Secretos de despacho

Caos ordenado en Solterra

El filólogo Lidio Nieto gestiona su compañía vinícola rodeado de libros y papeles

La estancia y la vida de Lidio Nieto parece caótica, pero a medida que transcurre la conversación uno se da cuenta de que este empresario y hombre de letras mantiene su existencia en orden y controlada. Entre otras razones porque este abulense de 69 años, de profesión filólogo y periodista, gestiona varios negocios empresariales, que van desde una editorial, una inmobiliaria o un hotel en La Granja de San Ildefonso (Segovia) hasta la joya de su corona, la Compañía Vinícola Solterra, ubicada en la localidad de Roa, en plena Ribera del Duero. "Soy un maniático de la perfección, gestiono varias empresas y asuntos pero todo está en su sitio, soy capaz de compartimentar".

Este orden viene avalado por su trayectoria profesional, ya que durante años ha sido investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), actividad que ha dado por finalizada tras la publicación de lo que considera otro de sus grandes logros, Nuevo Tesoro Lexicográfico del Español. Los proyectos de este empresario tienen amplio recorrido. En esta obra, de 11 volúmenes, ha empleado más de dos décadas, y la nueva aventura vinícola que acaba de iniciar sabe que se trata de un camino largo y duro. Pero la paciencia, innata a un investigador, es una de sus principales bazas. "Es un sueño largamente acariciado, en el que han confluido el amor por la tierra y la pasión por el mundo del vino", relata, siempre con una sana sonrisa. Su vitalidad es envidiable. En vez de estar de vuelta de todo, tiene la ilusión del principiante, a la que agrega la sabiduría que concede la experiencia, y que sabe que las prisas son malas consejeras.

En 2003, compró, con otros socios, las tierras, tres años más tarde adquirió una empresa con la infraestructura necesaria (maquinaria y personal) para comenzar a hacer vino. En 2008, comenzó la edificación de la bodega, que dentro de un elegante conjunto arquitectónico finalizó en 2009. La Compañía Vinícola Solterra tiene capacidad para elaborar cerca de 500.000 botellas, de las que el 50% se venderá en el mercado internacional. "Poner los huevos en una misma cesta es peligroso. El mercado exterior es fundamental pero también tiene grandes riesgos", afirma. Y agrega que la diversificación es importante, entre otras razones, porque el mercado nacional ha caído en cuanto a grandes volúmenes, pero no lo ha hecho en productos selectivos.

"Delego siempre que estoy seguro de que las personas responden a los retos que les hago. Me gusta crear equipo"

"Hay un cambio de tendencia en el consumo de vino, el mercado de litros es el que ha caído, pero la gente sigue consumiendo vino aunque ahora prefiere hacerlo en casa". Su afición por el vino no es nueva. Presume, con mucha discreción, de tener una buena bodega privada, de más de un millar de botellas, eso sí, bien conservadas. Sobre su devoción empresarial, asegura que es fruto de sus numerosas inquietudes fraguadas a lo largo de su vida. "Mientras que estudiaba Filología y Periodismo editaba revistas para ganarme la vida, siempre me han fascinado los nuevos retos, siempre que veo un hueco o un negocio me gusta imaginar que es posible desarrollarlo, aunque tenga que luchar por ello".

Ante esta filosofía de vida, cabe decir que consigue todo lo que se propone. La clave, además de las ganas, es el equipo. Y asegura que el Nuevo Tesoro Lexicográfico Español nunca habría sido posible sin esa decena de profesionales que han trabajado para sacarlo adelante. "Sin equipo no vas a ningún lado. Confío en la gente y me gusta trabajar con la gente". Y si algo admira, en él y en los que le acompañan, es la constancia. "Delego siempre que estoy seguro de que las personas responden a los retos y planteamientos que les hago". A Nieto le gustar estar en la trastienda, buscando nuevas ideas que emergen en cualquier sitio. Por ejemplo, en Chile, donde ha abierto negocio inmobiliario y donde ya tiene en mente nuevas iniciativas. Asegura que uno de sus divertimentos es viajar, sobre todo a Iberoamérica. "Y hacer lo que quiero, pero con cabeza, no sometido a horarios". A pesar de ello, confiesa que es madrugador, que suele ser el primero en llegar a la oficina y suele trabajar una media de 11 horas. Aunque la fina línea que separa su vida personal de la profesional, en su caso, se diluye.

Su gran tesoro, cerca, muy cerca

Acumulación de papeles, libros, botellas de vino. Advierte que sabe dónde está todo. Seguro. Su despacho es pequeño, dentro de la editorial La Muralla, que fundó en 1966, dedicada a temas educativos, que en 1989 fue distinguida con la Medalla al Mérito del Consejo Mundial de Educación (Unesco) a la mejor labor educativa.

Lidio Nieto es consciente de que tiene que bajar el ritmo. "No es fácil, ya que tiendes a pensar que la vida es eterna, y eso es un error". Pero sabe que seguirá al frente del negocio porque quiere seguir desarrollando un estilo de gestión personal, responsable y con un gran deseo de construir un gran equipo. Entre sus aficiones se encuentra la pintura, viajar, la música y jugar, aunque poco porque para ello hay que disponer de tiempo, al golf. Y compara el mundo del vino al del libro, "ambos tienen un componente de diálogo, favorece la conversación, algo que siempre estará de moda".