Medidas extraordinarias

El G-7 actúa de forma conjunta para frenar el ascenso del yen

La primera intervención desde el año 2000 aleja la divisa del máximo en 60 años

Yoshido Noda, ministro de Finanzas de Japón, junto con Masaaki Shirakawa, gobernador del Banco de Japón tras la reunión del G-7
Yoshido Noda, ministro de Finanzas de Japón, junto con Masaaki Shirakawa, gobernador del Banco de Japón tras la reunión del G-7

El G-7 sacó la artillería pesada el viernes para frenar la fuerte apreciación del yen. La divisa nipona llegó a escalar hasta máximos de 60 años esta semana y la amenaza que supone semejante fortaleza para la economía japonesa forzó la toma de medidas extraordinarias. Las grandes potencias del planeta actuaron con rapidez y contundencia al acordar la primera intervención concertada desde septiembre de 2000. Entonces salvaron al euro pero en esta ocasión tocaba ayudar a un país devastado por un terremoto y un tsunami. La actuación surtió efecto. El yen llegó a caer el viernes un 3,9% a 81,9 unidades por dólares -a última hora rondaba 80,5, el mayor retroceso en dos años y medio-, lo que permitió que la moneda se alejara del récord de 76,25 de la víspera.

Frenar la apreciación del yen se ha convertido en una prioridad para mitigar el riesgo de recesión en una economía ya de por sí enferma y que ahora mantiene paralizada parte de la industria. Una moneda fuerte disminuye las exportaciones, al tiempo que termina incidiendo negativamente en la inversión en equipos de la empresas, dos efectos que equivalen a una política monetaria restrictiva y complican el panorama al aumentar las presiones deflacionistas, según José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

Los bancos centrales, conscientes de la problemática, se pusieron manos a la obra el viernes y según abrían los mercados procedieron a la venta masiva de yenes. El BCE, el Banco de Inglaterra, el Banco de Francia, el Bundesbank, el Banco Central Italiano, la Reserva Federal y el Banco de Canadá participaron de manera escalonada, aunque no desvelaron las cantidades exactas destinadas a la intervención. Nomura calculaba ayer que el BCE movilizó 5.000 millones de euros, mientras que se estima que el Banco de Japón inyectó otros 4 billones de yenes (34.816 millones de euros) al sistema financiero, lo que deja el total aportado esta semana en 38 billones de yenes (330.751 millones de euros).

Los esfuerzos del G-7 tuvieron recompensa y el yen sufrió la mayor caída frente al dólar desde 2008. El G-7 envió además un mensaje de unidad al asegurar que harán todo lo necesario para facilitar que se pone un techo a la apreciación de la divisa. "Seguiremos los mercados con detenimiento y cooperaremos como resulte necesario", explicaron en el comunicado. Algo que no se veía en años. La última vez que el G-7 anunció una acción coordinada fue hace más de una década. En el 2000 pusieron la artillería en marcha para evitar el desplome del euro.

La clave ahora está en ver si estas actuaciones consiguen estabilizar el yen de forma consistente. Los expertos no lo tienen claro y temen que la volatilidad siga mandando en el mercado de divisas hasta que no se resuelva la amenaza nuclear en Japón y se aclare el panorama en el norte de África. "La respuesta coordinada del G-7 debería funcionar de soporte. Sin embargo, la autorización del uso de la fuerza para imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia provocará que los temores geopolíticos sigan muy presentes", explica Nomura. "Con el tiempo se verá la efectividad de la medida pero el G-7 mandó un mensaje fuerte que no defraudó. La apreciación del yen desde el terremoto se ha atribuido a la especulación sobre la repatriación de fondos pero no necesariamente a los flujos reales de repatriación. La intervención probablemente desanimará las compras especulativas de yenes", explica Barclays Capital.

El tiempo dirá. JP Morgan advertía el viernes que el debilitamiento del yen solo será duradero si viene acompañado de una subida de tipos de interés en EE UU.

Libia facilita la caída del precio del crudo

Sesión volátil para la cotización del precio del petróleo. El líder libio Muamar Gadafi había prometido el infierno el viernes a quienes atacasen su país, una amenaza vertida tras la resolución de Naciones Unidas que autoriza ataques contra el país para imponer una zona de exclusión aérea. La noticias disparó la cotización del Brent el viernes hasta los 117 dólares por barril y no fue hasta conocerse el alto el fuego en Libia cuando empezó a remitir. Así, al cierre el Brent cedió el 0,84% para situarse en 113,93 dólares por barril.

El desmoronamiento de varios regímenes autoritarios en el mundo árabe ha disparado el precio del petróleo este año por temor a problemas de abastecimiento. La promesa de la OPEP de incrementar la producción en caso de necesidad y la catástrofe de Japón han ayudado a frenar el avance de la materia prima. Con todo, aún acumula un alza cercano al 20% en 2011.

El franco suizo frena la escalada reciente

El franco suizo puso fin el viernes a la racha alcista de las últimas cinco sesiones al depreciarse un 0,49% frente al dólar. La divisa se situó así en 0,9029 unidades por dólar después de haber alzando la víspera récord histórico de 0,8985.

La inestabilidad que se ha vivido estos días en el mercado tanto por el temor que ha suscitado la situación de emergencia nuclear en Japón como por la inestabilidad política que atraviesa Libia aceleró las compras de los activos considerados más seguros, entre ellos la divisa suiza.

El viernes, la intervención del G-7 para frenar el repunte del yen y las noticias que llegaron de Libia contribuyeron a frenara la fortaleza del franco suizo. La divisa, de hecho, también retrocedió frente a otras monedas. Se situó en 1,27 unidades por euro desde las 1,2599. Destacó eso sí su debilitamiento del 2,4% frente a la divisa japonesa.