Luis Berenguer. Presidente de la CNC

"Me voy sin poder pisar el callo a los taxistas y a las farmacias"

"Una lectura del Programa de Clemencia es que ha funcionado porque quienes se han acogido han sido, mayormente, compañías extranjeras o firmas españolas en manos de ejecutivos foráneos"

"Me voy sin poder pisar el callo a los taxistas y a las farmacias"
"Me voy sin poder pisar el callo a los taxistas y a las farmacias"

El presidente de la Comisión Nacional de la Competencia (CNC), Luis Berenguer, está iniciando su retirada. El próximo 30 de septiembre deja el cargo y, sobre su sustituto, Berenguer confiesa que no tiene "ni idea", aunque cree que se está todavía en los plazos. Avanza un nuevo informe sobre el sector de los carburantes y vuelve a quejarse del silencio del Ministerio de Industria ante los ataques recibidos a la CNC por parte de las petroleras.

¿Con qué espíritu deja la institución?

Siempre hay un sentimiento agridulce. De satisfacción, pero también con el sabor amargo de la despedida. Sobre todo, porque creo que hay muchas materias y reformas estructurales en las que hemos venido insistiendo y que no hemos incorporado. En este momento de reformas estructurales hay muchas cosas sobre las que actuar. Por ejemplo, voy a pisar ahora todos los callos del mundo: no solo la revisión de la regulación eléctrica o del mercado de las telecomunicaciones, sino también otros sectores más concretos como la liberalización de las farmacias, de notarios y registradores, del taxi... ¿Para cuándo?

¿Por qué no se han investigado?

Somos un organismo pequeño, de poco más de 200 funcionarios, con presupuesto escasísimo. Recuerdo que con varias Administraciones hemos planteado cuestiones relacionadas con la fe pública y nos han dicho que sí. Pero a la hora de la verdad esa idea de "no me toques lo mío" ha prevalecido. El hecho de que haya una limitación en el número de farmacias no parece que esté en línea con la política de liberalización. Una intermediación del sector inmobiliario de notarios y registradores parece que encarecen mucho las transmisiones diarias. A lo mejor, tras un análisis se puede concluir que es la mejor situación, pero habría que estudiarlo.

¿La introducción del Programa de Clemencia ha sido un hito?

Efectivamente. No me he cansado de repetir que cuando se aprobó en 1996 el programa me mostré muy reticente sobre el mismo. Pero ha sido un éxito y ha permitido desmontar un buen número de cárteles, y otros varios que están en tramitación. Una segunda lectura nos indica que si ha funcionado es porque, en su mayor parte, quienes se han acogido han sido compañías extranjeras o empresas españolas en manos de ejecutivos foráneos. Es decir, de países con otra área cultural más acostumbrados a esta acción. Queremos dar el mensaje de que los cárteles encarecen los productos y su calidad, con esa renuncia a competir. El delator no es un villano por haber roto ese corporativismo, sino que es un héroe, porque produce un beneficio a los ciudadanos, con mejores productos, servicios y precios.

¿La economía española está muy cartelizada?

El número de carteles que detectamos nos hace presumir que están muy extendidos, pero las empresas se están dando cuenta de que hay un riesgo. Está incrementándose la conciencia de la competencia. Si las compañías están incluyendo programas de compliance, educando a sus ejecutivos para que no cometan infracciones, o si cada vez hay más cursos en materia de competencia es porque se está incrementando la conciencia de que hay una legislación al respecto y que a las buenas o a las malas hay que cumplir.

Algunas multas han levantado protestas, como de las eléctricas...

Me parece que cuando a alguien se le sanciona porque detectamos una conducta que, en nuestra opinión, supone una infracción de la competencia, dictamos una resolución suficientemente razonada. No pensamos que nos vayan a hacer la ola las compañías sancionadas. Como dijo la vicepresidenta del Gobierno Elena Salgado en las recientes jornadas organizadas por nosotros, la CNC no está para hacer amigos. A nadie le gusta ser sancionado, pero mucho menos nos gusta a nosotros que haya conductas contra esa competencia que dañan los intereses de los consumidores y la eficiencia de las empresas.

¿No han sido un tanto extemporáneas las reacciones?

Ellas consideran que son medios proporcionados para defenderse. Aunque quiera pensar que son desproporcionadas, no voy a ser yo quien les critique. Insisto, no veo a ningún condenado que le dé la enhorabuena a quien le ha castigado.

También ha habido una reacción muy virulenta cuando la CNC publicó un informe sobre las gasolinas...

