Salen perjudicados los grupos con más provisiones y convertibles

Los test de estrés benefician a cajas que han recibido dinero público

Los test de estrés europeos, cuyo resultado podría conocerse la semana que viene, soliviantan al sector financiero. Las entidades protestan porque los parámetros de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) harán que cajas que han recibido ayudas públicas obtengan un mejor resultado que firmas que se han recapitalizado por la vía privada o que han sido más prudentes.

Ha sido vuelta de tuerca tras vuelta de tuerca". Así describen en una entidad española el test de estrés diseñado por la Autoridad Bancaria Europea (EBA). Este ejercicio estrictamente teórico tiene por objeto medir la capacidad de resistencia del sector financiero del Viejo Continente a escenarios macroeconómicos adversos.

Los draconianos términos de la prueba han despertado de por sí la indignación de buena parte del sistema financiero nacional, si no de su totalidad. Pero lo que más indignación ha generado es su previsible resultado final. En el sector existe la percepción de que el supervisor europeo ha penalizado a entidades sanas y prudentes, y beneficiado a grupos que han requerido dinero del erario público.

La EBA ha decidido que ni las emisiones convertibles ni las provisiones genéricas y subestándar computen como capital. En cambio, sí ha aceptado las ayudas recibidas del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en forma de preferentes. Esta decisión supone de facto que cajas de ahorros que han recibido apoyos públicos lograrán una situación relativa mejor que entidades de crédito que han prescindido de cualquier ayuda estatal. Este agravio también ocurre con firmas foráneas apuntaladas con dinero de los contribuyentes.

El duro escenario macro perjudica a aquellos que solo operan en España

Diversas fuentes señalan que los más perjudicados por la EBA son los bancos medianos. ¿La razón? Muchos de ellos optaron por emitir convertibles para reforzar su capital (caso de Sabadell, Popular, Pastor y Bankinter) y en este test no computan. Mientras, el descarte de las provisiones afecta más a aquellas entidades con políticas crediticias más prudentes, ya sean bancos o cajas. Precisamente, CECA remitió la pasada semana una carta al Banco de España reclamando su inclusión como capital.

Sobre las entidades estrictamente domésticas también pesan los duros escenarios macroeconómicos propuestos por la EBA para España. El ejercicio plantea serios batacazos en el PIB, el paro o el precio de la vivienda, así como un notable repunte de la morosidad, un shock de la deuda soberana y un deterioro en los diferenciales de financiación. Estos supuestos afectan menos a Santander y BBVA porque su negocio se beneficia de su elevada diversificación geográfica.

Valoración de las plusvalías

El remate final de la EBA llega en el epígrafe de las plusvalías. El supervisor ha puesto límites de calendario e importe a la hora de contabilizar los beneficios cosechados con la venta de algún activo. Además, tampoco permite computar las ganancias latentes de las entidades que no han vendido participaciones industriales, líneas de negocio relevante o que conservan su red de oficinas. Varios directivos ven difícil que haya cambios de calado en la prueba y, aunque no ha sido fijado de forma oficial, el resultado podría conocerse la semana que viene.

Solo un 10% de las aseguradoras no logra superar su examen

El seguro tiene sus propias pruebas de resistencia. Ayer, la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones (Eiopa) desveló los resultados de su test de estrés.

El supervisor indicó que, en términos generales, "el mercado de seguros es robusto". La prueba analizaba la capacidad de resistencia de 129 grupos de mantener sus ratios de solvencia bajo hipotéticas condiciones de estrés que endureciesen aspectos tales como el mercado, la financiación, los riesgos ligados a la propia actividad aseguradora y, con carácter complementario, la deuda soberana.

Según Eiopa, 13 entidades (un 10% del total) no lograría cumplir los requisitos mínimos de capital bajo el escenario económico adverso y otro tanto les ocurriría a 10 firmas (8%) ante casos de inflación. Solo seis grupos (5%) se verían seriamente perjudicados por un shock sobre los bonos soberanos.

A cierre de 2010, las aseguradoras sumaban un exceso de solvencia de 425.000 millones de euros.

La existencia de dos evaluaciones inquieta a las entidades

La prueba de la EBA fija un procedimiento para calcular el core Tier 1 y, acto seguido, establece unas condiciones de negocio adversas para ver la resistencia de esta ratio.

Algunas fuentes sectoriales ven posible que en esta primera evaluación haya varias entidades que no logren mantener su ratio de capital por encima del 5% exigido (entre cinco y 10, llegan a cifran algunos) al no admitirse para el cómputo de la solvencia ni las convertibles, ni las provisiones, ni las ayudas del FROB en forma de capital. Para suavizar la situación, la EBA ha permitido que estos elementos computen más adelante bajo el término de "medidas correctoras". Así es como surge una segunda nota.

Los optimistas indican que será en esa línea final donde las entidades españolas den el estirón y rebasen la marca. En cambio, los pesimistas opinan que los titulares de la prensa (y en especial la anglosajona) se fijarán en la primera evaluación. Es decir, en la peor de las dos notas.