Secretos de despacho

Amor y odio por la energía en Enertis

José Luis Galindo preside la consultora y busca empleados con iniciativa

La relación de este ingeniero de caminos, canales y puertos con la energía es, al menos, particular. Ha odiado, de siempre, la electricidad, pero su empresa es una consultora e ingeniería de energía fotovoltaica para generar luz. "La electrotecnia era mi peor asignatura en la carrera, no la entendí nunca", reconoce José Luis Galindo (Madrid, 1969), presidente y fundador de Enertis Solar.

Con razón la odiaba: "Cuando era pequeño, hice un empalme de los cables de mi cochecito eléctrico y los metí en el enchufe. Yo vi que en mi coche ponía siete voltios, así que probé a ver qué pasaba con 220 voltios. Saltaron los plomos, a mí me dio una sacudida y el coche explotó". Pero no se quedó ahí, otro día cogió unos cables que no debió y se volvió a electrocutar. "Le cogí terror". Lo más lógico, entonces, fue lanzarse a crear una empresa de energía.

Pero antes de conocer cómo se creó Enertis, hay que viajar a Chile para comprender su historia. Galindo estaba allí destinado por Dragados para construir una autopista. Aficionado al esquí y a la montaña, se fue preparando para un reto mayor, subir al Aconcagua, la montaña más alta del hemisferio sur, de 6.962 metros. "Era un desafío, te retas a ti mismo. Había hecho otras montañas, pero ninguna como esta. Durante seis meses, cada día en la ducha visualizaba el éxito. Con motivación se pueden conseguir metas importantes".

Sin conocer el sector se fue a China a detectar proveedores. "En tres meses ya sabía más que mis clientes"

"En Dragados estaba bien, vivía bien como expatriado, pero me faltaba algo. La energía que canalicé en el Aconcagua, después vi que la desaprovechaba si no la utilizaba en mi trabajo diario. Yo quería mi propia empresa. Empezó el germen de emprender". Así que la energía interior le llevó a las energías alternativas. "Quería emprender. Elegí el sector que creía que iba a tener éxito, por ser algo nuevo, tecnológico, donde se estaba empezando a hacer todo y con un componente sostenible". El tiempo no le ha quitado la razón. Enertis, tras cinco años desde su fundación, cuenta con 32 empleados y una facturación de 16,8 millones de euros en 2010.

Solo había un pequeño inconveniente. "Yo no sabía nada del tema, pero sabía que la energía iba a ser el principal problema del siglo XXI", asegura. Se formó, primero, gracias a su suegro, que tenía una empresa de soldaduras y que le explicó bastantes cosas sobre los módulos fotovoltaicos. Luego se documentó de forma autodidacta y fichó a un ingeniero que le ayudó desde el primer momento. "Y preguntaba y escuchaba a los clientes y a los bancos. Les atendía y les asesoraba gratuitamente para saber qué necesitaban. ¡No había nadie que llevara más de un año en el sector!".

Pero además, dio un gran paso. Se fue a China a visitar las fábricas donde se construían las placas fotovoltaicas. Allí detectó a los proveedores para las instalaciones en España. "Me especialicé en una cosa. En tres meses, ya sabía más que mis clientes". Al poco tiempo consiguió su primer contrato.

Empezó certificando la calidad de las placas y el correcto funcionamiento de las plantas solares. Aunque su consultoría ahora es mucho más amplia, gracias al asesoramiento a promotores y bancos sobre cómo lograr la rentabilidad de los parques. Pero también se ha lanzado a la ingeniería propia para pequeñas instalaciones en edificios.

E incluso ya ha dado el salto al exterior, concretamente a EE UU, Chile e Italia. Gira su silla mientras lo explica y señala un mapamundi, colgado en la pared, sobre las radiaciones solares, claramente más potentes en el hemisferio sur y España. "Al principio me decían que esta empresa era de locos, que el sector no iba a despuntar. Había gente que no creía en ello. Pero solo mirando el mapa te das cuenta del potencial".

En la actualidad, la electricidad no le parece lo más difícil. "Lo más complicado es hacer un equipo. No sabe la cantidad de entrevistas que he tenido que hacer. Yo tengo muy claro lo que necesito, pero el candidato ideal es difícil de encontrar. Quien venga aquí debe tener la ilusión de crecer y crear, estar motivado, tener iniciativa. A esta empresa no viene uno a estabilizarse". De momento ya está en proceso de selección de un empleado nuevo para irse fuera. "Tengo dos candidatos buenísimos", sonríe satisfecho.

El papá 'ladrón' de coches

Cómo son algunos padres. Los tíos del niño le regalan un coche solar al sobrino y, al final, se lo queda el padre para ponerlo de adorno en su despacho. "Es que mi hijo solo tenía cinco años y entre todos los juguetes era al que menos caso hacía", se justifica bromeando Galindo. "Lo tuve que montar yo y a mí me hacía mucha ilusión". Al lado de la repisa del coche descansa una pieza de grauvaca, una piedra típica de Huelva que le regalaron en Dragados cuando concluyó de dirigir la construcción de la autopista que unía Portugal con Sevilla. "La grauvaca nos dio unos dolores de cabeza importantes", recuerda.

El despacho en la sede de San Sebastián de los Reyes es sencillo, de muebles blancos y suelo de madera. En el escritorio, un ordenador y un portátil. Y poca decoración adicional. De la época en Dragados conserva un cuadro regalado por la junta directiva de Seopan (la asociación de grandes constructores), de la que era miembro. Y, cómo no, también hay una foto de la parte alta del Aconcagua hecha por él. "Es una imagen muy rara. Está tomada desde una ruta poco convencional". La meta fue subir a la cumbre. Y lo logró.