Seis meses de prueba entre Hamburgo y Fráncfort

Lufthansa utiliza biocombustible en una ruta regular por primera vez

Lufthansa anunciará en breve el inicio de una operación regular de pasajeros entre Hamburgo y Fráncfort con un Airbus 321 que alimentará uno de sus motores con un 50% de biocombustible. Es la primera vez que una compañía lanza una prueba de esta envergadura con los nuevos carburantes biológicos.

Lufthansa, el mayor grupo de aviación civil europeo, ha decidido dar un paso adelante en la introducción de biocombustibles en la operación regular de tráfico aéreo de pasajeros. En los próximos días anunciará la fecha precisa en la que comenzará una operación regular en la ruta entre los aeropuertos de Fráncfort y Hamburgo, en la que se utilizarán biocombustibles de manera sistemática y durante un periodo inicial de seis meses.

Nico Buchholz, vicepresidente corporativo de flota de la compañía alemana, explicó a este diario que la prueba consistirá en la asignación de manera permanente en esta ruta de una avión de corto y medio radio Airbus 321, equipado con dos reactores. Durante los vuelos, que se realizarán cuatro veces al día en los horarios normales para esta relación, uno de los motores será alimentado con queroseno convencional y el otro recibirá una mezcla al 50% de combustible fósil y biocombustible de nueva generación. Buchholz señaló que esta es la primera vez que una compañía aérea realiza una experiencia de este tipo en su operación regular. Con anterioridad, aerolíneas como Virgin o Qatar Airlines habían realizado ensayos puntuales y con mezclas de biocombustible menores.

El directivo señaló que la experiencia está apoyada por el ministerio alemán de tecnología y se basa en los estudios y desarrollos sobre combustibles biológicos para la aviación que han desarrollado 12 universidades germanas.

Nico Buchholz explicó que la conquista de una aviación comercial que respete el medio ambiente tiene que librarse en tres frentes. El primero, en el terreno de los nuevos combustibles; el segundo, en el desarrollo tecnológico de motores más eficientes y silenciosos; y, por último, en la mejora de la navegación desde las torres de control y las aeronaves. "Hoy el trabajo de los pilotos consiste más en hablar con los controladores que en pilotar", ironizó.

Lufthansa gasta al año más de 6.000 millones de euros en el pago de fuel.

La apuesta española por el queroseno biológico

Iberia, Aena y Repsol se han unido a un proyecto netamente español para lograr una alternativa renovable a la dependencia de los aviones del petróleo que, a la vez, frene las emisiones de C02 que provoca la aviación comercial; un 2% del total. Las tres firmas han comprometido su apoyo a la empresa Algaenergy para que esta biotecnológica, participada por Repsol e Iberdrola, monte un centro de experimentación en las proximidades de la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas. El objetivo es cultivar dos tipos de microalgas, de nombre anabaena y murielopsis que, en base a su riqueza en ácidos grasos, son adecuadas para convertirse en materia prima de biocombustible.