El coste de rescatar a todos los países en peligro rebasaría los tres billones

Europa: cerrar una solución para Grecia o esperar al diluvio

El mercado no aceptará que la UE aplace las decisiones a septiembre

En Bruselas, la especialidad de la casa ya no son los mejillones acompañados de patatas fritas con mayonesa, sino llegar a situaciones límite en las que el plato fuerte consiste en situarse al borde del precipicio. Las reuniones de emergencia al máximo nivel del lunes no sirvieron para poner sobre la mesa una solución contundente que despeje el panorama sobre Grecia y, al cierre de esta edición, el Ecofin seguía debatiendo si debe o no reunirse este viernes. La recién nombrada directora del FMI, Christine Lagarde, ha sugerido que el asunto podría discutirse a la vuelta del verano, enfureciendo a los mercados. De aquí a 2015, Grecia afronta vencimientos por 140.270 millones solo en deuda de medio y largo plazo, una suma superior al 60% del PIB. La convicción de que Grecia no puede pagar se afianza y urge encontrar un plan fiable de viabilidad para los acreedores, principalmente bancos alemanes y franceses. Cuanto más tarde Bruselas en dar con la tecla, más peligro habrá de extender el incendio hacia Italia o España.

"Es mejor que haya una solución traumática a que no haya ninguna y esperar a septiembre se antoja excesivo. Países como Italia o como España puede estar financiándose al 6% durante un mes. Pero dos meses es demasiado, se transmite al mercado un mensaje muy malo", resume Fernando Hernández, responsable de gestión de Inversis. "La ausencia de un mensaje firme, aunque sea algo que se vaya a ejecutar más tarde, nos llevaría al peor escenario posible", reconoce Estefanía Ponte, de Cortal Consors.

Frente a los titubeos de las autoridades a la hora de implicar a los acreedores privados en una potencial reestructuración helena, los propios afectados empiezan a dar un paso adelante. El presidente del Commerzbank, Martin Blessing, publicó ayer una tribuna en el Frankfurter Allgmeine Zeitung en la que tildó de "insuficientes" todas las medidas aprobadas hasta ahora y señaló la reestructuración como un camino "doloroso, pero accesible". Blessing cifró en 50.000 millones de euros la aportación del sector privado.

La suma de los vencimientos de deuda de medio y largo plazo de Italia y España para 2012 asciende a 257.827 millones (el 76% es de Italia). Afrontar un impago de esa magnitud fracturaría la Eurozona. De ahí las prisas para contener la hemorragia. "A la velocidad que se están produciendo los acontecimientos en los mercados financieros no parece que sea muy deseable alargar los plazos", reconoce Carlos Andrés, director de inversiones de March Gestión.

Eso sí, a pesar de todo el ruido de mercado, conviene recordar que no habrá ningún problema de liquidez en el plazo más inmediato, ni siquiera en Grecia. Un alivio que supone un arma de doble filo. "Ese es el problema. Los líderes de la UE creen que la fecha límite es dentro de dos o tres meses y que pueden pasar el verano deliberando sobre la bondad de aplazar los vencimientos o de hacer quitas en Grecia. La realidad es que los inversores están perdiendo la paciencia", explica Azad Zangana, economista para Europa de la gestora Schroders. Para este experto, el coste de rescatar a todos los países en peligro -incluyendo España, Italia y Bélgica- excedería los tres billones de euros, una cifra inasumible. Mientras el tiempo pasa, el club de debate de Bruselas prosigue con sus reuniones.

Las claves

El euro. La moneda única perdió ayer el nivel de los 1,4 dólares. Hace una semana, la moneda cotizaba por encima de los 1,453 dólares. En cuanto surgen problemas, los inversores salen del euro en busca de refugios como el oro, el dólar o el franco suizo.

Italia. El ministro italiano de Economía, Giulio Tremonti, abandonó ayer Bruselas para acelerar el plan de ajuste 48.000 millones. "Italia es una pieza de caza mayor. Europa hará lo que sea para salvarla", explica Félix González, de Capitalia Familiar.

Confianza. Sobre el papel, nada ha cambiado demasiado en términos económicos. "En este tema, la variable que más influye es la confianza, justo lo que las autoridades europeas no están transmitiendo", subraya Javier Niederleytner, profesor del IEB.