Empleo y Directivos

Urgen cambios en la universidad

Las instituciones educativas piden al tejido productivo mayor acercamiento

No hay futuro sostenible para España, ni para el mundo, sin un mayor protagonismo de la universidad. La frase es del presidente de Banco Santander y de Universia, Emilio Botín, quien defiende que sobre todo en tiempos de crisis es clara la necesidad de mantener las inversiones en la universidad. Porque esta, así lo mantiene el empresario, se encuentra en una encrucijada. "La sociedad española cuenta hoy con un capital intelectual, científico y tecnológico acumulado muy importante, que seguramente no está suficientemente reconocido en los rankings internacionales", señala el banquero, que apunta varias líneas de actuación para afrontar el momento.

En primer lugar, con el fin de dar un salto en la calidad es necesario plantearse si la regulación actual de las actividades de la universidad es la adecuada para competir internacionalmente. "Si la universidad puede ofrecer condiciones competitivas a los mejores profesores e investigadores nacionales o extranjeros para desarrollar su actividad con perspectivas de continuidad", afirma Botín. Pero también, saber si disponen de los recursos necesarios para promover la movilidad de profesores y estudiantes, o para atraer a los mejores alumnos. También es momento de reflexionar, señala el financiero, sobre el sistema de gobierno y de gestión, que debería permitir "elegir los campos del conocimiento o másteres con los que competir internacionalmente". Así como responder con rapidez a las exigencias de una sociedad más global y competitiva. O si están suficientemente incentivadas la mejora en la calidad docente, la inserción laboral de los egresados y la excelencia en la investigación.

Es necesario ofrecer a la universidad las condiciones y los recursos necesarios para que utilizados, racional y eficientemente, sea una fuente de talentos bien formados y comprometidos para poder hacer frente con éxito a los retos económicos, sociales y científicos del mundo. Las rotundas palabras de Emilio Botín se dejaron oír en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, donde el pasado jueves se celebró la XI junta general de accionistas de Universia, la mayor red de universidades de habla hispana y portuguesa que agrupa a 1.216 instituciones educativas de 23 países.

La universidad española se encuentra en un momento crucial, que responde a las necesidades de cambio por las que atraviesa la sociedad. Así lo cree el presidente de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), Federico Gutiérrrez-Solana, quien aseguró en el mismo escenario, que las instituciones de educación superior han de jugar un papel importante en la lucha contra el paro. "Las economías deben basarse en la cadena de conocimiento, y España no debe ser ajena a ello. Cada euro que se invierte en la universidad se devuelve a la sociedad en una proporción dos o tres veces mayor que la cantidad invertida", mantiene Gutiérrez-Solana, para quien el gran reto de las universidades, así como el de las empresas, es la innovación. "Hemos de convertir nuestra capacidad investigadora en impulso productivo. El problema es de mentalidad y necesitamos que el tejido productivo se una a la cultura emprendedora de las universidades". Y los campus son el pilar necesario, así lo creen sus gobernantes, para crear esa economía basada en el conocimiento que necesita España para salir adelante.

Este cambio se viene fraguando desde hace varios años, pero ahora requiere de un impulso definitivo. Según el rector de la Universidad Rovira i Virgili, Francesc Xavier Grau, es importante "profundizar en la relación de la universidad con el entramado social y productivo". En su opinión, las universidades ya han comenzado a desarrollar este trabajo, pero es necesario ahondar más. "Tenemos que definir espacios de trabajo conjuntos, eso va más allá de los acuerdos, con un desarrollo efectivo de los parques científicos, y con un desarrollo mayor de las relaciones intelectuales y culturales", afirma Grau, que considera que de esta reforma no están exentas las universidades europeas. "Tenemos los mismos problemas que ellas. La paradoja, que no es tan profunda en otros lugares, es que la universidad en cuanto a actividad científica tiene un gran nivel contrastado, pero si hablamos de transformación de esa actividad salimos perdiendo, sobre todo si lo comparamos con el número de patentes registradas", dice Grau, que critica el déficit histórico y la ventaja de otros países, como Alemania, que invierten en innovación. "Nuestro sistema está preparado para innovar pero no es suficientemente demandado por parte de las empresas", asegura el rector, quien también defiende la necesidad de adaptarse a la diversidad. "No podemos mantener una postura elitista, tenemos que adaptarnos a las necesidades de la sociedad porque no todos los grados deben tener el mismo nivel de exigencia".

