Colegios profesionales

Los informáticos de Madrid se unen para regular su actividad

Joaquín González es el primer decano del nuevo órgano colegial madrileño

Ingenieros informáticos construyendo un sistema de redes.
Ingenieros informáticos construyendo un sistema de redes.

En pleno debate sobre las bondades e inconvenientes de los colegios profesionales, los ingenieros informáticos madrileños han decidido poner en marcha el Colegio de Ingenieros Informáticos de Madrid después de que sus colegas ya lo hicieran en algunas comunidades como Galicia, Cataluña o Valencia. "El Colegio de Madrid ha surgido de la Asociación de Ingenieros Informáticos e Ingenieros Técnicos de Informática (ALI) que reunía a los ingenieros superiores y técnicos", explica el primer decano de los informáticos, Joaquín González Casal.

ALI seguirá existiendo y su presidente será también Joaquín González Casal, que compatibilizará el cargo de decano de los ingenieros superiores. La asociación ha dado origen a dos colegios: el de los ingenieros informáticos superiores, integrados en un momento inicial por 210 colegiados, y el de los informáticos técnicos, con 110 miembros. "El colectivo de profesionales, sin embargo, es mucho mayor y podría estar en torno a los 20.000 informáticos en Madrid y unos 100.000 en toda España" precisa el decano.

Colegiación voluntaria

"Al no haber estado regulados, cualquiera podía ejercer como tal"

A todos ellos se dirige un proyecto que siempre tendrá vocación voluntaria y cuya cuota de inscripción asciende a 50 euros con el objetivo de reunir a una gran parte del colectivo. "Se pretende solo cubrir los gastos de administración aunque en la próxima asamblea se decidirá si se trata de la cuota definitiva", aclara González Casal.

La asamblea constituyente, que se celebró el pasado 29 de abril, fijó los estatutos y eligió a la junta del gobierno del nuevo Colegio de Ingenieros Informáticos, priorizando como una de las principales reivindicaciones la regulación de estos profesionales que hasta ahora carecían de atribuciones. "Al no haber estado nunca regulados, cualquier profesional puede trabajar como tal, incluso careciendo de titulación, y eso es lo que se pretende evitar", asegura Joaquín González Casal.

El plan de estudios de esta Ingeniería de Informática incluye cuatro años de estudios generales y dos de especialización. "La única diferencia es que el resto de los ingenieros están regulados por la orden ministerial de obligado cumplimiento, mientras que nosotros solo tenemos recomendaciones, por lo que cada universidad puede diseñar un plan de estudios distinto", asegura el decano. Entre sus funciones está elaborar la construcción del sistema informático y determinar su arquitectura.

"Debemos asumir la responsabilidad de mando"

Cuando se le pregunta al decano por qué hay tanta subcontratación en la profesión, su respuesta no deja lugar a dudas: "El ingeniero debe asumir su responsabilidad de mando, somos los que diseñamos los proyectos informáticos, y no tanto los programadores", afirma.

Con el físico o matemático de computación tampoco litigan. "Cada uno tiene su función", explica. Aboga por realzar la función del ingeniero informático en las empresas, "su función es imprescindible, la información es la propia compañía".