La banca alarga plazos a los promotores para evitar que entren en mora

El crédito destinado al ladrillo sigue en el nivel previo al inicio de la crisis

El crédito a promotores apenas ha menguado después de tres años de crisis. La banca acumula préstamos con constructoras e inmobiliarias por 430.000 millones de euros, la misma cifra que tenía en el verano de 2007, cuando comenzaron las turbulencias financieras internacionales. Bancos y cajas optan por renegociar la deuda con estas empresas para no contabilizarlos como deudores morosos.

Edificio de viviendas nuevas en venta
Edificio de viviendas nuevas en venta

La financiación concedida a empresas constructoras y promotoras está atragantada en el balance de la banca española. De acuerdo con los últimos datos facilitados por el supervisor, de diciembre de 2010, este sector acumula una deuda de 430.298 millones de euros con las entidades financieras.

Esta cifra es muy similar a la registrada por bancos y cajas al comienzo de la crisis. En junio de 2007, tres meses antes de que estallasen en Estados Unidos las turbulencias financieras, acumulaban créditos con estas compañías por 426.632 millones de euros.

La incógnita es cómo es posible que el crédito a un sector que atraviesa una dura contracción no se haya reducido más. La respuesta, según todos los expertos consultados, está en la refinanciación de esa deuda.

"El saldo vivo de la cartera de crédito a promotores no se mantiene porque se formalicen nuevos préstamos, sino porque la banca acepta alargar los plazos para evitar que los préstamos entren en mora", apunta un analista de una importante firma de inversión. "Es una simple patada para adelante, con la esperanza de que la economía mejore y vuelvan a venderse pisos". El Banco de España matiza que en el cómputo de préstamos a empresas inmobiliarias y constructoras no todo es crédito a promotor. Según sus cálculos para el sector de cajas (extrapolable a toda la banca), un 25% corresponde a financiación de construcción civil y obra pública y créditos a empresas, con garantía inmobiliaria.

Las condiciones de los grandes

Aunque los datos agregados de refinanciaciones no son públicos, los acuerdos con las grandes constructoras españolas sí que han transcendido. Uno de los últimos ha sido el alcanzado hace 12 días entre Reyal Urbis y 50 bancos y cajas. El pacto ha permitido a la firma aplazar la devolución de 4.500 millones de euros hasta 2016 y evitar así entrar en concurso de acreedores.

El grupo Santander es de las pocas firmas que ha ofrecido el dato de estas renegociaciones de créditos. En 2010 refinanció operaciones por valor de 2.258 millones de euros.

Los datos del Banco de España también revelan la lentitud del sector de cajas a la hora de desmarcarse de la financiación a promotores. Los bancos alcanzaron el máximo de crédito a inmobiliarias y constructoras en septiembre de 2008, cuando las evidencias de que la crisis internacional había llegado a España ya eran abrumadoras. Sin embargo, las cajas siguieron aumentando su cartera de este tipo de préstamos durante un año más. Desde entonces, el ritmo de ajuste de la voluminosa cartera ha sido muy lento. En las cajas se ha reducido un 8,7% en 15 meses, y en los bancos un 8,6% en 21 meses.

El proceso de refinanciación de un préstamo

El auge registrado en la renegociación de créditos desde que comenzó la crisis ha llevado al Banco de España a tomar cartas en el asunto. El supervisor endureció en julio los criterios que impone a las entidades bancarias para aprobar la refinanciación de un crédito. La circular 3/2010 ordenaba que la "política de renegociación de deudas" debe ser "aprobada por el máximo órgano de gobierno" de las entidades, estableciendo un "límite a la frecuencia de renegociación". Condiciones que se suman a la exigencia de "nuevas garantías", y "certeza de la capacidad de pagos" que ya imponía. Cajas y bancos aseguran cumplir al pie de la letra este catecismo y haber creado equipos para controlar cada operación.

"Diferenciamos claramente entre dos tipos de refinanciación", expone Enrique Lizaso, director general adjunto de Unnim. "Una cosa es una familia que atraviesa una situación adversa", ante lo cual se trata de llegar a acuerdo, "y otra es refinanciar un crédito a una promoción, sobre la mismas garantías, con el único objetivo de aplazar su entrada en mora". Una práctica, esta última, que cada entidad niega realizar, pero que algunas admiten como habitual en un sector que mantiene vivo el mismo saldo de crédito al ladrillo que antes de la crisis.