Para atajar la crisis crediticia

El BCE cree que Grecia debe ser "más ambiciosa" con su plan de privatizaciones

El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), el alemán Jürgen Stark, ha instado al Gobierno griego a ser "más ambicioso" en su programa de privatizaciones, con el fin de atajar más rápidamente la crisis crediticia que sufre el país.

En una entrevista que avanzó hoy y publicará íntegramente mañana el periódico alemán Welt am Sonntag, Stark apunta que Atenas debe acelerar la venta de empresas estatales y otros activos públicos, un plan que con el que el primer ministro griego, Yorgos Papandréu, prevé obtener hasta 50.000 millones de euros hasta 2015.

"Hay que ser más ambicioso. Esto debería rebajar la deuda en 20 puntos porcentuales", aseguró el economista, que abogó por el establecimiento de una agencia independiente que ejecute el proceso de privatizaciones a que está obligada Grecia como condición para seguir percibiendo el rescate europeo.

"El Gobierno griego tiene acciones de compañías que están en la bolsa, tiene inmuebles. Los expertos consideran que las ventas de estos bienes podrían ascender a 300.000 millones de euros. Parte de estos activos tienen que ser movilizados para reducir la deuda", argumentó Stark.

El economista jefe del BCE se posicionó además claramente en contra de la "reestructuración simple" de la deuda griega, porque considera que no resolverá los problemas financieros del país y provocará en cambio que éstos se incrementen.

Sin la oposición

Las llamadas a la unidad del primer ministro socialista griego, Yorgos Papandréu, no han servido para alcanzar un acuerdo con la oposición, aunque el jefe del gobierno subrayó que las duras reformas se aplicarán "con o sin consenso". "Tomaremos las decisiones necesarias, no importa lo que cueste, sea con la oposición o sin ella", declaró Papandréu a la prensa tras tres horas de reunión con las formaciones parlamentarias.

Bruselas había demandado a los políticos griegos que mostraran unidad para aplicar las reformas económicas como requisito para aportar más dinero a la endeudada economía helena, que se vería obligada a cesar pagos si la financiación no llega el mes que viene.

Aunque Papandréu cuenta con una cómoda mayoría absoluta, las nuevas y duras medidas de austeridad por 28.000 millones y privatizaciones que ascienden a 50.000 millones tienen el rechazo de la oposición al completo, los sindicatos y algunos socialdemócratas de su formación, el Pasok.

Esas medidas son imprescindible para que el país obtenga un nuevo tramo de la ayuda internacional de 110.000 millones, que no ha conseguido evitar el riesgo de bancarrota pese a los 53.000 euros que ha recibido hasta ahora Atenas.