Cierre de sesión

Las Bolsas europeas recuperan la esperanza

Llevamos mucho tiempo donde se siembra cizaña a diario, cuando no son las agencias de rating, son los titulares de la prensa anglosajona...y lo terrible es que en realidad no hace falta sembrar cizaña porque la situación de la deuda periférica ya trae bastante de cabeza a las bolsas. Pero por un día no se ha sembrado cizaña sino posibles soluciones y esto ha sido muy agradecido por las bolsas.

Varios factores positivos en el día:

1- El cierre al alza de ayer de Wall Street, ante la resistencia de la media de 200 y el hecho de que en Basilea III se pidiera menos capital a los grandes bancos de lo que se pensaba lo que pone en solfa a este sectorial. Fue el sector que tiró del pelotón. Eso sí, el volumen fue casi un 15 % inferior a la media de 10 días, y de momento el saldo neto de las instituciones sigue siendo vendedor.

2- El hecho de que parece que la propuesta francesa de involucrar al sector privado en el lío de Grecia mediante la extensión de los bonos a 30 años, y con la condición de que no se declare default está siendo bastante aceptada empezando por los alemanes. Lo que veo más complicado es como convencer a los de las compañías de rating de que no declaren el default.

3- Además ha habido un dato mejor de lo esperado de precios de vivienda en EE UU.

4- Y por si fuera poco Portugal ha efectuado declaraciones dejando claro que están en camino de cumplir con sus compromisos del plan de rescate, y además dando nuevas medidas de ajuste. Entre estas medidas se han anunciado nuevas privatizaciones, nuevas subidas del IVA para algunos productos, y la paralización del AVE Madrid-Lisboa ante el elevado costo de la obra.

Todo esto ha hecho recuperar la esperanza al mercado, aunque nunca se sabe. De momento, mañana o pasado tendremos la votación griega. A ver que sale de ahí. Seguramente habrá volatilidad.

¿Y la bolsa que hará? Pues a veces no es fácil acertarlo y si no vean.

Natixis publicó un trabajo recientemente que nos lleva a conclusiones muy interesantes. Este sería su resumen:

Normalmente el valor de los activos financieros suele reflejar la situación de la economía real (crecimiento, inflación, beneficios,...) en mayor o menor medida dependiendo de la habilidad de los inversores para anticiparse. Sin embargo, si la liquidez global es excesiva y la inflación en los precios de los bienes y servicios no se repite, los precios de los activos se ven afectados por burbujas sucesivas al intentar los inversores usar el superávit de liquidez para obtener estos activos.

Esto conduce a que los precios de los activos están menos correlacionados con los ciclos económicos y se vinculen más a los excesos de liquidez, la opinión de los inversores o la aversión al riesgo.

Esta descorrelación es un asunto muy serio e implica que los precios de las acciones no aporta ninguna información relevante acerca de la situación real de la economía.

Veamos la correlación entre el PIB, la bolsa y los precios de la vivienda en EEUU de1995 a 2009, El PIB tiene una correlación de 0,34 con la bolsa y del 0,14 con el precio de las viviendas. La bolsa tiene una correlación de 0,21 con el precio de las viviendas.

Si tomamos un periodo inferior que va de 2002 a 2009 vemos cómo la correlación del PIB con la bolsa y el precio de los inmuebles aumenta pasando a 0,46 y 0,39 respectivamente. Por el contrario la correlación entre el precio de los inmuebles y la bolsa se torna negativa pasando a -0,55.

Observamos en EE UU una fuerte correlación entre el crecimiento del PIB, desempleo, bolsa y los precios de la vivienda y los spread de crédito. En cambio en Europa se da la correlación entre todos los activos excepto el precio de la vivienda.

Las políticas de expansión monetaria han aumentado el dinero en circulación de manera notable. Si las economías gozasen de pleno empleo este exceso de liquidez generaría inflación, desgraciadamente la economía global está lejos de alcanzar el pleno empleo.

Esta descorrelación entre los precios de los activos y la economía real es un serio problema ya que no permite una asignación efectiva de los ahorros favoreciendo a los activos especulativos comprados de manera compulsiva por los inversores lanzando señales equívocas acerca del estado de la economía real.

Por lo tanto, cuidado con las interpretaciones sobre lo que hace la bolsa.