Vida profesional

La formación bonificada no llega al profesional de pymes

Las firmas San Román, æpermil;logos e IMF evidencian que existe desconocimiento.

Las pequeñas empresas con una plantilla inferior a 150 trabajadores no cuentan con las mismas oportunidades en formación que las grandes. Las consultoras de formación San Román, æpermil;logos y el grupo IMF así lo evidencian. Se trata de un problema enquistado en el tejido empresarial español y que no acaba de desatascarse. Tanto las patronales CEOE y Cepyme como los sindicatos CC OO y UGT se han comprometido en numerosas ocasiones a solventar el tema, pero la solución sigue sin llegar.

Para José Antonio Fernández, director general de la consultora San Román, el problema reside en la gestión administrativa con la Fundación Tripartita: "Las compañías tienen un crédito relacionado con la contribución de la propia empresa y de los trabajadores que suman un 0,7% del importe de la nómina. Gracias a ese crédito, que se gestiona a través de la Fundación Tripartita, se habilita un fondo para desarrollar el plan de formación. Sin embargo, la complejidad en la gestión, las cuantías y la ausencia de una dirección de personal complican su petición".

De hecho, pocas pymes conocen la existencia de este fondo. "El ministerio no ha hecho ninguna campaña de publicidad. Cuando las empresas lo conocen, el 90% de las mismas repiten", asegura también Carlos Martínez, director general del grupo IMF.

Escasos incentivos

En opinión de Ignacio Baratech, socio director de æpermil;logos, tampoco benefician los importes reducidos que reciben las pymes ni los escasos incentivos para las consultoras. "El importe es pequeño y los trámites burocráticos son muy tediosos. Hay que invertir mucho tiempo en realizarlos, con lo que no les resulta rentable. Además, tal y como funciona el sistema, ni para las consultoras de formación ni para las universidades resulta rentable este mercado por el alto coste de la venta".

Para el empresario, la inversión no resulta onerosa, porque a la consultora de formación se le bonifica a través de los seguros sociales con unos límites marcados por el BOE y dependiendo de la disponibilidad del crédito que tenga esa empresa". Pero hace falta también mentalidad. "Muchos empresarios actúan como barrera, hasta el punto de que nosotros hemos querido hacer cursos presenciales para comerciales de 7 a 10 de la tarde y ha sido complicado llenarlos", avisa Martínez.

José Antonio Fernández apunta como posible solución la implicación de las organizaciones empresariales sectoriales para reforzar esa dirección técnica, y no tanto a los sindicatos, que tienen una menor presencia en las pymes.

Para este consultor, la crisis ha dañado seriamente las inversiones destinadas a la mejora de su personal. En el año 2009, la formación subvencionada cayó un 40%. "Fue lo peor de la crisis", según Fernández, "este año se mantiene estable y en cuanto a la formación privada, con cargo a los presupuestos de la empresa, también quedará más o menos igual".

El comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, insistió ayer en la necesidad de invertir más en formación "para estar mejor posicionados en mercados de alto valor añadido". Las compañías suelen planificar estas inversiones en octubre, para ejecutarlas en enero.

Los sectores que más dedican a la formación son la banca, energía y telecomunicaciones. Por tipo de formación, los cursos que menos se han demando en la crisis han sido los de liderazgo y competencia, y los que más, según el grupo IMF, han sido los idiomas y la ofimática.

El impacto de la cualificación en la productividad

Los planes de oferta, dirigidos por los directores de las organizaciones sindicales y empresariales, para los trabajadores del mismo sector han conseguido formar a unos cuatro millones de empleados al año.

"Ha sido un mérito de los técnicos de formación de las organizaciones empresariales y sindicales españolas, que me atrevo a calificar como la envidia de Europa", cita el director general de San Román.

Aclara que en los años en los que España ha habido bonanza y crecimiento se han necesitado una población inmigrante que se ha absorbido, pero también personal técnico cualificado, mandos intermedios preparados, directivos con una orientación de liderazgo y todo eso "se ha conseguido gracias a la capacitación, procesos de mejora y naturalmente a los planes de formación".

En general, este consultor asegura que están muy bien orientados, pero que quizás se necesite mejorar la formación técnica. "Hay cursos mixtos, presenciales, online, en total, 11,5 millones de personas dentro de la población activa que no tiene título pero que sabe hacer bien su trabajo gracias a la formación", explica José Antonio Fernández.

Desde su punto de vista, la formación continua que se recibe en España se encuentra al mismo nivel de Estados Unidos y de Europa, pero aun así puede ser mejorable. "Lo primero que hay que hacer es ordenarlo y, para ello, resultaría necesario medir objetivamente cómo contribuyen los planes de formación en términos de productividad, empleabilidad, variación y mejora de la competitividad para hacer visible cuáles son los resultados objetivos de los planes de formación". La medición la tendrían que hacer los auditores.