Claves para los inversores conservadores

1 Solvencia. El director general de la firma de asesoramiento Profim, Víctor Alvargonzález, explica a CincoDías las claves que ha de tener en cuenta todo inversor conservador. "Lo primero que debe tener claro es que su objetivo es no perder dinero en ningún caso". Y el primer paso para lograrlo es asegurarse que se invierte en entidades que son solventes. "Más allá de las promesas de rentabilidad, hay que depositar el dinero en las entidades más solventes", subraya Alvargonzález. En este sentido, el directivo recuerda la ventaja de los fondos: "Pertenecen al partícipe, no son parte ni del pasivo ni del activo de ninguna entidad".

2 Liquidez. La capacidad de disponer de la inversión en todo momento es una de las condiciones más importantes que debe cumplir un inversor conservador. Son muchas las inversiones que se pueden deshacer, pero también es cierto que la mayoría conlleva penalizaciones. "Ocurre con los depósitos, en los que es factible salirse en cualquier momento, pero perdiendo los intereses prometidos", explica el director general de Profim. Lo mismo ocurre con los llamados productos estructurados, cuya salida está limitada a las ventas temporales y cuyas rentabilidades requieren el cumplimiento de condiciones muy particulares.

3 Diversificación. El director de inversiones de March Gestión, Carlos Andrés, explica que es vital tener una cartera bien diversificada: "Nadie tiene la varita mágica capaz de dar con el activo que nunca falla. Por eso es muy importante tener bien diversificada la cartera y la única manera de hacerlo de una forma consistente es con un horizonte de largo plazo", explica Andrés. Para el directivo de Banca March, los productos que aportan una mejor diversificación a largo plazo son las commodities (materias primas) y los hedge funds. Otras alternativas son la inversión inmobiliaria y el capital riesgo.

4 Garantizados, no. Más del 37% del patrimonio gestionado por la industria española de los fondos de inversión está metido en garantizados. Como su nombre indica, estos fondos garantizan la devolución del 100% del patrimonio invertido inicialmente en el producto, lo que otorga mucha tranquilidad a los inversores. Pero otra cosa distinta es la rentabilidad, a lo que hay que sumar las comisiones. "Se puede perder dinero en términos reales teniendo en cuenta el efecto inflación, son poco líquidos y las comisiones son excesivas, pues están entre el 0,5% y el 1% cuando no deberían pasar del 0,3%", critica Alvargonzález.