Las dueñas de la italiana sanean su participación

Telecom Italia vuelve a doler en el zapato de Telefónica

Decía Salinger que para algunas personas la distancia más corta entre dos puntos es el círculo casi completo. Seguramente, el autor de Un día perfecto para el pez plátano (sí, también de El guardián entre el centeno) jamás pensó que la reflexión de uno de sus personajes pudiera aplicarse al ámbito empresarial y menos a una operadora de telecomunicaciones española y a otra italiana. Pero la realidad es que las vueltas que están dando Telefónica y el resto de los socios de Telecom Italia para determinar el valor de sus participaciones son lo más contrario posible a una línea recta.

La piedra en el zapato de todos los socios de Telecom Italia es la cotización de esta compañía. Telefónica, Generali, Intesa Sanpaolo y Mediobanca compraron sus participaciones en 2007 a precios que ya estaban por encima del valor en Bolsa de la italiana y desde entonces no ha hecho sino caer más.

Las tres entidades financieras pagaron 2,53 euros por acción de Telecom Italia. Telefónica fue más generosa y abonó 2,82 euros. El valor real entonces rondaba los dos euros, una cota que no tardó en perder para instalarse, ya desde el inicio de 2008, en el entorno del euro.

Con esta cotización, el valor en libros que daban todas las socias de la operadora transalpina a su participación quedó desfasado en pocas semanas. Las normas contables establecen que, al menos cada año, se debe hacer un estudio de deterioro de los activos y sanear aquellos que no se correspondan con la realidad, pero las dueñas de Telecom Italia podían evitarlo porque su participación en la operadora no es directa, sino a través de un holding llamado Telco. Esta sociedad interpuesta les permitía dilatar la asunción de pérdidas puesto que se trata de una empresa no cotizada.

Se impuso la espera. Si Telecom Italia había caído hasta un euro también podía recuperarse. Pasó un año sin que lo hiciera y, en enero de 2009, no quedó más remedio que ajustar la participación. Así se hizo, con efectos en los resultados de 2008, pero solo un poquito. Es decir, los socios decidieron no ajustar la caída total de la italiana. Aunque cotizaba a menos de un euro, el ajuste se hizo a 2,2 euros.

Fueron 1.400 millones de euros los que tuvieron que limpiar por este movimiento. A Telefónica le hubieran debido tocar unos 650 millones con cálculos de línea gruesa, ya que su participación en Telco es del 46,2% (lo que le da un 7,2% indirecto de Telecom Italia), o incluso 800 millones, porque a ella le correspondía más puesto que compró más caras las acciones de la teleco. Sin embargo, el impacto bruto que se apuntó fue de 209 millones y el neto, de 146 millones. ¿Por qué? Porque no tenía contabilizada la participación a los 2,82 euros por acción que pagó y porque tampoco la dejó en 2,2 euros, puesto que consideró que no sería un precio justo, ya que ella lograba sinergias gracias a su alianza con la firma italiana y eso debía reflejarse en el valor en libros.

Esta limitación del ajuste de Telecom Italia ha hecho que el problema se repita una y otra vez. La cotización nunca hizo buenas las esperanzas depositadas en ella y no remontó el euro por acción. No lo hizo en 2009 ni en 2010 y tampoco en lo que va de 2011. En estos momentos está incluso por debajo.

Y, otra vez, no ha quedado más remedio que enfrentarse a la realidad. Los socios de Telecom Italia se han reunido hoy en consejo y han decidido rebajar un poco más el valor de su participación. En esta ocasión, lo han llevado de 2,2 euros a 1,8 euros por acción. El resultado es un saneamiento de 1.201 millones de euros, que se repartirán las dueñas de forma proporcional a su participación. A Telefónica le tocarían unos 500 millones euros brutos y cerca de 350 millones netos de impuestos, aunque el impacto real no se conocerá hasta que publique sus resultados, porque incluirá las sinergias para disminuir el cargo extraordinario.

La decisión no ha sido fácil porque implica asumir pérdidas excepcionales en un mal momento para todos. Para Telefónica, porque sus resultados de 2011 se mirarán con lupa para determinar el impacto de la crisis y sus problemas en España, y serán complicados porque no cuenta con las plusvalías contables que dispararon el año pasado sus beneficios por encima de los 10.000 millones ni tampoco con las que esperaba sacar por la colocación en Bolsa de su filial Atento. Para las entidades financieras italianas la situación es incluso peor. En un entorno de dudas sobre los bancos y de problemas financieros, asumir pérdidas por Telecom Italia es lo que les faltaba.

Pero, aunque se ha dejado el valor en 1,8 euros por acción, esta cifra seguirá estando muy por encima de la cotización real. A no ser que Telecom Italia resucite, la historia volverá a repetirse. ¿Decidirán sus dueñas algún día sacarse definitivamente la piedra del zapato?