Automovilísticas y tecnológicas frenan en seco su producción

Golpe a la potente industria nipona

La potentísima industria nipona ha sido una de las principales afectadas por el terremoto, el posterior tsunami y aun por la amenaza nuclear. La mayor automovilística mundial, Toyota, ha detendido por completo sus operaciones, al igual que sus grandes rivales. Gigantes como Sony, han paralizado parte de su producción.

1. ¿Qué papel ocupa la industria nipona en el mundo?

Tras la segunda guerra mundial, la estrecha cooperación entre Gobierno y empresas, el dominio de la tecnología y la capacidad de trabajo ayudó los japoneses a desarrollar una economía avanzada y fuertemente industrializada. Sus 3,12 billones de euros de PIB convierten actualmente al país en la tercera potencia mundial, solo superada por EE UU y China (desde 2001). Es uno de los principales productores mundiales de vehículos de motor, electrónica, maquinaria, acero y metales no ferrosos, barcos, productos químicos, textiles y alimentos procesados. El país es el cuarto consumidor mundial de electricidad y petróleo y el tercer importador de crudo y de gas natural.

2. ¿Cuáles son las zonas más afectadas?

Las principales afectadas por el terremoto del pasado viernes han sido las prefecturas de Iwate, Miyagi, Fukushima e Ibaraki, todas ellas situadas en el noreste del país. Según los cálculos de Citi, estas cuatro regiones aportan el 7,2% de la capacidad manufacturera del país. Diversos analistas apuntan a que la producción podría caer un 20% este año, lo que llevaría el total en Japón a un retroceso industrial de hasta el 2%.

3. ¿Qué efectos ha sufrido la industria automovilística?

La aportación de la energía nuclear al total nacional asciende al 23%. Así, la principal afectada por el momento han sido las potentísimas automovilísticas. Todos los fabricantes nacionales (Toyota, Nissan, Honda, Mazda, Mitsubishi y Suzuki) se han visto obligados a detener su producción. El mayor fabricante mundial de coches, Toyota, cuenta con 15 instalaciones industriales. Algunas de ellas, como la planta de Kamigo (donde fabrica motores) están realmente cerca de la central de Fukushima. A la paralización de sus plantas hay que sumar la de los fabricantes de componentes, sin cuyo suministro es imposible continuar la producción, dado que las factorías usan el método just in time (creado, precisamente, por Toyota), por el que los proveedores han de servir las piezas en el momento en el que se necesitan.

4. ¿Y qué ha sucedido con los grandes nombres de la electrónica?

La mayor parte de ellos también se ha visto sumamente afectada. Sony ha paralizado la producción en ocho factorías encargadas de ensamblar diverso equipamiento, entre los que se incluyen lectores ópticas, tarjetas inteligentes, reproductores de blue ray, semiconductores y baterías de litio. Panasonic cuenta con varias factorías en el noreste de Japón, que se ha visto muy afectado por el terremoto, el tsunami y por la alerta nuclear. En ellas, fabrica material óptico, cámaras digitales y equipamiento de audio. Una portavoz informó a Reuters que las plantas no estaban dañadas, aunque tardarán en reanudar operaciones. Nikon paró la producción en cinco de sus plantas. Lo mismo que Toshiba, que detuvo su producción en la prefectura de Iwate.

5. ¿Qué pasará con la industria energética del país?

Sigue siendo un misterio cómo pueden afectar los sucesos al sector de la energía. Por ahora, el impacto ha sido limitado. Las plantas cerradas aportan el 24,3% aproximado de la capacidad energética nacional. El accidente, sin embargo, provocará probablemente cambios sustanciales en la estrategia energética nacional. En 2010, el Gobierno puso sobre la mesa una propuesta en la que pretendía incrementar la poporción de fuentes energéticas sin emisiones de dióxido de carbono del 34% al 70% hasta 2030. En esta propuesta, las centrales nucleares debían representar un papel clave. El Ejecutivo manejaba proyectos de poner en marcha 14 nuevos reactores por todo el país. Tepco, la compañía eléctrica de Tokio, contaba con construir cuatro, dos reactores en la planta de Higashidori (en la prefectura de Aomori) y un séptimo y un octavo en la malograda central de Fukushima Daiichi. Además, las diversas catástrofes naturales han frenado el 8% de la capacidad de refino del país.