Renault impulsa el proyecto automotor de Marruecos

La llegada del constructor francés beneficia al grupo vasco Irizar

Empleados marroquíes trabajan en el ensamblaje del Renault Logan en la planta de Somaca en Casablanca, el 15 de diciembre de 2006.
Empleados marroquíes trabajan en el ensamblaje del Renault Logan en la planta de Somaca en Casablanca, el 15 de diciembre de 2006. AFP/Getty Images

La decisión de Renault de fabricar en Tánger parece haber envalentonado a Marruecos en su objetivo de convertirse en un importante cluster del sector automoción. El grupo francés, asentado en el país desde 1959 a través de su filial Somaca, está construyendo a 24 kilómetros del Estrecho una factoría que, cuando esté operativa, en 2012, empezará produciendo 170.000 coches al año y creará 6.000 empleos directos.

Mientras tanto, el Gobierno marroquí trata de atraer más fabricantes, para lo que está ofreciendo toda clase de incentivos, desde exenciones fiscales en zona franca hasta la construcción de parques especializados.

Pero si una empresa puede dar fe de las oportunidades que el país ofrece a la industria, esa es Irizar. El fabricante vasco de autobuses entró en 1997 en sociedad con una empresa local a la que en 2002 compró el 100% de la filial. En un mercado donde los clientes primaban el precio sobre la calidad, la compañía apostó por autocares de lujo y estándares europeos.

"Cuando han visto el rendimiento que le pueden sacar, han cambiado de actitud. Hoy el sueño de todo transportista en Marruecos es tener un Irizar. Las mismas agencias de viaje se lo exigen", asegura Joseba Plazaola, responsable industrial del grupo.

"Los niveles de absentismo son los mismos que en España", asegura el responsable industrial de Irizar

En 2008, los pedidos excedieron la capacidad instalada de la fábrica que el grupo tenía en Salé, por lo que a mediados de ese año abrió una nueva, ocho veces más grande, en Skhirat, cerca de Rabat.

La compañía, con filiales en siete países, incluyendo China, India, Brasil y México, valora positivamente la experiencia en Marruecos. "En España hay muchos prejuicios. Se piensa, por ejemplo, que los niveles de absentismo laboral aquí son muy altos, pero nos consta que son los mismos", dice Plazaola.

Destaca también que el coste arancelario de exportar a EE UU y la UE es cero gracias a los tratados de libre comercio que el país tiene con estos mercados. Por contra, apunta que lo que la empresa se ahorra en mano de obra -entre cinco y ocho veces más barata que en España-, lo pierde importando suministros como el acero, las lunas, las butacas y el aire acondicionado.

"Nos gustaría trabajar con más proveedores locales, pero el tejido industrial es pobre. En ese sentido, el cinturón industrial que va a crearse en torno a Renault nos va a venir bien".

Las cifras

600 millones de euros invertirá Renault en la factoría de Tánger, 350 de ellos en una primera etapa.

36.000 empleos creará el proyecto del grupo francés, de los que 6.000 serán directos y 30.000 indirectos.

Por eso, para Ahmed Fassi-Fihri, director de promoción de inversiones de Marruecos, los incentivos son solo un complemento. Lo verdaderamente importante es la presencia de un proyecto industrial como el de Renault, que atraerá a más empresas proveedoras.

Fabricantes de componentes como Delphi, Yazaki, Valeo y Lear ya están instaladas en el país. "Ahora estamos intentando atraer un segundo gran constructor. Lo estamos buscando en muchos países europeos, pero también asiáticos y americanos", precisa.

A pesar de las protestas de febrero que obligaron al rey Mohamed VI a prometer reformas democráticas, Irizar no ve riesgos de conflictos como los de Libia o Túnez. "Con diez años trabajando aquí, no veo un caldo de cultivo para que pase algo similar", dice Plazaola.

Javier Navarro, gerente de Edonia Properties, grupo murciano que está construyendo un parque empresarial en Kenitra, coincide con esta apreciación.

"Marruecos se está afianzando como una excepción dentro del panorama del Magreb por dos razones. Aquí la gente sí considera legítima a la monarquía. Y percibe un crecimiento importante que no está basado en materias primas, sino en la industria, el turismo, la agricultura y la pesca. Como economía emergente, todavía tiene muchas tareas pendientes, pero la percepción general es que lo está haciendo bien".

La guinda de un gigante llamado Tánger Med

Tánger Med
Vista del puerto Tánger Med, en la orilla sur del estrecho de Gibraltar. Cinco Días

Uno de los incentivos que ha tenido Renault para abrir una nueva fábrica en Marruecos ha sido la construcción en la orilla sur del estrecho de Gibraltar de Tánger Med, un gigantesco puerto todavía inconcluso que aspira a captar el 20% del tráfico mundial de contenedores aprovechando que su localización, en el punto de distancia mínimo entre África y Europa, hace posible que los buques no tengan que desviarse de su trayecto, ya sea este norte-sur o este-oeste.

"Este puerto va a poner a Marruecos en el mapa logístico mundial, donde antes no existía", comenta Abdelhakim Oualit, presidente de la Confederación General de Empresarios de Marruecos. En ese sentido, destaca que la llegada de Renault ha sido "la guinda del pastel inesperada".

El grupo francés invertirá 600 millones de euros en la factoría, que estará en la zona franca de Melloussa, a 24 kilómetros del puerto, donde dispondrá de una terminal de vehículos de tres hectáreas a la que estará conectada por vía férrea. El primer año, la planta contará con una línea de producción de 30 vehículos por hora, a la que en 2013 se sumará una segunda, que elevará su capacidad instalada a 400.000 vehículos por año. Renault fabricará aquí un coche familiar y otro utilitario.

Tánger Med empezó a operar en noviembre de 2008 con una capacidad de tres millones de contenedores y la previsión de alcanzar cinco millones en 2015. La inversión total en el proyecto será de 7,5 millones, de los que 5 ya se han hecho efectivos entre 2005 y 2008.