Nuestra primera reacción fue de desconcierto. Nos preguntamos: ¿y esto a santo de qué?, porque era un mero informe... Además, no se citaba a ninguna compañía y poníamos de manifiesto, por otra parte, cuestiones que eran debatidas. Nos gusta que los argumentos que contienen los informes, elaborados con la audiencia de todas las partes y donde escuchamos a todos, sean contestados con argumentos. Cuando se contestan con descalificaciones significa que no hay argumentos.

En ese momento manifesté, y me llamó la atención, que, cuando se produjo esa reacción desproporcionada, el único apoyo oficial que recibimos fue el del regulador financiero, el del Banco de España. Mientras que de otros no escuchamos más que un profundo silencio.

En las recientes jornadas celebradas en la CNC habló de falta de apoyos ante esos ataques. ¿Se reafirma?

Sí. Es que va más allá. Este fue un informe de seguimiento de uno anterior de 2009. Ese año, en la Comisión de Economía del Congreso se presentaron dos proposiciones de ley, que fueron aprobadas por unanimidad, en cuyo texto definitivo se impelía al Gobierno, al Ministerio de Industria, a adoptar las medidas propuestas por el informe de la CNC. ¿Cuál fue el resultado de esa proposición no de ley? ¿Qué ha hecho el ministerio después de eso? No tengo noticias de que se haya cumplido en lo que respecta a este punto. Recibimos un apoyo unánime del Parlamento y, sin embargo, cuando volvemos a insistir en los mismos argumentos, se produce un ataque desproporcionado.

¿De quién hubiese necesitado apoyos?, ¿del Congreso, de los partidos políticos, de algún ministerio?

Nos hubiese gustado que el ministerio responsable tomara las medidas solicitadas, tal y como ha pedido el Parlamento. Lo demás es secundario.

¿Cómo son las relaciones de la CNC con el Gobierno?

Correctas, dentro de la ley. El Gobierno respeta nuestra independencia y nosotros tenemos las relaciones que marca nuestra ley, de cordialidad, cortesía y colaboración.

¿Entiende por qué no ha recibido esos apoyos?

La verdad es que no lo sé. Nos encontramos muchas veces con misterios sectoriales. Somos un organismo horizontal que, sobre todo, informamos. Cuando lo hacemos sobre cosas que afectan, por ejemplo, a las entidades de gestión, puede haber alguien en el Ministerio de Cultura que diga quiénes son estos metiéndose en nuestro huerto. Y lo mismo cuando hablamos de contratación pública.

Una Administración muy celosa de competencia no siempre asume bien los informes de organismos horizontales y, máxime, si son independientes. Muchas veces nos encontramos con que nuestras actuaciones terminan en queja ante el Ministerio de Economía, porque piensan que somos su brazo armado, no entendiendo que somos independientes. El caso es que los ministerios sectoriales, ante los lobbies, pueden decir que no afecte a lo mío. Así, cada uno defiende su corralito. Por eso, me mostré muy solidario cuando la vicepresidencia económica tenía que soportar no solo el peso de los lobbies, sino también de los ministerios sectoriales.

¿Antes de su despedida incidirá en el sector con otro informe?

Está en marcha. No sé si será posible aprobarlo antes de mi despedida. Mientras el ministerio no cumpla, no ya lo que decimos nosotros, sino lo que le mandó el Parlamento, bien es cierto que a través de una proposición no de ley sin fuerza vinculante, tendremos que seguir diciéndolo, ya que de lo contrario no estaríamos cumpliendo con nuestra labor.

¿Espera nuevos ataques?

No sé todavía lo que va a decir el informe, así que tampoco puedo aventurar la reacción. Sí que puedo asegurar que no busco la polémica, pero tampoco la rehuyo.

¿Sabe algo sobre su sustituto?

No. Ni idea.

¿Le preocupa que no se sepa nada?

No. Creo que estamos todavía en el tiempo previsto para la elección. A quien le corresponde la iniciativa, que es al secretario de Estado de Economía y vicepresidente de Asuntos Económicos, presumo que tiene otras prioridades en estos momentos. Lo cuál me parece lógico.

¿Cuándo debería saberse algo?

Si la sustitución tiene que hacerse el 30 de septiembre, y previamente tiene que pasar por el Parlamento, a principios de ese mes, me imagino, tiene que conocerse la propuesta. Pero no está en mis manos.

Teniendo en cuenta lo que pasa en otras instituciones, ¿podría quedarse pasado ese plazo?, ¿está recogida esta eventualidad en los estatutos?

