COLUMNA

Proyecto de Gobierno económico europeo

Conseguida la Unión Económica Europea, existían dos opciones para ir hacia una mayor integración; la creación de un Estado federal europeo o la creación de una Unión Económica y Monetaria Europea. Con esta segunda opción se continuaba por el camino de la centralización económica y, como principal novedad, la centralización de la política monetaria en el Banco Central Europeo (BCE) que con tal finalidad se crearía. La opción elegida finalmente fue la segunda.

En el proyecto de Gobierno europeo para hacer frente a la grave crisis mundial, pero que está afectando a Europa con mayor intensidad, están surgiendo discrepancias en cuanto a las medidas a adoptar por la Unión Europea para hacer frente a la citada crisis.

El endurecimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) y la aprobación de disposiciones para corregir los desequilibrios macroeconómicos y la pérdida de competitividad constituye el principal punto de desacuerdo: no inclusión de sanciones automáticas en el Plan de Estabilidad y Crecimiento propuesto por la Comisión Europea.

El Parlamento apoyó estas exigencias al margen de las peticiones hechas por el presidente del Banco Central Europeo, pero se encontraron con la oposición de Estados miembros como Alemania y Francia. Se trataba de la posibilidad de imponer sanciones a los países que no sigan las recomendaciones de la Comisión, aunque estos no hubieran superado el límite del 3% de déficit o 60% de deuda.

Sin embargo, hubo acuerdos importantes: introducción de una nueva multa de hasta el 0,5% del PIB a los países que falsifiquen las estadísticas sobre deuda y déficit, y la imposición de sanciones de hasta el 0,1% del PIB a los Estados miembros que no sigan las recomendaciones para rectificar los desequilibrios macroeconómicos.

Con independencia de lo anterior, la Comisión Europea ha recomendado a Italia tomar medidas adicionales para el bienio 2013-2014 para llegar a déficit cero en 2014, y reducir la deuda del 120% del PIB. Los ajustes afectan a pensiones, sanidad, empleo público y educación.

En cuanto a España, el presidente de la AEB, Miguel Martín, ha dicho que España ha de efectuar una devaluación interna para ganar en competitividad y productividad y ejecutar las reformas pendientes, lo que supone que los salarios y los precios no subirán por encima de la media europea.

Al finalizar el año 2010, el déficit público de España era del 9,2% del PIB, para este año el déficit público, según estimaciones del Gobierno, no sobrepasará el 6% del PIB. Veo muy difícil que tal objetivo se alcance ya que el crecimiento del PIB será del orden del 0,8%, y con tal crecimiento no es posible reducir en tres puntos de PIB el déficit del conjunto de las Administraciones públicas españolas. En los años siguientes, el déficit debe reducirse en otros 3 puntos de PIB.

Algunas comunidades autónomas ya han manifestado la imposibilidad de reducir el déficit público al nivel que se le ha comunicado, lo que daría lugar a que el déficit total sobrepasara el 6% del PIB que es el objetivo fijado. ¿Qué medidas adicionales sobre las previstas piensa adoptar el Gobierno para cumplir con la Comisión Europea?

Para finalizar he de decir que el Gobierno ha de respetar lo acordado sobre la evolución del déficit público. Si tal compromiso no se cumple, podemos entrar en el camino seguido por Grecia.

José Barea. Catedrático emérito de la UAM