En paradero desconocido

Gadafi bombardea al pueblo libio

El levantamiento popular contra Muamar Gadafi dejaba vidas a su paso en la ciudad de Trípoli. La respuesta del dirigente libio había llegado a través de bombardeos y tiroteos. No hay datos oficiales, pero Human Rights Watch hablaba este lunes de 233 fallecidos, mientras la Liga Internacional por los Derechos Humanos elevaba esta cifra a 400. "Nuestra gente está muriendo, ésta es la política de la tierra quemada", contaba un residente de la urbe.

La orden se extendió al resto de ciudades sublevadas. En medio de la masacre, Abdul Jalil Mustafá, ministro de Justicia, dimitió. Era su protesta ante "el uso excesivo de la violencia contra ciudadanos desarmados". Mientras, las informaciones relativas al paradero de Gadafi eran contradictorias. "Aviones de combate y helicópteros están bombardeando indiscriminadamente una zona después de otra. Hay muchos, muchos muertos". Era el relato de Adel Mohamed Salé, ciudadano de Trípoli. "Atacan a cualquiera que se mueve", contaba a la cadena de televisión Al Yazira. La capital libia se había convertido en escenario de lo que él definió como "la política de la tierra quemada", la respuesta de Muamar Gadafi a un sector mayoritario del pueblo que se manifestaba en su contra.

Los partidarios del dirigente y las fuerzas de seguridad, a sus órdenes, intentaban disipar el levantamiento con violencia, en un conflicto que se cobraba numerosas vidas a su paso. Las autoridades no hicieron un balance oficial de víctimas, pero Human Rights Watch hablaba este lunes de 233 fallecidos, mientras la Liga Internacional por los Derechos Humanos elevaba esta cifra a 400.

La situación alcanzó tales dimensiones que Abdul Jalil Mustafá, ministro de Justicia, dimitió en protesta. "Por el uso excesivo de la violencia contra ciudadanos desarmados por parte de las fuerzas de seguridad", fueron las palabras con las que justificó su decisión ante el diario local Quryna.

Mientras, la voz que daba las órdenes se encontraba en paradero desconocido. Las noticias al respecto era contradictorias. William Hague, ministro de Exteriores británico, dijo este lunes que le habían llegado informaciones que sugerían que estaba de camino a Venezuela. Lo hizo al salir de la reunión con sus homólogos europeos en Bruselas.

Una fuente del Gobierno de Hugo Chávez, que dirige el citado país sudamericano, se apresuró a desmentirlo a la agencia Reuters. También lo negó ante la televisión estatal Jalid Kayem, viceministro de Exteriores libio: "Esta noticia no tiene fundamento".

Quien sí pudo contactar con él fue Ban Ki Moon, que habló por teléfono con Gadafi para transmitirle "su profunda preocupación" ante "la escalada de la violencia (...) que debe cesar inmediatamente", dijo un portavoz. El secretario general de la ONU reiteró "su llamamiento a que se respeten las libertades básicas y los Derechos Humanos, incluidos el de reunión pacífica y el de información".

Ban insistió en "la necesidad de garantizas la protección de la población civil bajo cualquier circunstancia". Al mismo tiempo, instó a todas las partes "a mostrar contención" y pidió a las autoridades que iniciasen un diálogo "para abordar las preocupaciones legítimas de la población".

Los manifestantes dominan Benghazi

Los manifestantes se hicieron con el control en nueve localidades del este, incluidas Benghazi, Al Bayda, Zuara y Zitlan. Al menos, eso sostenían las informaciones que llegaban desde allí. Según parece, este lunes los sublevados obligaron a la Policía y al Ejército a retirarse a un recinto de la primera urbe mencionada. "La ciudad ya no está bajo control militar, está completamente bajo control de los manifestantes", relataba Salahuddin Abdulá, uno de los organizadores de las protestas.

Entretanto, el profesor universitario Hanaa Elgallal explicaba a Al Yazira que los edificios gubernamentales de Benghazi habían sido saqueados e incendiados: "Jóvenes armados están a cargo de la ciudad, no hay fuerzas de seguridad en ninguna parte".

El conflicto también había conllevado fallecimientos en esta zona, de nuevo tras la respuesta violenta de Gadafi. De hecho, hay informaciones que apuntan a que los soldados que se negaron a actuar contra el pueblo fueron ejecutados por sus comandantes. "Hoy hemos enterrado once cuerpos de soldados que se negaron a disparar a civiles y fueron ejecutados por oficiales de Gadafi. Los cuerpos fueron cortados, las cabezas estaban por un lado y las piernas por otro", afirmó Elsanous Ali Eldorsi, un juez retirado.