No sé cuál sería el sistema. Si mi cese y que quedara vacante el puesto o que continuara. No sé cuál sería el régimen. En todo caso, si permaneciera aquí seguiría trabajando con la misma ilusión que el primer día, aunque esté en tiempo de descuento.

¿Teme una politización del cargo?

Espero que no. En mi nombramiento fui objeto de muchos ataques, porque tengo una trayectoria política conocida, indudable y de la que me siento orgulloso. El problema no es que alguien que tenga una determinada adscripción política pueda o no desempeñar este cargo. La cuestión es que la persona tenga los conocimientos técnicos adecuados y la voluntad de poner en marcha los asuntos. El debate sobre la adscripción política, muchas veces es más propio de otros lugares que este. En esta casa no hay politización.

Hay dos puestos de consejeros sin cubrir desde hace tiempo....

Una vez que la Ley de Economía Sostenible habla de seis puestos no hay ningún motivo para que estén vacantes. He venido insistiendo al respecto, hasta el punto de que estuve a punto de arrojar la toalla en la insistencia. Los consejeros y consejeras tienen una acumulación de trabajo que hay que tener en cuenta y se debería sopesar para permitir una mayor flexibilidad.

¿A qué se debe?

Ni idea. Competencia ha trasladado el asunto, ha insistido varias veces...

¿Es necesario el acuerdo del PP para estos nombramientos?

Creo que no. Técnicamente son nombramientos gubernamentales tras pasar por el Congreso. Pero tampoco se puede descartar. Si entre todos se buscan personas, con perfil técnico y voluntad, independientemente de su adscripción política, para contribuir a que el régimen sea más competitivo, bienvenido sea, venga de donde venga.

¿Para el nombramiento del presidente sería conveniente un acuerdo con el PP?

En mi nombramiento tuve algunos ataques del PP. Sin embargo, tengo que reconocer que esta institución no se ha sentido cohibida y en las comparecencias anuales en el Congreso nos hemos sentido apoyados por la totalidad del arco parlamentario, lo que a mi me llena de satisfacción.

Si el PP gana las próximas elecciones, Cristóbal Montoro ha hablado de cambiar la CNE y la CMT. ¿Puede pasar lo mismo en la CNC?

En la última comparecencia, hablé de crear una gran comisión, donde se incluyera en su seno, como subcomisiones, la CNE y la CMT y no pareció que mereciera rechazo por parte de ningún partido político. No puedo contestar sobre las intenciones del señor Montoro.

¿Pero cree que puede haber algún cambio?

Me creo expectante a ver qué pasa.

"La ley de distribución comercial es una de mis chinitas"

¿Qué balance hace de su presidencia?

Mis seis años se dividen en dos partes. En los dos primeros tuvimos que movernos con la antigua ley. Fueron ejercicios en los que el papel consistía en resolver los expedientes sancionadores y en informar sobre las operaciones que pasaban a segunda fase de concentración. Desde el 1 de septiembre de 2007 cambiaron las tornas. Aquí hubo una institución reforzada en independencia, tanto en materia de concentraciones como de persecución de conductas competitivas. Sacamos una media de cinco informes al año de carácter sectorial, bien por propia iniciativa o porque nos lo han pedido. También, están los informes de ayudas públicas: hemos publicado dos yestamos a punto de sacar un tercero. Otra de las competencias es realizar informes sobre proyectos de ley. En este punto estamos moderadamente satisfechos, porque gracias a nuestra intervención se han corregido algunas cuestiones, como, por ejemplo, la Ley âmnibus que es una adaptación de la directiva de servicios. En algunas cosas tuvimos éxito adaptando nuestras sugerencias y en otras no. La Ley de Distribución Comercial es una de las chinitas que me llevo, por no haber conseguido nuestros objetivos. Un tercer instrumento que tenemos es que, cuando una norma administrativa es contraria a la libre competencia, nosotros podemos recurrirla y hemos hecho uso de esa potestad, como ha ocurrido con leyes autonómicas. En materia de antitrust hemos incrementado el número de expedientes y la cuantía de las sanciones. Y en concentraciones, ninguna de las más de 300 actuaciones desde 2007 ha sido prohibida y alguna ha sido aprobada con condiciones. El Gobierno no ha hecho uso de la potestad de la ley en el artículo 10.4 para prohibirlas, sino que ha respetado las decisiones de la CNC.

La CNC ha criticado normas autonómicas, por ejemplo, la del transporte de viajeros por carretera, ¿cómo han respondido?

No conozco a ninguna Administración que le guste que otro organismo recurra sus decisiones.