La crisis de la deuda soberana

Estratagema fallida de Trichet

El mercado le envió ayer un mensaje claro al BCE: los trucos de prestidigitador no funcionan. El presidente de la entidad, Jean-Claude Trichet, sugirió que el banco estaba comprando bonos, pero lo hizo de forma tan críptica que el mercado optó por ignorar sus palabras. Una desautorización en toda regla que complica la solución a la crisis.

Jean Claude Trichet, presidente del BCE, el 4 de agosto de 2011 en Francfort
Jean Claude Trichet, presidente del BCE, el 4 de agosto de 2011 en Francfort

Si Europa tiene interés en solucionar la crisis de deuda soberana tendrá que olvidarse de declaraciones solemnes o juegos de palabras y pasar los hechos. Trichet pudo comprobarlo con crudeza ayer. El 12 de julio, un solo rumor de compra de deuda por el BCE bastó para suavizar a los mercados; el día 21, los acuerdos históricos de Bruselas, tuvieron un efecto balsámico limitado: la facilidad de estabilidad está dotada con 440.000 millones, pero ahora solo se pueden usar 211.500; el resto, así como la posibilidad de intervenir en el mercado secundario, tiene que ser aprobado por los Parlamentos nacionales, que están de vacaciones. Trichet vino a disparar ayer con más palabras y los mercados dijeron basta. Sus declaraciones sobre la compra de bonos diciendo que sí, pero tal vez no, tuvieron un efecto calmante de solo 45 minutos.

Al final del día, la prima de riesgo de Italia hizo máximo de la era euro al llegar a 389 puntos y la de España llegó hasta los 398. En la Bolsa, el descalabro fue de escalofrío, el Ibex se dejó un 3,89%.

Trichet empezó su rueda de prensa muy acatarrado, pero según pasaron los minutos fue entrando al calor, hasta el punto de que intentó jugar a ser el más listo... y la estratagema le salió mal. El lugar elegido fue la rueda de prensa mensual tras el consejo del banco central, en el que la entidad confirmó los tipos en el 1,5% y anunció nuevas medidas de liquidez para la banca.

La sorpresa llegó cuando había transcurrido media hora de comparecencia y el presidente de la autoridad monetaria había eludido por cuarta vez responder claramente sobre el programa de compra de bonos que la entidad puso en marcha en mayo de 2010 y que lleva 18 semanas seguidas sin funcionar. En un requiebro, Trichet comentó con una estudiada sobriedad: "No me sorprendería si ustedes vieran algo en los mercados antes de que termine esta conferencia".

El impacto en los mercados fue inmediato. La prima de riesgo de España bajó ipso facto: en pocos minutos pasó de casi 385 a 370 puntos básicos. El Ibex cruzó la barrera de los 9.000 puntos y volvió al terreno positivo. El movimiento fue similar en todos los mercados europeos. En Fráncfort, Trichet parecía estar confirmando la noticia, pero empleando una cautela extraordinaria.

Un reportero preguntó directamente si el presidente del BCE podía confirmar que el banco estaba comprando deuda. "Me parece que ya lo he comentado antes", respondió el banquero francés. Las intervenciones del BCE no se divulgan en tiempo real, sino que se conocen al lunes siguiente. Cuando un periodista señaló, como introducción a una pregunta, que la operación sería confirmada el próximo lunes, Trichet le interrumpió para apuntar que "no necesariamente". Es decir, que existía el riesgo de que la noticia de la compra de bonos no fuera más que humo, si bien el rumor es que la entidad central estaba adquiriendo deuda de Irlanda y Portugal, países ya rescatados. El efecto Trichet empezó a morir en ese instante.

La renuencia del presidente del banco central a comprometerse terminó ahogando la maniobra. "El lunes sabrán lo que hemos hecho", insistió una y otra vez el dirigente, que se negó en redondo a dar más detalles. El plan de compra de deuda, conocido como SMP (Securities Market Programme) ha empleado 74.000 millones de euros en adquirir bonos de Grecia, Irlanda y Portugal. Su efecto estabilizador ha sido mínimo.

La caída del euro

-1,21% retrocedió ayer el euro ante la falta de contundencia del BCE en su mensaje. La divisa se situó en 1,415 dólares.

Otra vez la discordancia alemana

Al término de la rueda de prensa, el presidente del BCE reconoció que la decisión "sobre la compra de bonos", sin aclarar la naturaleza definitiva de dicha decisión, no fue tomada por unanimidad, aunque sí por "una abrumadora mayoría". Horas más tarde ya se sabía quién no estaba de acuerdo con que el BCE compre bonos: el Bundesbank.

Fuentes cercanas al Bundesbank señalaron a la agencia Bloomberg que la entidad central alemana, presidida por Jens Weidmann, se oponía a que el BCE reanude las intervenciones en el mercado.

El Banco Central Europeo se ha esforzado por no contaminar en exceso su balance, en contraste con la Reserva Federal de EE UU, que ha adquirido prácticamente un billón de dólares en bonos respaldados por hipotecas. Por eso, Trichet insistió ayer repetidas veces en que los compromisos alcanzados en Bruselas el pasado día 21 deben ser puestos en práctica "plenamente, con rapidez y de forma efectiva". Es decir, que los países de la UE se empleen a fondo para poner en marcha la Facilidad de Estabilidad mediante la que se podrá intervenir en el mercado secundario.