Tamzin Townsend. Directora teatral

"La energía del teatro no tiene sustitución en lo digital"

Tras dirigir obras como El método Gronholm, Un dios salvaje o, este mismo año, La fuga, se ha convertido en una de las principales responsables de la resurrección comercial del teatro en España.

No quiere desvelar qué célebre profesional del teatro español le dijo recientemente que, de su mano, el teatro comercial tiene al fin nivel en España, pero refiere la historia con una sonrisa satisfecha. Entre sus próximos proyectos no están solo nuevas funciones, sino la creación del primer grado universitario específico de teatro en España, que dirigirá desde septiembre en la Universidad Europea de Madrid.

¿Por qué un grado universitario de teatro?

Para empezar, yo misma soy producto al ciento por ciento de ese tipo de enseñanza de la que ahora seré pionera en España, así como del sistema de becas de la época en mi país. En Inglaterra hay centenares de titulaciones especializadas en teatro. Venía reclamando desde hace tiempo que, aunque en España hay bastantes profesionales, lo son gracias a su talento y a que han sabido buscarse la vida para conseguir experiencia, pero resultaría más sencillo si tuvieran una formación. Además, creo que supone dignificar la profesión y dar la oportunidad a muchas personas que consideran el teatro su mayor interés, pero estudian otras carreras y van marginando poco a poco esa afición.

¿Qué características tendrán estos estudios?

Serán cuatro años, con asignaturas que abran a los alumnos conocimientos de todas las profesiones relacionadas con el teatro, no solo la actuación; queremos que salgan con una formación práctica, que sepan montar unas luces y manejar a nivel básico una mesa de sonido. Queremos que estén relacionados con el teatro desde el primer día, colaborando con obras profesionales, y que reciban formación por parte de personas que no sean solo profesores, sino que se vayan a trabajar al teatro cuando salgan de clase. Confío en que haya alumnos que, como yo escogí la dirección, elijan profesiones distintas cuando terminen los estudios. Aunque también les enseñaremos a leer los textos. A los 40, como es mi caso, se agradece que te obligaran a leer las 70 obras de Shakespeare a los 18, que te dejaran ese poso.

¿Se echan de menos esas lecturas en los actores españoles?

En los jóvenes sí. Ves que no conocen a Moliere, a Ibsen, a Shakespeare. El fast-theatre es un invento del año 2000, esa necesidad de colocar a chicos famosos de la tele en los repartos para atraer a cierto público. Luego, por supuesto, aquí hay profesionales excelentes, que tienen cada vez más proyección fuera. Autores como Jordi Galcerán, sobre todo, que es el equivalente español a Yasmina Reza. Calixto Bieito, La Cubana, Els Comediants... No paran de viajar y tienen un gran prestigio fuera. Y, sin duda, están los magníficos actores.

Desde que usted ha llegado a España, ¿ha notado realmente un aumento de nivel o se sigue lejos de Londres, por ejemplo?

Los avances son muy buenos, no creo que haya una gran diferencia ahora mismo entre la cartelera de iniciativa privada de Madrid y la de París y Londres, pese a la importancia de la tradición allí. No he trabajado apenas en el teatro público y no debo opinar, aunque admiro el trabajo de gente como Mario Gas o el del Teatre Lliure.

¿Cómo es su estilo de dirección?

Me gusta que haya buenas vibraciones entre la gente, que todo sea amable, y mantener el control. Luego, el ideal sería una visita semanal a la obra durante su representación, aunque es una norma con muchas excepciones; a veces hace falta más porque las relaciones entre los actores son tirantes y hay que evitar que el trabajo se desmande, y a veces se puede ir menos y tampoco es especialmente necesario porque se confía en la gente.

El teatro siempre estuvo en crisis en España... y justo ahora va mejor que nunca. ¿Qué explicación le da?

A diferencia de otros espectáculos, la energía que transmite el teatro, la emoción que supone, no tiene un sustitutivo digital. Es tradición que el teatro marche bien en momentos de crisis porque es auténtico, algo que se hace solo para ti, directamente. Es cierto que lo que mejor funciona son comedias poco profundas, como las dos que tengo ahora en cartel, La fuga y Fugadas, que son comedias divertidas y bien escritas, pero no desvelan el secreto de la vida.

Pero la crisis también tendrá consecuencias negativas para el teatro.

Sí, las giras por provincias son mucho más cortas, los ayuntamientos han frenado muchísimo la financiación. Antes salían de gira cada año 15 obras con éxito desde Madrid; ya no es tan fácil. Además, en los proyectos ves que los productores ahora buscan siempre el gancho de alguna estrella.

¿Cómo explica a sus amigos ingleses cómo se desarrolla la crisis en España?

Ellos la entienden bien, la han sufrido igualmente y ahora van saliendo. De veras que me preocupa la situación, es como en esas películas en las que el agua va subiendo y ya se acerca al nivel en que mucha gente puede ahogarse.

Una casualidad prolongada veinte años

La decisión de trasladarse a Barcelona fue un impulso tras terminar sus estudios universitarios, motivado por el interés por un chico que no tardó mucho en volver a Inglaterra. Después de un tiempo dando clases de inglés, y en medio de la fiebre cultural y olímpica, una casualidad se cruzó en la vida de Tamzin Townsend para cambiarla para siempre.

"Buscaban director para una obra de Alan Ayckbourn, el autor sobre el que había escrito mi tesis. Un escritor con un sentido del humor amargo, del que espero recuperar pronto más textos para el público español. Me presenté, la obra estuvo dos años en cartel... Hasta hoy", resume.

Volver a Inglaterra ya no le preocupa, dado que en el camino se han interpuesto no solo el éxito profesional, sino un marido -el actor Francesc Albiol- y dos hijas. "Lo que sí me gustaría es llegar a representar alguna obra de un autor joven, español o catalán, en el complejo teatral de la ciudad en la que vive mi madre, en Leeds. Pero es complicado; entre otras cosas, jamás he trabajado profesionalmente en Inglaterra".

Sí que es posible que su trabajo se vea pronto en otras capitales europeas, fruto de un proyecto que aún no desvela -"antes no era supersticiosa con lo de no hablar de futuro, pero con los años..."-. Aunque tampoco se toma demasiado en serio la firmeza de sus propias previsiones: "Como dijo John Lennon: la vida es lo que pasa mientras estás haciendo tus planes".