Evolución del sector exterior

España pierde un 11% de su cuota exportadora por la mayor pujanza de los países emergentes

Cae dos puestos y se sitúa como la decimoctava nación en el ranking mundial, pese al aumento de las ventas al exterior en 2010.

Histórico. Así fue como calificó el ministro de Industria, Miguel Sebastián, el crecimiento experimentado por las exportaciones españolas en el mes de enero, con un avance del 32% en tasa interanual. Ese incremento ya se advirtió en los últimos meses de 2010, en el que las ventas al exterior de España se recuperaron gracias al empuje de Francia e Italia, los dos principales socios comerciales, a dónde se destina uno de cada tres euros de las exportaciones.

Sin embargo, ese aumento no le ha servido a España para ganar peso en el conjunto de las exportaciones mundiales. Según los datos de la Organización Mundial de Comercio, correspondientes al cierre del pasado ejercicio, la cuota mundial de España en el conjunto de las exportaciones mundiales cayó del 1,83% al 1,62%, lo que representa un descenso del 11,5% respecto a 2009 y el nivel más bajo de los últimos seis años.

La pregunta es evidente. ¿Cómo es posible que España haya perdido peso en el conjunto del comercio mundial pese a haber experimentado un fuerte repunte de sus flujos comerciales al exterior? La respuesta está en el mayor crecimiento experimentado por los intercambios comerciales del resto de países frente al más tenue de España. Según la OMC, las exportaciones mundiales crecieron un 21,7% en tasa interanual, mientras que las españolas llegaron a 173.106 millones de euros, lo que supuso un alza del 7,4%.

Esta última cifra queda muy lejos del 17,4% de crecimiento que ofrecían las estadísticas del Ministerio de Industria. La diferencia entre ambas se explica porque la Organización Mundial del Comercio ha utilizado el cambio del dólar al euro correspondiente a marzo, lo que ofrece una diferencia de 12.000 millones entre las exportaciones españolas. Si se aplica el cambio de finales de diciembre, la brecha se suaviza hasta 2.000 millones achacables a las depuraciones metodológicas para homogeneizar los resultados de todos los países que dan información estadística.

Hecha esta precisión, la estadística de la OMC muestra cómo el empuje de los países emergentes, cuyas ventas al exterior han crecido por encima del 20% en término medio, han provocado un vuelco en la clasificación de las grandes naciones exportadoras. Y uno de los países más afectados por esa revolución ha sido España, que ha perdido dos posiciones respecto a la clasificación de 2010 y se ha situado como la decimoctava nación más exportadora, tras ser superada el pasado ejercicio por Taiwán y Arabia Saudí.

Los dos principales factores que explican esa pérdida de peso de la economía española en las exportaciones mundiales son la fuerte concentración de las ventas en el conjunto de la zona euro y la fuerte apreciación de la moneda única, lo que las ha encarecido frente a otros países que utilizan otras divisas diferentes.

Este último factor, que resta competitividad a las operaciones comerciales de las empresas españolas en países del área dólar, ha sido determinante a la hora de que los exportadores hayan optado por no iniciar la aventura hacia otros países fuera de la zona euro y se hayan refugiado en sus socios comerciales tradicionales. Así se puede constatar si se comparan las estadísticas de ventas al exterior correspondientes a enero de 2011 y enero de 2006. En esos cinco años, las exportaciones a la zona euro apenas se han modificado y representan más de un 55% del total. En el resto se ha producido un traslado de los flujos comerciales españoles desde América Latina, en especial de México, y de EE UU hacia África, Asia y algunos emergentes. Algunas de las naciones encuadradas en esta última categoría, como Noruega y Turquía, son las que más han crecido, ya que en enero de 2011 suponen el destino del 2,6% y del 2% de las exportaciones españolas, lo que representa un incremento conjunto de dos puntos en ese lustro.

La pujanza de los emergentes y la debilidad de los países desarrollados también ha provocado una revolución sin precedentes en la clasificación de las naciones más exportadoras. China ha consolidado su primera posición en el ranking, con una cuota del 10,4% del total (ocho décimas más que en 2009), mientras que Alemania ha perdido la segunda posición en favor de EE UU. Si el análisis se extiende a los 25 mayores exportadores, las naciones que han ganado posiciones han sido Corea del Sur, Rusia, Australia y Brasil, que han avanzado dos puestos respecto a 2009, y Taiwán, Arabia Saudí e India, con uno. En todos ellos, las exportaciones han crecido en tasas interanuales de entre un 20% y un 30%. Las mayores alzas se han producido en Taiwán y Austria, con incrementos del 37,5% y del 34,8%, respectivamente.

En el lado contrario se han situado la gran mayoría de naciones europeas, que, al igual que España, han visto penalizada su salida a mercados emergentes por la fuerte apreciación del euro. Buena muestra de ello es que entre los 25 países, los crecimientos más bajos de las exportaciones se han dado en España y Francia, con un 7,4%, tres veces menos que la media mundial. La nación europea más perjudicada ha sido Suiza, con una pérdida de cuatro puestos en el ranking mundial, seguida por España, con dos puestos menos, y Alemania, Italia y Bélgica, con uno menos. Fuera de la Unión Europea, Hong Kong y Canadá han perdido un puesto en la clasificación mundial.