En el año fiscal 2011-2012

El beneficio neto de Toyota caerá un 31% por el terremoto

La catástrofe de Japón, unida al paro en EE UU y Europa y al repunte de los precios de los combustibles podrían hacer peligrar su liderazgo en la industria automovilística mundial.

El grupo Toyota, primer fabricante mundial de automóviles, ha hecho públicas sus previsiones financieras para el año fiscal 2011-2012, que comenzó el pasado 1 de abril y en el que espera sufrir un recorte del 31% en su beneficio neto, como consecuencia del impacto del terremoto y del tsunami ocurridos en Japón el pasado 11 de marzo.

La multinacional nipona estima que en el conjunto del año fiscal 2011-2012 su beneficio neto se situará en 280.000 millones de yenes (cerca de 2.400 millones de euros al cambio actual), lo que supondrá un retroceso del 31% respecto a los 408.100 millones de yenes (casi 3.500 millones de euros) del ejercicio precedente.

La empresa, que no hizo públicas sus previsiones durante la presentación de los resultados del año fiscal 2010-2011, calcula que en el presente ejercicio su cifra de negocio se reducirá un 2%, hasta situarse en 18,6 billones de yenes (cerca de 159.000 millones de yenes).

Posible pérdida de liderazgo

La catástrofe de marzo en Japón también pasará factura a los resultados comerciales de la compañía, que en el año fiscal 2011-2012 espera vender en todo el mundo 7,24 millones de vehículos de las marcas Toyota y Lexus, un 1% menos que en el ejercicio precedente.

De cumplirse los pronósticos, estas cifras provocarían que Toyota perdiera el liderazgo mundial de la industria automovilística, que retornaría previsiblemente a manos de la corporación estadounidense General Motors.

La compañía espera comercializar entre abril de 2011 y marzo de 2012 un total de 5,31 millones de coches de la marca Toyota, un 1,5% menos, así como 1,93 millones de automóviles de su filial 'premium' Lexus (+1%).

Otros riesgo

Al margen del impacto del terremoto y del tsunami, Toyota identifica otros riesgos para el actual ejercicio, como el incremento del precio del petróleo, o los elevados niveles de paro en Estados Unidos y Europa.

No obstante, la compañía considera que los mercados emergentes continuará su proceso de expansión, especialmente China e India, mientras que economías desarrolladas como Estados Unidos y Europa seguirán una senda de moderada recuperación.