Buena salud de algunas de sus principales entidades españolas

Seis entidades bancarias rebosantes de salud

BBVA y Santander encabezan un grupo que supera el capital mínimo exigido en más de 13.000 millones.

No todo son malas noticias en el sector financiero español. Pese a la delicada situación de algunas cajas de ahorros, y el complejo proceso de transformación que están acometiendo, lo cierto es que España también debe felicitarse por la buena salud de la que gozan algunas de sus principales entidades. BBVA, Santander, Banca March, Popular, Sabadell o Banco Pastor no solamente cumplen los exigentes requisitos de capital impuestos por el Banco de España, sino que los superan cómodamente. Teniendo en cuenta que el core capital -el termómetro de su solvencia- que se les solicita es del 8%, entre las seis firmas citadas lucen un excedente de capital de 13.082 millones de euros.

Una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta que el conjunto del sistema financiero tiene un déficit de 15.152 millones para cumplir con capital mínimo marcado por el supervisor. En términos cuantitativos, BBVA es el banco mejor dotado. Con 29.844 millones de euros de capital, supera en 4.974 millones el ratio del 8% fijado por el Banco de España. Su core capital asciende al 9,6%. Tomando este último baremo como referencia, el gran ganador del escaparate financiero español es Banca March. Con un 22,4% de core capital, la firma deja muy atrás a su competencia, que en ningún caso supera el 10%. La entidad cuenta con este fuerte aseguramiento, explican desde la propia firma, por su estructura familiar y su apuesta por la financiación de grandes proyectos empresariales. Aunque le bastaría con mantener un capital de 1.239 millones de euros para contentar a la autoridad, Banca March cuenta con un capital de 3.469 millones.

Continuando con el criterio de las entidades que más ampliamente superan la solvencia mínima requerida, la siguiente en la lista es Banco Santander. La firma que preside Emilio Botín es la que dispone de mayores fondos, 49.051 millones de euros. De ellos, 4.459,18 millones elevan el core capital del banco hasta ocho décimas por encima del 8%.

BBVA 5,65 -0,56%
SANTANDER 3,14 -1,95%
SABADELL 0,68 1,41%

Destaca en cuanto a este ratio Banco Popular, con un holgado 9,43%. La entidad, con un capital de 8.012 millones, supera en 1.214,96 millones el mínimo de solvencia establecido. Banco Sabadell, por su parte, tiene en la actualidad 4.972 millones de euros, lo que proporciona a la compañía un core capital del 8,2%. El colchón extra de seguridad de la entidad asciende a 121,26 millones de euros. Finalmente, Banco Pastor maneja un paracaídas extra de 82,53 millones de los 1.518 millones que suma su capital. Su ratio de capital es del 8,46%.

La situación de solvencia de todos estos bancos resulta sobresaliente. Hay que tener en cuenta que las exigencias marcadas para el sector en el seno de Basilea III establecen que cada entidad deberá alcanzar un core capital del 7%. Un listón, además, que se espera que cumplan para el año 2019.

El reflejo de esta fortaleza en la Bolsa, sin embargo, es relativo. La crisis ha pasado factura. La única firma que cotiza por encima de su valor en libros es BBVA, a 1,05 veces. Le sigue Santander, con un valor de 0,98 veces, Sabadell (0,74), y Popular, cuyo precio bursátil es 0,71 veces el contable.

Un mensaje de calma al mercado

La tensión que los mercados vienen ejerciendo sobre la deuda soberana de los países europeos está íntimamente ligada con la confianza que inspira la banca del Viejo Continente. Tras las fuertes presiones ejercidas durante la crisis griega, la publicación, a comienzos de verano de 2010, de los test de estrés logró relajar el ambiente. Uno de los grandes beneficiarios de este ejercicio de transparencia fue España, por los buenos resultados de sus entidades financieras.

La paz se quebró, sin embargo, con la caída de Irlanda, donde la banca fue el pilar maestro que cedió. Ahora, a la espera de que Bruselas examine de nuevo al sector europeo, los datos publicados por el Banco de España deberían ejercer algún efecto balsámico sobre la prima de riesgo del país. Las necesidades de financiación de toda la banca no llegan a los 20.000 millones que estimaban los más optimistas y, como se ha visto, algunas de las entidades más importantes sobrepasan con creces los ratios de solvencia.