Acentúa una guerra que amenaza con acabar con la rentabilidad del sector

Philip Morris reta al Gobierno con una drástica rebaja de sus precios de tabaco

La multinacional tabacalera estadounidense Philip Morris dio el viernes un puñetazo en la mesa y lanzó un órdago que puede que sea definitivo en España. Hoy entrará en vigor una drástica reducción del precio de sus marcas en España. El precio de Marlboro pasará de 4,25 euros a 4. Chesterfield pasa de 4 a 3,70 euros y L&M lo sitúa de 3,60 a 3,40.

Con esta rebaja se intensifica la guerra de precios desencadenada en España desde hace unas semanas, cuando la propia Philip Morris recortó cinco céntimos las cajetillas de su enseña L&M y mantuvo sin cambios las de Marlboro. La reacción entonces no se hizo esperar y de inmediato llegó la respuesta de Altadis, y su matriz británica Imperial, que decidió reducir 15 céntimos sus principales marcas de tabaco rubio, Fortuna y Nobel, y otros 10 céntimos en Ducados.

Philip Morris aseguró ayer a CincoDías que "la decisión de este cambio de precios responde exclusivamente a motivos de carácter competitivo. "Tiene lugar como reacción a la significativa bajada de precios realizada por sus principales competidores del sector", aseguró. Hernán Irigoyen, director de Asuntos Corporativos de Philip Morris España, precisó que es una reacción "ante las dinámicas desatadas por nuestros competidores en un mercado tan deteriorado como el actual, nos hemos visto obligados a reaccionar de esta manera".

La guerra de precios tendrá sin duda efectos devastadores para las previsiones de recaudación fiscal del Gobierno. A pesar de que Philip Morris aduce solo razones comerciales, en el sector se interpreta la medida de la multinacional como un claro ultimátum al Gobierno para que revise y rediseñe la estructura impositiva del tabaco en nuestro país. Los competidores de Philip Morris en España, principalmente BAT y Altadis, prefieren hasta el momento mantener una enorme discreción ante el agresivo movimiento de Philip Morris, solo aseguran que lo analizarán en profundidad y obrarán en consecuencia.

A pesar de ello, BAT, propietario de marcas como Lucky Strike y Pall Mall, sí precisó que "no hay razones para que nuestra política de precios difiera en este momento de la que tradicionalmente hemos practicado, que no es otra que mantener un constante diferencial de precios respecto a las marcas de Philip Morris". En el mismo sentido se manifestaron los portavoces de Altadis, que aseguraron que "nos vamos a quedar sin fin de semana para analizar el nuevo escenario y obrar en consecuencia". Ambas bajarán precios el lunes casi con total seguridad.

Analistas del sector explicaron que el movimiento de Philip Morris es una "bomba que ha reventado toda la rentabilidad del sector". Su estimación es que si la situación se quedará tal y como está a día de hoy, sin respuesta de los competidores, el daño para la Hacienda pública será entre 300 y 500 millones de euros anuales"

El que sí está decidido a intervenir de forma rápida es el colectivo de estanqueros. Estos, a través de su organización patronal, precisaron que van a pedir la intervención directa del Gobierno en el problema. "Somos la población civil de una guerra que no hemos iniciado, el daño colateral, y si las cosas no se reconducen de inmediato el Gobierno deberá mejorar nuestra retribución para evitar que los ingresos nos caigan de forma dramática".

Ventas por debajo del impuesto mínimo

Las ventas totales de cigarrillos han bajado un 24,8% en el primer trimestre del 2011. En el mercado se ha producido un significativo crecimiento del segmento de cigarrillos de bajo precio y de otros productos de tabaco, en la medida que un creciente número de fumadores opta por estos productos y según Philip Morris, su movimiento a la baja en el precio pretende adecuar la política comercial de la compañía a esta nueva realidad.

Previamente al cambio de precios comunicado el viernes, Philip Morris realizó un ajuste de precios el pasado 19 de mayo. En aquel momento aumentó el precio de varias marcas de su portafolio, entre ellas 5 céntimos del precio de Chesterfield, y bajó el precio de L&M en la misma cuantía. Con este ajuste táctico la compañía buscó posicionar mejor L&M en el segmento de bajo precio.

Y toda la industria contestó bajando precios, hasta el punto que como el viernes precisaban fuentes de Philip Morris. "No entendemos tanto revuelo. En la actualidad el 75% de las ventas del sector se realizan por debajo del impuesto mínimo, es decir, a menos de 3,66 euros por cajetilla. Hacienda, por tanto, solo va sufrir una rebaja de ingresos por el 25% del mercado".

La cifra

300 millones de euros al año le costará a la Hacienda publica, en forma de menor recaudación, el movimiento que hizo el viernes la multinacional.