Análisis

Con los motores internos gripados, la economía está a merced de las demás

Tal como adelantó el Banco de España la primera semana de este mes y la pasada, Estadística, la economía española mejora ligeramente su perfil de crecimiento económico en el primer trimestre de este año, pero exclusivamente imputable al tirón de la demanda externa. Es una economía a merced de las demás. Además, sigue anclada en una especie de recesión blanda en la que se ha instalado en los últimos trimestres, en los que el empleo persiste en la contracción, con descenso interanuales aún superiores al 1,4%.

En el primer trimestre del año la producción de los países de la Unión Europea considerados en su conjunto avanzó un 2,5%, con una aceleración muy notable respecto al cierre del año 2010. Sin embargo la española avanza sólo de un 0,6% interanual a un 0,8%, y en tasa intertrimestral mejora sólo de un avance del 0,2% al 0,3%. Y es así porque los motores internos siguen gripados, con un comportamiento más negativo que en el cierre de 2010: el consumo de los hogares crece menos de la mitad en tasa interanual y vuelve a tasas negativas trimestralmente considerado, tras haber repuntado en el último tramo de 2010, y la inversión mantiene descensos interanuales de casi el 6%, tras tres años largos de ajuste. æscaron;nicamente el gasto de las administraciones públicas repunta ligeramente por el abono de los atrasos a los pensionistas, que incluso compensa la caída de remuneraciones de los funcionarios.

Por destino del gasto, la contracción del consumo de los hogares se concentra más en los bienes de uso duradero, tal como han ido indicando los datos de comercio minorista; pero hay cierta reanimación en el consumo de servicios. Entre las partidas de inversión, mientras el gasto en inversión residencial y de obra civil mantiene la atonía, con pérdidas interanuales cercanas al 10%, el gasto en bienes de equipo, vuelve a estancarse tras haber recuperado algo de terreno a finales del ejercicio pasado.

Desde el punto de vista de la oferta son las ramas industriales las únicas que muestran avances sólidos, cercanos al 4%, mientras que los servicios avanzan sólo un 1,5%, pero aceleran ligeramente su comportamiento. La construcción, por supuesto, pierde terreno. Con este desempeño de la actividad, el número de ocupados equivalentes a tiempo completo desciende un 1,4%, lo mismo que en el trimestre precedente, lo que revela que no ha habido mejora alguna para la variable más castigada de la economía, que es el empleo. Además, la pérdida de ocupación (250.000 empleos en el año) es generalizada en todos los sectores de actividad. La productividad aparente, eso si, aumenta un 2,2% (PIB menos empleo).

Y precisamente en el comportamiento del empleo está implícita la pérdida de renta disponible por parte de los asalariados, aunque mejora ligeramente su participación en la renta nacional. Tras encadenar casi tres años de pérdida, en el primer trimestre de este año la caída de la remuneración de trabajo es del 0,2%, mientras que la renta de los empresarios avanza en un 5,9% (se acelera) y los impuestos avanzan un 2,4%. Los salarios suponen ahora el 47,01% del PIB, mientras que la renta de los empresarios llega al 44,68%. El resto son impuestos.