A fondo

La crisis y el turismo del acero

La crisis está pasando factura de manera importante a la industria siderúrgica y ha comenzado a provocar fenómenos que, como poco, son sorprendentes. Los parones que han sufrido la construcción y el sector del automóvil, los principales clientes de productos siderúrgicos, han generado unas tensiones de calado entre los fabricantes. En espacial, en economías maduras como la europea y más en casos concretos como el de España, con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la parálisis de la inversión pública.

Un alto directivo de uno de los principales grupos siderúrgicos explica, de forma jocosa, que una de las consecuencias de la crisis ha sido el lanzamiento del "turismo del acero": la materia prima para los productos siderúrgicos se compra en un país; el producto se fabrica en otro; y, finalmente, el resultado se exporta a un tercer lugar.

El periplo de los largos

Comprar chatarra en Rusia para fabricar acero en España y venderlo en Brasil

En España, uno de los mercados donde esta práctica se está dando con más frecuencia es el de productos largos (vigas, alambrón, por ejemplo), destinados preferentemente a la construcción. "Aquí no hay suficiente chatarra como materia prima para todos los productores, así que se acaba importando, por ejemplo, de Rusia, de la zona de San Petersburgo. Y, como luego, la demanda interior no es suficiente, los fabricantes pueden acabar vendiendo el producto largo en Latinoamérica, a Brasil, por poner un caso", relata el directivo.

¿Cuál es la consecuencia de este periplo? Una reducción muy acusada de los márgenes de los productores, tanto por la propia caída de la demanda como por el aumento de los costes de logística y por el alza experimentada en los últimos meses por las materias primas.

Los grandes protagonistas del negocio de largos en España son ArcelorMittal, Celsa y el grupo Gallardo. La principal ventaja del gigante multinacional del acero es, precisamente, su alta diversificación geográfica, que le permite compensar con el resto de Europa la mala situación del sector en España.

En los últimos cuatro años, la capacidad de producción de largos en el país se ha duplicado, pasando de unos dos millones de toneladas anuales a alrededor de cuatro millones. En este tiempo, sin embargo, la demanda interna ha caído a la mitad, de 1,5 millones de toneladas a unas 700.000. "Si se recupera el mercado, la demanda puede que crezca a las 900.000 toneladas, pero será difícil que suba más", explica el ejecutivo.

Ante esta situación, las empresas tienen que recurrir a los mercados exteriores. Los niveles de exportación en las plantas de largos de ArcelorMittal, por ejemplo, han pasado del 25% al 80%. Más, incluso, en algunas de sus fábricas del País Vasco, como las de Olaberría o Vergara. Su proximidad al puerto de Pasajes facilita la salida de los productos, a destinos como el Reino Unido, norte de África (incluidos Libia o Egipto) o Latinoamérica (México, Brasil...).

La ventaja que tienen las plantas de Arcelor cercanas a la costa contrasta con los problemas de otras en el interior, como las de Zaragoza y Villaverde (Madrid), con más dificultades para exportar. De hecho, el nivel de utilización de estas fábricas está entre 20 y 40 puntos porcentuales por debajo de las que están al norte.

A corto plazo, el desbloqueo de esta situación parece que solo puede pasar por un ajuste de la capacidad de producción, con el cierre de una planta de alguno de los tres actores principales del negocio.