En este misma línea se manifiesta el rector de la Universidad de Zaragoza, Manuel López, quien lanza la siguiente reflexión: "el tejido productivo español es de nacimiento creciente y de crecimiento reciente, poco acostumbrado al largo plazo". Señala que la universidad ha hecho un gran esfuerzo en materia docente, "y la investigación ha dado un salto espectacular, pero ahora tenemos otra tarea a afrontar como es la mejora y el aumento de la innovación tecnológica y la transferencia del conocimiento".

Según López, la crisis económica ha abierto el debate sobre la urgencia de dinamizar el desarrollo tecnológico, de manera que se pueda afrontar el futuro de forma sostenible. En su opinión, el ejemplo alemán es un modelo a seguir. "Nos va a costar más porque tenemos menos tradición pero nos jugamos el futuro, y debemos apostar por que nuestro país no se convierta en un país periférico". Y clamó la misma consigna que el empresario Emilio Botín. "Más Europa, más empresa y más universidad".

Para el rector de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), Juan José Casares, las instituciones educativas han de trabajar con un claro compromiso con la sociedad, con el fin de contribuir a mejorar el empleo. "Tenemos cinco millones de parados y las universidad debe afrontar el compromiso de contribuir a mejorar este problema". Porque, agrega, "sin ser el único instrumento, permite mantener una ventaja competitiva a la sociedad, a través de la creatividad", dice Casares.

Un pacto de Estado para la educación manuel lópez Universidad de Zaragoza "El tejido productivo español es muy reciente y no está acostumbrado al largo plazo" francesc xavier grau Universidad Rovira i Virgili "Nuestro sistema está preparado para innovar, pero no es demandado por una parte de las empresas" federico gutiérrez-solana CRUE "Hemos de convertir nuestra capacidad investigadora en impulso productivo"

La falta de recursos es otro problema al que se enfrentan las universidades españolas. En este sentido, Emilio Botín animó a las Administraciones y a las organizaciones privadas a no escatimar recursos a la universidad. Y recordó la iniciativa, anunciada el año pasado en el II Encuentro Internacional de Rectores Universia, celebrado en Guadalajara (México), del Banco Santander de invertir 600 millones de euros en los próximos cinco años en proyectos educativos de mecenazgo y en becas para alumnos y docentes con el fin de favorecer la movilidad internacional. "En la sociedad actual ya no vale la asignación de recursos que estén alejados de la eficiencia y sentido estratégico de la inversión en educación", dice Botín.

La falta de recursos hace que sea necesario fijar "una agenda en la que la enseñanza superior reciba los recursos que necesita y sea la primera o segunda prioridad del país", así lo cree el rector de la Universidad de Santiago de Compostela, Juan José Casares. Y agrega que la inversión que se destina a infraestructuras en España puede quedar aparcada durante un año o dos, debido a la actual coyuntura económica.

"Pero el verdadero futuro no debe aparcarse, y este pasa por una educación de calidad e innovadora, próxima al tejido empresarial. La formación es lo que nos hace más competitivos. Tiene que haber un pacto de Estado para este tipo de temas, y no asociado a los periodos electorales", dice el rector gallego. Y no duda en afirmar que "no podemos perder el tiempo ni desaprovechar esta oportunidad porque nos va el futuro. Tenemos que apostar y defender estar entre los mejores".

Coherencia

La Administración debe ser coherente con el modelo de país que quiere desarrollar en el futuro. Por tanto, "el Estado y las autonomías deben ser ambiciosos con los recursos que destina a la universidad porque el sector productivo se juega su supervivencia", afirma el rector de la Universidad de Cantabria y presidente de la CRUE, Federico Gutiérrez-Solana. "La universidad genera conocimiento y debe transferirlo a la sociedad".