Posible salida a Bolsa

El ladrillo, la rémora de las cajas

Cuatro cajas planean su salto al parqué bajo las reticencias de los inversores sobre la salud de sus balances.

Las cajas de ahorros españolas siguen deshojando la margarita entre saltar al parqué a unos precios bajos (los analistas consideran que los inversores institucionales no están dispuestos a pagar más de 0,5 veces su valor en libros, por debajo de los bancos medianos con los que se medirán, como Sabadell o Popular, que cotizan a 0,7 veces) o recurrir a otras alternativas, como las ayudas públicas o la búsqueda de socios. Una disyuntiva que tendrán que resolver como máximo antes de marzo de 2012. De momento, La Caixa, Bankia, Banca Cívica y Mare Nostrum siguen adelante con sus planes de salir a Bolsa. Otras, como Novacaixagalicia (en una segunda fase), Unnim, Catalunya Caixa o el SIP de Cajastur, tampoco descartan esta opción. Pero el entorno que se van a encontrar es bastante adverso, con fuertes reticencias de los inversores ante el sector financiero español por su elevada exposición al ladrillo y las dudas sobre la persistencia de las injerencias políticas en la gestión de estas entidades, a pesar de los recientes cambios legales que las obligarán a eliminar la designación de cargos públicos para sus órganos de gobierno.

Los expertos advierten que las cajas tendrán muy complicada la labor de seducir a los inversores institucionales, sobre todo fuera de España, para entrar en su capital a unos precios que no sean de ganga, aunque a más largo plazo indican que se trata de un sector con una fuerte franquicia doméstica y una elevada cuota de mercado en depósitos que les proporciona unos márgenes bastante holgados.