El selectivo ha cedido hoy un 0,18% pero el diferencial se relaja hasta los 369 puntos

El Ibex y la prima de riesgo se resisten a caer al precipicio

El Ibex ha desafiado la ley de la gravedad y, pese a la tormenta en Europa, ha cerrado en 8.671,2 puntos, tras dejarse un leve 0,18%. Ha sido, eso sí, su peor semana desde mayo de 2010. La prima de riesgo se ha relajado casi un 8%.

Imagen de Francfort en una noche de agosto de 2011.
Imagen de Francfort en una noche de agosto de 2011.

Volatilidad en vena. La inestabilidad de los mercados es total y absoluta. "Los inversores de largo plazo apenas duran una hora y a los especuladores les vale con unos segundos", bromea un operador de renta variable. Hoy, en línea con lo ocurrido a lo largo de toda la semana, el selectivo español ha oscilado más de 460 puntos entre el máximo y el mínimo de la sesión.

El Ibex llegó a hundirse más de un 2,5% en el peor momento del día, pero el rumor de que el BCE estaba comprando bonos italianos y españoles le dio la vuelta a la situación tras poco más de una hora de negociación. El soporte de los 8.500 puntos, marcado por los analistas técnicos como la gran esperanza antes de caer hacia el entorno de los 6.800 puntos -mínimos de marzo de 2009-, ha surtido efecto.

La línea roja que ahora no debe perforar son los 8.479 puntos, el mínimo de hoy. El volumen ha sido excepcionalmente elevado para ser agosto, de 5.756 millones de euros, una prueba de la dura batalla que se ha librado hoy en el parqué.

IBEX 35 9.191,20 0,11%

Wall Street

A lo largo del día, ha habido momentos de serias dudas. El dato de paro en EE UU, que superó las expectativas de los expertos, alentó las subidas en la apertura de Wall Street, pero estas duraron unos pocos minutos y, al cierre de la sesión en Europa, tanto el S&P 500, como el Nasdaq y el Dow Jones registraban pérdidas en el entorno del 1%.

Lo más llamativo es que, esta vez, la Bolsa española se ha desmarcado para bien del resto de los parqués del Viejo Continente, que han concluido con notables números rojos. El Dax alemán, el Cac francés y el FTSE británico han sufrido caídas de entre el 1,26% y el 2,78%.

En cualquier caso, el desplome del selectivo español en las últimas cinco jornadas es de órdago, con un retroceso del 9,96%. Hay que remontarse a la semana concluida el 7 de mayo del año pasado para batir esta infausta marca. "Es cierto que la abrupta caída entra dentro de la lógica. No era normal un Ibex en 10.000 puntos con la prima de riesgo disparada a 400", advierte Estefanía Ponte, directora de análisis de Cortal Consors.

Prima de riesgo

La gran noticia es que la semana ha terminado con la prima de riesgo consistentemente por debajo de los 400 puntos básicos. Así, tras llegar a rebasar a primera hora los 420 puntos, el diferencial de los países mediterráneos se relaja. En el caso de España ha cerrado en los 368,6 y el de Italia, otra novedad, se ha quedado por encima, en los 372,9. Y esto se produce después de que Trichet desatara ayer un auténtico caos en los mercados.

En términos de rentabilidad, los países centrales también ven como la incertidumbre sobre ellos se incrementa con los periféricos en descenso. Así, mientras España e Italia coquetean con la perdida del 6%, Berlín se olvida de buscar su mínimo histórico del 2,1% y se lanza a por el 2,4%. Incluso Francia es ahora víctima de los especuladores. Por su parte, la troika de países rescatados, integrada por Grecia, Irlanda y Portugal, consiguen pagar cerca de dos puntos porcentuales menos que hace un mes, cuando la crisis de la deuda no había llegado al corazón de la Unión Europea.

En el mercado de divisas también se deja notar la presión. La viabilidad del euro está en cuestión y su cotización lo está pagando. La moneda única se sitúa en el entorno de los 1,42 dólares y pierde los 1,43 en los que cotizaba hace apenas dos jornadas. Descenso al que declaraciones como las de ayer de Trichet en las que resaltaba "la necesidad de EE UU tenga una moneda fuerte" no ayudan mucho.