Se estima que el segundo plan de rescate sea de 110.000 millones

El ministro de Finanzas belga cifra en 30.000 millones la aportación de los bancos a Grecia

El ministro belga de Finanzas, Didier Reynders, ha estimado en 30.000 millones la contribución de los acreedores privados de Grecia al segundo rescate del país, que será discutido en la cumbre de líderes de la zona euro que se celebrará el próximo jueves en Bruselas.

"30.000 millones de euros del sector privado para Grecia", dice el ministro en una entrada publicada hoy en su cuenta de una conocida red social.

Esta cifra coincide con las estimaciones publicadas por la prensa y eleva en 5.000 millones el cálculo efectuado por el propio Reynders hace un mes, con motivo de una reunión de ministros de Finanzas europeos celebrada en Bruselas, cuando adelantó que la aportación del FMI y la UE al segundo rescate se elevaría a 80.000 millones.

Sumados los 30.000 millones de la aportación privada y los 80.000 millones de ayuda multilateral, se alcanza la cifra de 110.000 millones que ha considerado en varias ocasiones el primer ministro griego, el socialista Yorgos Papandréu, aunque las cantidades finales podrían variar.

Precisamente, la aportación del sector privado está en el centro de las discusiones de los socios europeos y es la que ha motivado las actuales turbulencias en los mercados, ante el miedo de los inversores a perder parte de lo invertido en deuda de la zona euro si se extiende más allá de Grecia la propuesta de pasar parte de la factura de la crisis a los acreedores privados.

Un grupo liderado por Alemania, Holanda y Finlandia desea obtener una "sustancial" aportación del sector privado en el segundo plan de Grecia, al que se opone el Banco Central Europeo y otros países como España, ante el temor de que desate una declaración de impago parcial de la deuda helena y aliente una mayor desconfianza de los mercados hacia la deuda soberana de la zona euro.

Durante la última reunión de ministros de Finanzas del euro, el lunes pasado, pareció ganar fuerza el enfoque alemán, pese a la firme oposición del BCE, pero el hecho en sí de haber convocado una cumbre de jefes de Estado para el próximo jueves se podría interpretar como un acercamiento de posturas, pues nadie desea celebrar una reunión de alto nivel sin contar con un plan concreto sobre la mesa que poder anunciar a su término.

Según sugiere la declaración de los ministros de Finanzas publicada el pasado lunes, la zona euro trabaja ahora sobre dos proyectos: un abaratamiento de los tipos de interés en los préstamos a los países rescatados para afianzar la viabilidad de su deuda y un programa de recompra de bonos.

Este segundo punto tendría por objetivo aligerar el volumen de deuda helena en circulación y podría hacerse mediante préstamos del fondo de rescate de la zona euro a Atenas, de forma que sea el propio Tesoro griego quien intervenga, o permitiendo al fondo que compre directamente en los mercados de bonos (aunque esta segunda opción requeriría un cambio legislativo).