La UE espera la participación "voluntaria" de los acreedores privados

La zona euro salva de la quiebra a Grecia con otro plan de rescate

La UE y el FMI alcanzaron el viernes un acuerdo con el Gobierno griego sobre las medidas de ajuste necesarias para seguir adelante con el plan de rescate internacional. El acuerdo librará a Grecia de una inminente quiebra con la liberación de otros 12.000 millones de euros en préstamos. Y abre el camino para una segunda operación de rescate que garantizará la financiación de Atenas durante 2012 y 2013.

La zona euro salva de la quiebra a Grecia con otro plan de rescate
La zona euro salva de la quiebra a Grecia con otro plan de rescate

Grecia se libró el viernes por segunda vez en poco más de un año de la quiebra tras lograr un acuerdo con sus acreedores de la zona euro y del FMI. El compromiso alcanzado en Atenas entre el Gobierno de Yorgos Papandreu y la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional permitirá al país balcánico recibir en las próximas semanas los 12.000 millones de euros necesarios para hacer frente a sus necesidades de refinanciación más urgentes.

Pero el pacto abre, además, el camino para una segunda operación de rescate, valorada en torno a los 60.000 millones de euros, que permitirá sobrevivir a Grecia al menos hasta 2014. "Espero que el Eurogrupo acuerde proporcionar a Grecia recursos adicionales", confirmó Jean-Claude Juncker, presidente del Consejo de Ministros de Economía de la zona euro (Eurogrupo), tras reunirse el viernes en Luxemburgo con el primer ministro griego, Yorgos Papandreu.

El nuevo rescate, que complementará al de 110.000 millones aprobado el año pasado, intentará incluir, según Juncker, algún tipo de participación "voluntaria" de los acreedores privados. El deseo inicial del Eurogrupo y de Atenas era retrasar el plazo de amortización de los bonos, pero el Banco Central Europeo se ha negado tajantemente a esa posibilidad por temor a que fuese calificada como una "reestructuración". Fráncfort prefiere que los inversores, sobre todo, los bancos, se comprometan a mantener su exposición en el país. La fórmula definitiva podría decidirse en la reunión del Eurogrupo del próximo día 20. El viernes, Juncker se limitó a señalar que "tendrá que ser negociada con los inversores".

De momento, el acuerdo del viernes pone fin a un mes de forcejeos entre Atenas y los organismos internacionales, durante el que se ha llegado a plantear la salida de Grecia de la zona euro o la reestructuración completa de su deuda. El objetivo oficial de las negociaciones era la cuarta revisión del plan de ajuste pactado el año pasado como paso previo para liberar la quinta entrega de los préstamos prometidos.

Pero la CE, el BCE y el FMI pronto constataron que Atenas no solo no tenía previsto cumplir su objetivo de déficit de este año (7,5%), sino que tampoco podría financiarse parcialmente por sí misma en 2013, como estaba previsto. Grecia, además, había relajado el ajuste fiscal ante la esperanza de que una reestructuración aliviase su deuda.

Las alarmas saltaron en los organismos internacionales, que han impuesto al Gobierno de Papandreu un plan de ajuste aún más draconiano a cambio del próximo préstamo (12.000 millones) y de un nuevo rescate.

La receta: menos funcionarios y más subidas de impuestos

El Gobierno griego tuvo el privilegio de ser la primera institución en anunciar el viernes que sus "negociaciones con los representantes de la CE, el BCE y el FMI han concluido positivamente".

Pero a juzgar por los términos del acuerdo, parece que a Atenas no le quedarán muchas otras prerrogativas en el terreno económico aparte de anunciar periódicamente que acata las exigencias de Bruselas, Fráncfort y Washington.

La UE y el FMI han impuesto a Atenas las medidas necesarias para reducir el déficit público otros 6.400 millones de euros durante este año; la creación de una agencia independiente para acelerar unas privatizaciones con las que se espera recaudar 50.000 millones; la reducción del número de funcionarios y de organismo públicos; la eliminación de exenciones fiscales; y el incremento de los impuestos sobre las propiedades inmobiliarias. Bruselas, además, ofrece a Atenas "asesoramiento" en materia de recaudación de impuestos.

Alivio para Atenas, Irlanda, Portugal... y también para España

Después del acuerdo alcanzado por la Unión Europea, el BCE y el FMI con las autoridades griegas, Atenas cierra una semana en la que se ha visto acorralada entre el escepticismo de los mercados a sus planes de saneamiento y la creciente respuesta interna a los mismos.

La agencia Moody's rebajó el miércoles en tres escalones la calificación de la deuda griega ante el aumento del riesgo de impago, y degradó la valoración de ocho bancos helenos. Para saber qué respuesta depararán los mercados a este nuevo consenso habrá que esperar al lunes, pero lo cierto es que representa un gran alivio a priori para el resto de países que se encuentran en el punto de mira de los inversores: Irlanda, Portugal (que este fin de semana celebra elecciones legislativas) y, en menor medida, España. Los analistas interpretan que después de haber estado al borde del precipicio, con Grecia incluso fuera del euro, el consenso puede ser posible con nuevos ajustes.

Las cifras

12.000 millones de euros en préstamos recibirá Atenas en julio.

50.000 millones espera ingresar Grecia antes de 2013 con un plan de privatizaciones, para completar un segundo rescate de 60.000 millones.