La mitad de la energía consumida proviene del crudo

España sigue atada al petróleo

España mantiene una excesiva dependencia que lastra su competitividad. Según Eurostat, casi la mitad del consumo energético (48,4%) procede del petróleo, cuyo precio vuelve a escalar en medio de la inestabilidad política de los países productores y la fuerte demanda de los emergentes.

La desagregación de las 130,2 millones de toneladas equivalentes de energía consumidas por España en 2009 muestran que el país solo ha matizado su fuerte dependencia petrolífera (se redujo en cinco puntos en la década). De ese modo, el país se mantiene muy por encima de la media de consumo de crudo de la UE, donde aporta un 36,6% de la energía total.

Precisamente, esa supeditación a las oscilaciones del precio del crudo llevó al Gobierno a decretar la polémica reducción del límite de velocidad en carreteras, que, según anunció ayer el Ministro de Industria, Miguel Sebastián, ha rebajado el consumo de combustibles en un 7%.

Medidas excepcionales aparte, lo cierto es que el petróleo explica por sí mismo buena parte del déficit comercial español, y supone para las empresas un lastre difícil de sobrellevar en la lucha por recuperar competitividad en los mercados internacionales.

Las renovables ganan terreno

Las cifras presentadas por Eurostat muestran que la reciente apuesta por las energías renovables comienza a dar frutos: al pasar del 5,1% al 9,3% del total, el país supera ya la media europea, cuando diez años atrás quedaba por debajo.

Pero el cambio fundamental de la estructura energética española se centra en dos fuentes que tienden a aparecer menos en los medios de comunicación. Así, la participación de los combustibles sólidos en la tarta (fundamentalmente, el carbón) se redujo del 16,6% al 8,1%, y queda casi en la mitad de la europea. De forma casi simétrica, esos recursos energéticos se obtienen ahora del gas, una fuente que genera la cuarta parte del consumo español (24%, frente al 11,3% de 1999).

En cuanto a la fuente de energía más controvertida en los últimos tiempos, la nuclear, ha reducido su participación en dos puntos y medio, hasta el 10,5%. En el conjunto de la Unión Europea, el consumo de energía nuclear se mantuvo estable en el 14%, ponderando en gran medida la fuerte participación en Francia (40%). En todo caso, el accidente de la planta japonesa de Fukushima podría recortar sensiblemente el porcentaje global en los próximos años: a raíz del mismo, países como Alemania e Italia han anunciado la implantación de nuevas moratorias.

Menos carbón que en Europa

En el conjunto del continente, la moderada reducción del consumo relativo de crudo (del 39% al 37%) se ha trasladado al gas (del 22% al 24%), mientras la participación del carbón se redujo en otros dos puntos, hasta el 16%, un nivel que todavía duplica al de España.

Por su parte, la evolución de las energías renovables ha sido prácticamente idéntica a la española, aunque países como Dinamarca o Suecia registran esfuerzos especialmente exitosos a la hora de implantarlas. De hecho, las energías limpias son ya la principal fuente del consumo eléctrico tanto en Suecia como en Letonia.