Formación. Actualidad

Los jóvenes se rebelan ante el estigma del fenómeno 'nini'

Compaginan estudios y trabajo para adaptarse a las exigencias laborales.

Josep Rodríguez trabaja, "en la actualidad", como realizador y operador de cámara para un programa de la cadena de televisión La Sexta. Al mismo tiempo está cursando Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). "He decidido seguir formándome porque la vida actual es una constante evolución y adaptación a los nuevos tiempos. Además, es un plan B a mi vida actual. Mi trabajo me obliga a estar constantemente viajando y mantener un ritmo muy inestable, con lo que cuando quiera establecer unos planes de futuro más perdurables, quizá formarme en el ámbito empresarial sea una buena opción", reconoce.

Josep es uno de los 636.400 jóvenes que cursan estudios, ya sean reglados o no, y que, a la vez, cotizan en nuestro país. Suponen el 7,3% del total de población de esas edades. Con ello persiguen una mayor formación con la que hacer frente a la actual situación laboral, una realidad sangrante según las últimas cifras de empleo publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En febrero, la tasa de paro entre los jóvenes se ha situado por encima del 42% y el colectivo de desempleados que buscan su primer empleo se ha triplicado.

Los jóvenes que compaginan estudios y trabajo representan el polo opuesto a la llamada generación nini, un fenómeno con un marcado carácter mediático y, según María del Mar Sánchez, responsable de Educación del Consejo de la Juventud, un término que "nosotros negamos como tal. Demoniza y tiene una repercusión muy negativa sobre los jóvenes". Según los últimos datos de la encuesta de población activa del INE, en España existen 645.800 jóvenes de entre 16 y 29 años que ni estudian ni trabajan.

"El concepto de jóvenes 'nini' les demoniza", esgrime el Consejo de la Juventud

Frente a ellos, un porcentaje similar compatibiliza, no sin gran esfuerzo, estudio y trabajo, intentando alejar el estigma de una juventud irresponsable y ociosa. Mónica Díaz, psicóloga de la Clínica Nuestra Señora de la Paz, de Madrid, está cursando actualmente dos másteres, uno en la Universidad Complutense y otro en el Instituto ACT de Terapia de Aceptación y Compromiso de Madrid. "Busco una continuación en mi aprendizaje, actualizar mis conocimientos y mejorar mi forma de trabajar", esgrime. Para Mónica, los principales escollos son "la inversión económica y el tiempo que hay que dedicar tras la jornada laboral, en mi caso por las tardes y los fines de semana, lo que dificulta armonizar lo laboral, lo familiar y lo académico". Un aspecto que requiere de un delicado equilibrio y se presenta como uno de los más difíciles de solventar. "No tengo la sensación de haber abandonado ningún ámbito importante de mi vida por estudiar y trabajar, aunque debes estar dispuesto a renunciar a ciertas cosas", afirma.

Las estadísticas oficiales muestran las dificultades que encuentran los jóvenes para ubicarse y adentrarse entre la masa laboral. En España, el 56% de ellos tiene un contrato temporal, 15 puntos porcentuales por encima de la media de los principales países de la UE, según datos de la OCDE recogidos por el Instituto de Estudios Económicos (IEE).

Josep resalta las facilidades que supone el poder estudiar a distancia. "Marcas el ritmo y puedes gestionar mejor los tiempos, sobre todo cuando no los controlas tú, sino tu trabajo". Si bien el mayor inconveniente, como en el caso de Mónica y de tantos otros jóvenes que se sacrifican por un futuro mejor, es "compaginar todo, lo que a veces es muy duro".

Planes de escuelas de negocios para lograr la excelencia

Las escuelas de negocios de nuestro país facturaron en 2010 unos 600 millones de euros, un 1,7% más que en 2009, según las proyecciones de un informe de la consultora DBK. El estudio destaca que "el número de alumnos matriculados está registrando una evolución positiva debido al aumento de la demanda de formación por parte de los profesionales y al éxito de los programas internacionales". De hecho, como refleja un estudio de Adecco, los titulados en un máster reciben hasta un 5% más de ofertas de empleo que el resto de trabajadores.

Y todo ello, pese a que el coste de muchos de estos programas alcanza cotas muy elevadas. Un Master in Business Administration (MBA), uno de los más demandados en el ámbito empresarial, se mueve entre los 9.000 y los 70.000 euros, dependiendo del prestigio de la escuela de negocios en la que se curse. De ahí que aquellos que se acercan a sus programas tienen un perfil muy concreto. Nuria Guilera, del servicio de marketing MBA de Esade, indica que "son profesionales con varios años de experiencia, que buscan ascender y aspiran a la excelencia". Las posibilidades que ofrece internet, a través de cursos online, así como las ofertas de programas de part-time o media jornada, posibilitan también la expansión de estas titulaciones. María Osman, directora de admisión de MBA del IE Business School, cree que "es un reflejo lógico de la sociedad actual". Centros como Esade, IE Business School, IESE -con su curso executive- o la Escuela Europea de Negocios, han apostado con fuerza por estos programas.

Las cifras

636.400 españoles estudian y trabajan al mismo tiempo, según los datos difundidos por el INE en la EPA del tercer trimestre de 2010.

42% es la tasa de paro registrada en febrero entre los jóvenes. Entre los que están cotizando la temporalidad es del 56%.