El gerente del fondo, acusado de agresión sexual a una camarera

La detención de Strauss-Kahn abre una crisis en el FMI

Un nuevo escándalo, también de origen sexual, envuelve al director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, (el anterior fue en 2008) y pone de nuevo en la picota a la institución que dirige. Las acusaciones de agresión sexual de las que tiene que responder en EE UU, donde fue detenido en la noche del sábado, pueden precipitar un relevo radical en la dirección del FMI, donde el número dos, John Lispky, que ayer se hizo cargo de la dirección, también prepara su salida.

Dominique Strauss-Kahn, detenido en Nueva York el 14 de mayo de 2011.
Dominique Strauss-Kahn, detenido en Nueva York el 14 de mayo de 2011.

La detención en Nueva York del director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, por supuestos delitos sexuales podría desencadenar una importante reestructuración del Fondo, uno de los viejos temas pendientes en la institución multilateral. Strauss-Kahn, que según sus abogados se declarará no culpable cuando comparezca ante un juez en una audiencia preliminar, fue detenido el sábado cuando se disponía a volar a París después de que la camarera de un hotel neoyorquino denunciara un supuesto intento de violación.

Hasta el momento el FMI se ha limitado a indicar que no se pronunciará sobre la detención, al subrayar que cualquier consulta sobre el asunto debe dirigirse a los abogados personales del alto funcionario, y ha insistido en que se encuentra "a pleno funcionamiento y completamente operativo", según una nota difundida ayer por la directora de Relaciones Externas de la institución financiera, Caroline Atkinson.

Mientras dure la situación actual, a todas luces el día a día de la gestión recaerá en el "número dos" del FMI, el estadounidense John Lispky. Pero Lipsky se encuentra también de salida, tras anunciar el pasado jueves que abandonará la institución cuando concluya su mandato, en agosto. En cualquier caso en Washington se daba por seguro que Strauss-Kahn renunciaría también a su puesto este verano para regresar a su país como candidato en las elecciones presidenciales del año próximo, asegura Efe.

Se crean así las circunstancias perfectas para acometer unas reformas que los países en desarrollo exigen desde hace años y a la que institución creada en Bretton Woods en 1944 se ha resistido. Un pacto de caballeros entre EEUU y los países europeos establece que el cargo de director gerente del FMI recaiga en un europeo, mientras que el puesto de presidente del Banco Mundial corresponde a un estadounidense.

Pero los países en desarrollo reclaman un reparto de las cuotas de poder dentro del Consejo directivo de la organización que reflejen la creciente importancia de las economías emergentes y que, por primera vez, el director del FMI proceda de un país no occidental.

Algunos países en desarrollo vieron con escasa simpatía la participación del FMI en los paquetes de rescate en la crisis financiera comenzada en Grecia, que consideraron que las naciones europeas se veían tratadas con guante de seda. La detención de Strauss-Kahn llega en un momento delicado en las negociaciones sobre el ajuste de los planes de rescate para Grecia, Irlanda y Portugal. El director gerente tenía previsto haber estado ayer en Berlín para reunirse con la canciller alemana sobre el rescate griego. Los ministros de Finanzas europeos se ven hoy en Bruselas para dar los últimos toques a la ayuda a Portugal y tratar si es necesario elevar la ayuda a Grecia.

División en Francia sobre su futuro en la política gala

El arresto de Strauss-Kahn ha abierto un intenso debate político en Francia sobre sus efectos ante las próximas elecciones presidenciales y ante la imagen del país. El economista era considerado como el aspirante socialista favorito de cara a los comicios de 2012. Si ayer domingo se hubieran celebrado la primera vuelta de las Presidenciales, según otra encuesta de Le Journal du Dimanche efectuada los días 10 y 12, DSK, tal y como es conocido en el país, se habría hecho con el 26% de los votos, por delante de la ultraderechista Marine Le Pen y del presidente Nicolas Sarkozy. Pero ante la cautela de algunos políticos no han faltado reacciones que afirman que los hechos que se le reprochan "le desacreditan definitivamente" como candidato. En esa línea se ha expresado la presidenta del Frente Nacional, Marine Le Pen, mientras que en el seno del Partido Socialista la candidata a las primarias Segolène Royal ha instado a respetar la presunción de inocencia. Bernard Debré, diputado del partido conservador gobernante, la UMP, asegura "a título personal" sentirse "mortificado" por este asunto, que a su juicio constituye "una humillación terrible para el país".

En Francia se recuerda que el representante del FMI salió indemne en 2008 de la investigación abierta por ese organismo para determinar si abusó de su posición cuando mantuvo una relación íntima con una subordinada.