informe sobre la tributación indirecta en el mundo

PwC asegura que la legislación del IVA "es obsoleta" y aboga por establecer un tipo único

"El IVA en Europa se ha quedado obsoleto". Esta es una de las principales conclusiones de un informe de PricewaterhouseCoopers publicado ayer sobre la tributación indirecta en el mundo. El IVA es el tributo más armonizado en la Unión Europea, que fija un horquilla de gravámenes que los Estados deben respetar.

Sin embargo, PwC aboga por ir un paso más allá y reclama establecer normas comunes en la gestión del impuesto. Además de fijar unas misma reglas, la consultora defiende "un tipo único que operaría sobre una base muy amplia". Actualmente, en la Unión Europea existen notables diferencias entre los gravámenes estatales. Así, mientras Luxemburgo grava el consumo con un tipo del 15%, Dinamarca mantiene el 25%.

Por otro lado, con la excepción de Dinamarca, todos los países contemplan tipos reducidos o superreducidos para beneficiar ciertos sectores de actividad. Por ejemplo, en España, el tipo general es del 18% aunque determinados productos como libros o viviendas tributan al 8%. Y los alimentos frescos aplican el llamado tipo superreducido del 4%, el único que no subió en julio de 2010.

PwC defiende que en un momento de deterioro de las finanzas públicas, establecer un tipo único y general en la UE elevaría la recaudación. "Los ingresos por IVA representan, de media, solo el 55% de los ingresos que, en teoría, se deberían recaudar si existiera un gravamen único de IVA que gravara todo el consumo".

Si bien reconocen que el los impuestos directos son regresivos, proponen como compensación reducir tributos directos como el impuesto sobre sociedades o el IRPF. Además, lamentan la complejidad que supone para las empresas el pago de los impuestos indirectos. Una empresa dedica, de media, 73 horas en la gestión del IVA.

Por otra parte, PwC argumentó que debe producirse una reforma del impuesto ya que un estudio de la Comisión Europea calculó que los Estados miembros pierden cada año 100.000 millones de euros por el fraude en IVA.