Compensa el impacto de la guerra civil Libia

La crisis japonesa rebaja el crudo en cinco dólares

La cotización del barril de Brent ha caído esta mañana en cinco dólares por barril, hasta los 108, al compás de la caída de demanda que generará la destrucción en Japón.

El precio del petróleo sigue a merced de los shocks externos. Si las revoluciones en los países árabes marcó una nueva escalada del crudo hasta rozar los 120 dólares por barril (su máximo en dos años y medio), la catástrofe natural y la incertidumbre nuclear en Japón relajaron ayer los precios hasta niveles de hace un mes.

En el mercado de futuros de Londres, el barril de Brent llegó a pagarse esta mañana a 107,88 dólares, cinco menos que al cierre del lunes. Algo parecido sucedió en Estados Unidos con el crudo de referencia en ese país, el West Texas Intermediate, que se abarató en casi cuatro dólares, hasta los 98. Esos fuertes descensos se explican por las expectativas de una menor demanda de Japón, un país cuya producción industrial se ha recortado en un 10% de forma fulminante a raíz del terremoto del viernes, y cuyos transportes sufren muy serias limitaciones. Los mercados interpretan que la disminución de la demanda en el tercer consumidor de crudo del planeta.

La presión de la demanda de los países emergentes ha llevado a los países petroleros a un nivel de producción nunca visto en la Historia: 98 millones de barriles diarios, según ha informado la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Y ello, a pesar de que la actividad extractiva en Libia ha quedado seriamente diezmada: los países de la OPEP están compensando esa última caída.

La evolución del precio del petróleo en las próximas semanas y meses quedará determinada en gran medida por el alcance de la crisis nuclear de Japón y por los acontecimientos en Libia y otros países como Bahréin. La propia AIE ha advertido en su informe que el mantenimiento de un crudo caro, unido a la retirada generalizada de estímulos fiscales y las crecientes tensiones inflacionistas (que llevarán a subidas de tipos de interés) pueden laminar la todavía frágil recuperación económica de los países desarrollados.