Tenis

El mayor lujo, el mejor espectáculo

El Mutua Madrid Open amplía la oferta de ocio que arropa al torneo, que quiere convertirse en el mejor del mundo fuera de los Grand Slam.

El mayor lujo, el mejor espectáculo
El mayor lujo, el mejor espectáculo

Las entradas para la final del Mutua Madrid Open que comienza el próximo viernes se vendieron íntegramente en la edición del pasado año. Y las de las semifinales que quedaron, desaparecieron casi íntegramente a través de internet. Son signos positivos para la organización del torneo que lucha por convertirse en el mejor del mundo fuera de los Grand Slam: afirman la creación de una tradición, basada en un nuevo modelo de lujo marcado por la tecnología.

Gerard Tsobanian, el presidente del torneo y mano derecha del propietario Ion Tiriac en el día a día, enumera con satisfacción las novedades que se presentarán para la décima edición del Mutua Madrid Open. De nuevo, la dualidad. Por un lado, nuevas tecnologías, con una tablet con información actualizada al segundo en los palcos vip, organización de un torneo de videojuegos en colaboración con PlayStation e inauguración de los primeros videomarcadores led del circuito. Por otro, intento de establecer unas nuevas tradiciones que equiparen a Madrid con las venerables citas de París y Londres: presentación de un nuevo y carísimo trofeo, creación de un museo de la cita con vídeos y fotos de sus 10 ediciones, desarrollo de una línea de merchandising de lujo con 50 referencias, donde predomina el color azul de la tierra batida tintada que Tiriac pretende imponer como referencia icónica de la cita...

Quizá el aspecto en el que el Mutua Madrid Open ha conseguido imponerse más rápidamente es en el de su conversión en cita social de primer nivel. "Nosotros no perseguimos a los famosos, ellos nos piden venir o se lo solicitan a las empresas que son dueñas de los palcos", señala Tsobanian. Los 400 palcos vip, con precios entre 24.250 y 51.000 euros, están todos vendidos, y se agotaron primero los más caros. "Sí, somos caros", reconoce Tsobanian, "pero la calidad se paga y hemos demostrado a las empresas que el retorno de la inversión es óptimo". La crisis solo les ha afectado en el cambio de las empresas presentes: menos constructoras, más tecnológicas, de servicios y consultoría.

Fernando Tuero, director comercial de la cita, enumera los servicios de la zona vip del torneo, con acceso libre a ostras y champán Laurent-Perrier, conciertos acústicos, terraza con coctelería y catering a cargo de la empresa de Niki Lauda que también gestiona el de los circuitos de Fórmula 1. "Es un lugar tan exclusivo que yo mismo solo he entrado cuando me invitaron... Debe ser el punto de Madrid donde se cierran más acuerdos comerciales durante esa semana, en particular con socios extranjeros", apunta.

Algunos aficionados critican que los mejores asientos de la Caja Mágica se dediquen precisamente a esos palcos que muchas veces se vacían cuando no están en pista Nadal o Federer. Pero los organizadores responden con la calidad de los partidos que pueden verse en cualquier momento, ya que como recuerda Tsobanian, "frente a los 128 participantes en un Grand Slam, que dan lugar a dos primeras rondas aburridas, aquí el cuadro reducido a los 48 mejores del mundo da como resultado encuentros espectaculares desde el primer día, como en una Champions del tenis. Creemos que este modelo reducido y exigente es el futuro".

Otras de sus apuestas, como el hecho de que el torneo reúna a los circuitos femenino y masculino, o las tres pistas retráctiles -que ahora van a ser copiadas en Londres o Nueva York-, han sido afortunadas. El resultado deportivo ha sido excelente, y el económico esperan que este año les lleve a aumentar entre un 5% y 10% los beneficios, que no detallan.

Las cifras

2.000 personas trabajan en el torneo durante los 10 días de la celebración.

51.000 euros es el precio de los palcos vip más caros en la Caja Mágica, que un año más fueron los primeros en venderse.

La polémica de la tierra batida tintada de azul

Ion Tiriac lleva tres años con la idea de que el torneo de Madrid se juegue en unas pistas de tierra batida teñidas de color azul. La idea forma parte de su ambición de convertir a Madrid en un torneo único, distinto, reconocible desde el momento en que un espectador vea unas imágenes haciendo zapping.

Este año ha dado un paso más al crear una pista que los jugadores podrán probar, puesto que para su implantación esta superficie -que aseguran es igual en todo a la pista de arcilla tradicional- es necesario el visto bueno de las asociaciones de tenistas que regentan los circuitos profesionales.

Tenistas bastante significados se mostraron contrarios hasta ahora. El propio Nadal afirmaba el pasado domingo en Radio Nacional que "cambiar por cambiar tradiciones es absurdo. La historia es lo que da valor a lo que hacemos ahora".