La prima de riesgo española baja a 269 puntos

Tregua a los periféricos por la esperanza de una solución en Grecia

Los mercados dieron ayer un voto de confianza a Grecia, cuyo Parlamento debe votar hoy el nuevo plan de ajuste requerido para acceder al quinto paquete de ayudas al país. Todas las Bolsas europeas cerraron con avances -el Ibex ganó otro 0,6%-, mientras las primas de riesgo se relajaron por segundo día consecutivo. La española bajó diez puntos, hasta 269.

Nuevo órdago a los mercados periféricos. El Parlamento griego decide hoy si respalda el nuevo plan de ajuste, condición indispensable para que la UE y el FMI den luz verde al quinto paquete de ayudas al país heleno. De ello dependerá, al menos a corto plazo, que se despejen las dudas sobre la supervivencia de la zona del euro y que remita la presión sobre la deuda y las primas de riesgo.

La primera partida la ganó ayer la moneda única. Los inversores están convencidos de que, tras el guiño de la banca francesa y alemana -el lunes ambos países se comprometieron a refinanciar la deuda griega-, los políticos helenos llegarán a un consenso para votar a favor de los nuevos sacrificios que se exigen a Grecia. Y esto permitió una tregua para los mercados. Todas las Bolsas europeas terminaron en positivo. El Ibex, apoyado en el sector bancario, se apuntó otro 0,65%, que le permite volver a acariciar la barrera psicológica de los 10.000 puntos. Cerró en 9.936,70 puntos. En el resto de Europa, las ganancias oscilaron entre París, que se apreció un 1,46%, y Londres, que subió un 0,78%.

Las primas de riesgo también se tomaron un merecido respiro. El diferencial entre la rentabilidad de la deuda española a diez años y la alemana bajó otros diez puntos, hasta los 269 puntos básicos. Una cota aún muy elevada, pero que se aleja del máximo de 293 puntos que llegó a tocar el pasado lunes. El spread griego pasó de 1.396 a 1.352 puntos básicos, el portugués descendió de 879 a 857, el irlandés de 920 a 891 y el italiano de 209 a 205.

Wall Street se unió a este alto el fuego auspiciado por la esperanza en una pronta solución en Grecia, a pesar de que los datos macroeconómicos publicados ayer fueron dispares. El índice de confianza del consumidor descendió de 61,7 a 58,5 puntos, por encima de lo esperado, aunque como contrapunto el precio de la vivienda arrojó su primera subida en ocho meses. En este contexto, el Dow Jones se anotó un alza del 1,21%, el S&P del 1,29% y el Nasdaq, del 1,53%.

Volumen bajo mínimos

Este regreso a una tensa calma, sin embargo, no significa que el dinero apueste con firmeza por que las incertidumbres ya han desaparecido. De hecho, el volumen de contratación en renta variable sigue bajo mínimos: ayer se intercambiaron títulos por un importe de 2.015 millones de euros, una cifra algo superior a la del lunes pero que todavía muestra las reticencias de los inversores a entrar en el mercado.

Entre las amenazas que aún se ciernen sobre el horizonte destacan las dudas sobre la salud del sector financiero europeo. Las entidades financieras deberán pasar el próximo mes de julio los test de estrés y las primeras especulaciones no son nada halagüeñas. Según informaba ayer la agencia Reuters, fuentes de Bruselas estiman que suspenderán estas pruebas 15 de las 91 entidades, algo que volvería a poner en el centro de la diana al sector financiero.

La incógnita del final del estímulo de la Reserva Federal

Cuando Europa aún cruza los dedos para una salida a la crisis griega, aparecen nuevas incógnitas. Mañana, jueves, finaliza el plan de estímulo de la Reserva Federal, conocido como QE2, un programa por el que la Fed ha adquirido bonos del Tesoro por un importe de 600.000 millones de dólares con el objetivo de reactivar el crecimiento económico. En total, desde la quiebra de Lehman Brothers en 2008, la Reserva Federal ha inyectado a través de este mecanismo un total de 2,3 billones de dólares.

El mercado dudaba de cuáles serían las consecuencias del fin de este plan para una todavía renqueante economía. Sin embargo, la Fed ha anunciado que continuará adquiriendo bonos del Tesoro estadounidense tras la conclusión de la QE2. La autoridad monetaria utilizará la recaudación de la deuda que vence y que tiene en su poder a este objetivo, lo que podría significar la compra por hasta 300.000 millones de dólares en los próximos 12 meses.

Racción de otros mercados

EURO. La divisa europea se apreció ayer por segunda jornada consecutiva frente al dólar. Cotizó a 1,4369, lo que supone un avance del 0,57%. El día anterior, el euro se revalorizó otro 0,7%. Estas subidas han sido posibles por las expectativas de una rápida solución a los problemas de la economía griega. El siguiente test importante para el euro será el próximo día 7, cuando se reúne el Banco Central Europeo. En su última reunión, el BCE insinuó la posibilidad de una nueva subida de los tipos de interés para julio, si bien la fuerte inestabilidad que han vivido los mercados desde entonces podrían aplazar al final su decisión.

ITALIA. Pese al descenso de las primas de riesgo en Europa, el Tesoro italiano vio ayer como el coste de su endeudamiento se elevaba al nivel más alto en casi tres años. Colocó 7.900 millones de euros en bonos a diez años al 4,94%, frente al 4,73% de la subasta anterior. En la Bolsa, el sector financiero volvió a ser el más castigado. Monte dei Paschi encajó un recorte en la sesión del 4,52%, Banco Popolare se dejó un 1,51% y Popolare Milano perdió un 0,97%.

PETRâLEO. Tras el derrumbe de finales de la pasada semana, el precio del petróleo volvió a arañar ayer terreno. El crudo subió un 2,25%, lo que sitúa el precio del barril Brent en 108,6 dólares. En la jornada del lunes ya había recuperado otro 0,83%.