Algunos afortunados pudieron escapar de la ejecución. Dos cazas Migare libios aterrizaron a primera hora de la tarde del lunes en el aeropuerto internacional de Malta. Según explicaron sus pilotos, huían de su país de origen tras recibir la orden de bombardear Benghazi. El diario Times of Malta informó de que ambos habían confirmado que la ciudad estaba en manos de los antigubernamentales.

Los dos pilotos son "coroneles veteranos", dijo Al Yazira, que explicaron a las autoridades maltesas que habían despegado desde una base militar próxima a Trípoli. En principio, habían pedido realizar un aterrizaje de emergencia en la isla sólo para cargar combustible, pero, una vez en tierra, habían decidido solicitar asilo político.

La llegada de los dos cazas tuvo lugar poco después del aterrizaje de dos helicópteros civiles procedentes de Libia. Los siete pasajeros aseguraban ser franceses, pero, dado lo apresurado del viaje, sólo uno podía confirmarlo con el pasaporte.

Por orden del Departamento de Estado de EE UU, el personal diplomático estadounidense no esencial y todos sus familiares abandonaban también el país del conflicto, o iniciaban las actuaciones para ejecutar esta acción lo antes posible. Según alertó el departamento de Hillary Clinton, la violencia y los saqueos podrían prolongarse durante los próximos días.

Los dirigentes religiosos apoyan a los manifestantes

También este lunes, los dirigentes religiosos musulmanes libios hicieron público su apoyo a los manifestantes. Así, agregaron que la rebelión, "por todos los medios posibles", contra el régimen de Gadafi era un "deber divino de cada persona".

En una declaración conjunta, una coalición de líderes religiosos denominada Red del Ulema Libre de Libia condenaba "la absoluta, arrogante y constante impunidad" con la que el Gobierno perpetra "sus sangrientos crímenes contra la Humanidad".

Tanto el dirigente como sus seguidores "han mostrado una total infidelidad hacia las enseñanzas de Dios y de Su Profeta", añadía el texto. Por ello, los fieles libios "no les deben ninguna obediencia ni apoyo" y "cualquier rebelión contra ellos, por todos los medios posibles", se convierte "en un deber divino".

El hijo de Gadafi crea un comité de investigación

Saif al Islam, hijo de Muamar Gadafi, ordenó este lunes que se cree un comité de investigación para aclarar las circunstancias de las muertes en la ola de protestas libia. La BBC informó de que el comité estará encabezado por un juez libio y contará con la participación de grupos de defensa de los Derechos Humanos extranjeros.

La cadena británica agregó que la delegación libia ante la ONU pidió que se emprendiesen acciones internacionales ante los acontecimientos. En este sentido, el ''número dos'' de la delegación solicitó protección para los ciudadanos ante el "genocidio" del Gobierno libio.

Los integrantes de este órgano se sumarían a otros embajadores libios en distintos países que presentaron a lo largo del lunes sus renuncias. Al mismo tiempo, mostraron su apoyo a las protestas contra Gadafi. Alí al Esawi, embajador en India, dijo a Al Yazira que la caída del dirigente es "cuestión de días".

Repercusión de la revuelta Libia entre las empresas españolas

Seis empresas españolas han logrado en los últimos tres años contratos en Libia. Repsol es la más afectada dado que el 3,8% de su producción procede del país del Magreb. La petrolera presidida por Antonio Brufau ha anunciado que ha comenzado a evacuar a sus trabajadores y sus familias (cerca de 70 personas en total) de Libia ante los crecientes disturbios.

Repsol está presente en Libia desde la década de los setenta y su producción en el país norteafricano es de 12,7 millones de barriles diarios, según datos de 2009 recogidos por Efe.

Sacyr, OHL, Bruesa, Secopsa y Pycsa Infraestructuras son las otras compañías españolas que tienen actividad en el país.

La empresa Pycsa Infraestructuras llegó en 2009 a un acuerdo para la construcción de un campo de fútbol en la ciudad de Misurata, considerada capital financiera del país. Una operación valorada en 25,13 millones de euros y que tiene capacidad para 21.442 espectadores.

Sacyr Vallehermoso firmó también en 2009, fruto del Plan África de Exportación de Infraestructuras aprobado por el Consejo de Ministros, un acuerdo de urbanización con la empresa local Lybian Company, por un valor de 600 millones de euros. OHL por su parte, suscribió un contrato por valor de 1.000 millones de euros para la puesta en marcha de iniciativas en el ámbito de las infraestructuras del transporte.

L.S.A.