La estacionalidad en los precios de los hidrocarburos
Un fenómeno ampliamente ignorado por inversores y consumidores es el hecho de que los precios de los hidrocarburos son altamente estacionales. No obstante, este fenómeno de la estacionalidad es de gran importancia a la hora de tratar de predecir tanto precios como volatilidades futuras.
En este sentido, señalar que los precios de la gasolina y el gasóleo son estacionales, pero con estacionalidades opuestas: mientras la gasolina es más cara en verano que en invierno, el gasóleo es más caro en invierno que en verano. Es por ello que el precio del crudo, que como todo el mundo sabe es la fuente a partir de la cual se obtienen productos refinados como la gasolina y el gasóleo, no presenta comportamiento estacional.
Es decir, de un barril de crudo se extrae principalmente gasolina y gasóleo por lo que, grosso modo, el precio del barril de crudo es una combinación lineal del precio del barril de gasóleo y del barril de gasolina. Además, en la actualidad se observa que el precio del crudo no es estacional mientras que los precios de gasolina y gasóleo son estacionales con estacionalidades opuestas. Es por ello que es inmediato deducir que el consumo actual de gasolina y gasóleo implican una combinación lineal en sus precios de modo y manera que las estacionalidades se compensan obteniendo un precio del crudo no estacional. Si los patrones de consumo a nivel mundial se modifican, este equilibrio se podría romper y el precio del crudo podría llegar a presentar estacionalidad.
Por otro lado, señalar que el precio del gas natural es también estacional: es más caro en invierno que en verano. Además, en este caso la estacionalidad es más pronunciada que en el caso de la gasolina y el gasóleo. En el caso de gasolina y gasóleo, la componente estacional suele ser inferior al 10% del precio mientras que en el caso del gas natural suele ser superior al 15%.
La causa de la estacionalidad es siempre la misma: la demanda presenta un comportamiento estacional y la oferta no puede seguir a esta demanda cuando esta se incrementa en las estaciones de mayor consumo. La demanda de gasolina es superior en invierno que en verano pues es en esta estación cuando se produce un mayor número de desplazamientos. Por el contrario, se consume más gasóleo en invierno que en verano principalmente por su uso como combustible de calefacción. En estos casos la oferta no puede seguir a la demanda pues una refinería dada obtiene siempre más o menos la misma proporción de gasolina y gasóleo de un barril de crudo. Es extremadamente complejo y caro el poder cambiar el esquema productivo de una refinería para que produzca más gasolina en verano y más gasóleo en invierno.
En el caso del gas natural, al igual que ocurría con el gasóleo, la demanda es mayor en invierno que en verano por su uso para calefacción. En este caso, la oferta no puede seguir a la demanda porque su transporte es caro, es más o menos cinco veces superior al del crudo y sus productos refinados, y su almacenamiento prácticamente imposible. Destacar también que en algunos mercados regionales, como en el sur de los Estados Unidos, se están empezando a observar fenómenos de estacionalidad peculiares siendo caro el gas natural en verano y en invierno y barato en primavera y otoño. Este comportamiento específico viene motivado por el hecho de que en verano también se consume mucho gas natural, principalmente por el aire acondicionado.
Como se ha indicado al principio, este comportamiento estacional es muy relevante a la hora de estimar precios y volatilidades futuras de estos commodities y adquiere una especial relevancia cuando se trata de valorar derivados. Destacar por último que este fenómeno de la estacionalidad no es un fenómeno determinista sino aleatorio, es decir, estos factores de oferta y de demanda que hemos señalado no son fácilmente predecibles y varían en el tiempo en base a la nueva información disponible (precios, renta, clima ). Por esta razón, los commodities estacionales, como el gasóleo, la gasolina o el gas natural, presentan una volatilidad mayor que los no estacionales, léase el crudo.
Javier Población. Economista titulado del Banco de España, profesor de Cunef y de ESCP Europe (*)
(*) Este trabajo es exclusivamente responsabilidad de su autor y los puntos de vista aquí reflejados no tienen por qué coincidir con los del Banco de España.