La Unión Monetaria, a debate

España dedica menos dinero a pagar intereses que Alemania

El 4,27% del gasto público de España sirvió para cubrir el coste de la deuda en 2010, una cifra inferior a la media de la zona euro y también por debajo de Alemania, que destinó el 5,14% de su presupuesto a pagar intereses. Hasta aquí la parte buena de la historia. La mala es que mientras la mayoría de países logra reducir la partida de gastos financieros, en España, el pago de intereses sigue una tendencia al alza.

Resulta difícil encontrar un dato macroeconómico en el que España aparezca en una situación mejor que la media europea. Sin embargo, existe. Los últimos datos publicados por Eurostat muestran que el conjunto de Administraciones públicas destinaron un 4,27% del gasto a pagar los intereses de la deuda, una cifra inferior al 5,14% de la zona euro y por debajo de países como Alemania, Reino Unido o Francia (ver gráfico).

A pesar de esas cifras, España es una de las economías donde más se ha incrementado el gasto financiero en los últimos años. Sin embargo, el bajo nivel de deuda que tenía al inicio de la crisis ha permitido mantener el ratio de gasto financiero sobre el total en niveles bajos.

De hecho, no parece exagerado decir que si España no ha corrido la misma suerte que Grecia, Irlanda o Portugal se debe a que su nivel de deuda en 2007 era del 36,1% del PIB frente al 66,2% de la media de la zona euro. En esa misma fecha, el endeudamiento griego superaba el 105% del PIB y el portugués el 68%. Así, España ha gozado de un colchón financiero que no tenían la mayoría de Estados miembros. ¿Qué hubiera pasado si el sector público español hubiera encarado la crisis con un nivel de deuda similar al de la media europea? Lo más probable es que en el Ministerio de Economía hubiera un despacho reservado para los técnicos del FMI y de la Comisión Europea que evalúan los rescates financieros.

De hecho, España aún mantiene un nivel de deuda pública inferior a la media europea a pesar de haber sido el país que con mayor intensidad ha recurrido a los mercados de crédito internacionales durante la crisis.

Sin embargo, ha iniciado una deriva peligrosa y así lo entienden los inversores. España es el cuarto país de la zona euro en el que más ha aumentado el pago de intereses desde 2007. Ha subido un 20,6%, mientras que en la zona euro se ha rebajado un 4,29%.

Riesgo en Italia

La mayoría de países -entre ellos Alemania o Francia- ahorró gracias al periodo de tipos bajos, algo que no sucedió en España. Incluso Italia, que dedica el 8% de su presupuesto a pagar los intereses de una deuda que ronda el 120% de su PIB ha logrado recortar los gastos financieros.

Con todo, el país de Silvio Berlusconi, que pese a su nivel de deuda gozaba de buena reputación entre los inversores, está sufriendo en las últimas semanas la cólera de los mercados. Su prima de riesgo escaló el viernes hasta los 244 puntos básicos. ¿Y si España cuenta con mejores ratios de deuda que Italia, porque genera más desconfianza? La respuesta se encuentra en las cifras de déficit público. En este aspecto, sí que resulta imposible encontrar un dato que permita decir que España está mejor que la media europea. La estadística de Eurostat dibuja un panorama inquietante. España es, solo por detrás de Irlanda, el país que ha registrado un mayor descenso de los ingresos públicos. Entre 2007 y 2010, la recaudación descendió un 12,32%, El siguiente país de la lista es Grecia con una caída de ingresos de solo el 0,87%. De hecho, la mayoría de Estados miembros ha logrado incrementar su recursos mientras que, España, ni subiendo impuestos ha conseguido restituir el nivel de recaudación anterior a la crisis económica.

Los datos evidencian que los problemas financieros han derivado de la caída de unos ingresos públicos que estaban demasiado expuestos a un solo sector, el inmobiliario. Por el lado de los gastos, la evolución de España está más acorde con lo sucedido en la mayoría de Estados miembros. En 2010, las partidas presupuestarias se incrementaron un 15,75% respecto a las cifras anteriores a la crisis, una nivel relativamente cercano a la media de la zona euro. Sin embargo, teniendo en cuenta la caída de los ingresos, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero debería haber reducido el gasto para evitar que los números rojos se disparasen. Y no lo hizo.

Un objetivo irrenunciable

La consecuencia del desfase entre gastos e ingresos es ya conocida. El sector público pasó de tener un superávit de 20.000 millones en 2007 a un déficit de 117.000 millones dos años más tarde. En 2010, logró al fin rebajar los números rojos un 16%. Sin embargo, la economía española mantiene un elevado desequilibrio fiscal. Ello explica que España sea el país con mayores posibilidades de sufrir un rescate financiero después de Grecia, Irlanda y Portugal.

Por este motivo, el Gobierno central está obsesionado en cumplir con la senda de reducción del déficit, que contempla rebajar los números rojos desde su nivel actual del 9,2% del PIB al 3% en 2013, el límite que exige Bruselas. Para ello, el Ejecutivo reclama la cooperación de las comunidades autónomas, que son responsables del 40% del gasto público. Si bien cumplir la reducción del déficit no garantiza ganar la confianza de los mercados, el hecho de desviarse del objetivo prácticamente supone caer en el abismo.

Las cifras

20,6%. es el porcentaje en que se incrementó el pago de intereses de la deuda pública de España entre 2007 y 2010. Solo Irlanda, Luxemburgo y Eslovenia registraron un aumento mayor en la zona euro.

60,1%. del PIB alcanzó la deuda pública de España en 2010, un nivel inferior al 85,3% del conjunto de la eurozona.

Grecia, números que asustan

Si una empresa presentara los números de Grecia, no habría banquero que le dejara dinero ni posibilidad alguna de sobrevivir. La deuda del país heleno supera el 142% de su PIB, el mayor nivel de toda la zona euro y se ha incrementado en 40 puntos desde 2007.

La consecuencia directa de este volumen inasumible de endeudamiento es que Grecia debe dedicar una parte considerable de sus recursos, el 10%, solo a pagar intereses. Y más después de que la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional pactara un rescate de 110.000 millones de euros para Grecia. Sin embargo, la ayuda puede resultar insuficiente y cada vez más voces alertan de la necesidad de una reestructuración. Reestructuración es un eufemismo para decir que Grecia dejará de pagar parte de sus deudas o, como mínimo, no lo hará en los plazos previstos.

El Ejecutivo de Nicolas Sarkozy ha propuesto que la banca francesa -una de las más expuestas a la deuda griega- aceptara sustituir el 70% de los bonos de Grecia que vencen hasta 2014 por otros con un vencimiento posterior. Sin embargo, Standard & Poor's señaló que adoptar tal medida supondría un "impago selectivo".

Ante esta situación, el mercado no cesa de castigar a Grecia. Su prima de riesgo, el diferencial con el bono alemán, superó el viernes los 1.403 puntos básicos.

Y, mientras tanto, el Gobierno griego se ve obligado a asumir unos ajustes draconianos que suponen un freno a su economía, condenada al estancamiento. Lo prioritario, ahora, es que Grecia pague a sus poderosos acreedores. Y luego ya se verá.