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La última gran oportunidad se llama renta fija española

Los expertos resaltan los excesivos descuentos aplicados a activos como bonos o cédulas

El mercado no suele discriminar a la hora de tomar una dirección. Por ejemplo, si hay que castigar al sector de telecomunicaciones, toda la industria cae a plomo en Bolsa, independientemente de que cada compañía tenga una circunstancia particular. Lo mismo ocurre en la renta fija. El Gobierno español ha insistido en que el volumen de deuda pública es inferior al de la media de la UE y en las fuertes medidas tomadas para atajar la crisis, pero eso no ha servido para evitar que España pasara a engrosar el grupo de países periféricos en el ojo del huracán: España, Portugal, Irlanda y Grecia. Las empresas nacionales también han sido duramente penalizadas en los mercados de deuda y Bolsa, pese a que muchas de ellas obtengan la mayor parte de sus ingresos del extranjero. Por todo ello, los expertos de la inversión creen que hay enormes oportunidades en la renta fija española.

"La percepción de riesgo va a continuar y hay instrumentos de inversión extraordinariamente conservadores que se están valorando como si fueran arriesgados", afirma el director del Centro Financiero de Deutsche Bank, Luis Martín Jadraque. Para este experto, toda inversión conservadora debe cumplir con dos principios básicos, que son el de preservación del capital y visibilidad del retorno. En opinión de Jadraque, varios activos de deuda españoles cumplen con estos principios y además cotizan con un descuento excelente, debido a la dureza con que España ha sido examinada.

Las cédulas hipotecarias

"El diferencial de la deuda con Alemania es excesivo, debería situarse en los 150 puntos"

Uno de los productos más incomprendidos por el mercado son las cédulas emitidas por los bancos en los momentos en que la presión ha cedido. Estos productos se han llevado las dos peores etiquetas posibles: hipotecarias y, además, españolas. "Se han emitido con primas de entre 220 y 250 puntos básicos (2,2 a 2,5 puntos porcentuales) sobre el tipo de interés midswap la referencia en el mercado cuando estadísticamente es altamente improbable que puedan incurrir en un impago", destaca Jadraque.

Las cédulas hipotecarias son bonos emitidos por una entidad que están respaldados por la totalidad de la cartera hipotecaria. Al contrario que las titulizaciones, la cartera no está separada del balance de la entidad y, en caso de quiebra, el bonista de las cédulas tiene derecho preferente.

Otra de las oportunidades que destaca Deutsche Bank es la de las emisiones realizadas por FADE (Fondo de Amortización de la Deuda Eléctrica), de la que esta semana se hizo una oferta de 1.000 millones a un interés del 5,6%. En cuatro subastas, se han colocado 7.000 millones de esta emisión, que además está avalado por el Estado.

A esto se añaden otras partidas como las ofertas públicas de comunidades como Cataluña, Comunidad Valenciana o Castilla y León. Sin olvidar, por supuesto, la renta fija soberana. Los bonos españoles a 10 años cotizan en el mercado secundario con un diferencial de 218 puntos básicos respecto a Alemania. A los precios actuales, esto significa que España paga un 70% más que Alemania por colocar su deuda, a pesar de que los dos países comparten la misma moneda.

Los expertos están convencidos de que la presión sobre la deuda española irá remitiendo durante los próximos meses, lo que puede representar una oportunidad. "Los diferenciales de la deuda española son excesivos, deberían situarse en los 150 puntos básicos. Eso sería lo más lógico", valora Carlos Andrés, director de inversiones de Banca March, una entidad que tiene una visión muy positiva sobre la renta fija española. De hecho, para un perfil de inversión conservador, Banca March aconseja tener un peso del 25% en renta fija pública española, más otro 25% en renta fija corporativa de alta calidad, donde también hay grandes oportunidades de inversión. "Las empresas han saneado sus balances mucho más rápidamente que los Estados", enfatiza Andrés.

Eso sí, en los próximos meses, el futuro de Grecia será una de las grandes cuestiones que pesará sobre los mercados de inversión. Esto obliga a los inversores, sean conservadores o no, a redoblar la vigilancia sobre el desempeño de los activos.