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Editorial

Barcelona, espejo de lujo de las 'telecos'

Barcelona vuelve a concitar por sexto año consecutivo la atención tecnológica mundial gracias al Mobile World Congress (MWC), que arrancó ayer. El escaparate más rentable y famoso del sector de las telecomunicaciones móviles atraerá a la ciudad a unos 55.000 visitantes profesionales pendientes de las novedades de 1.300 expositores. Salvo Apple, el eterno ausente, están todos los grandes del sector, con especial brillo de una Google que se estrena en el congreso con la que ha llamado Zona Android, que acoge a empresas de aplicaciones relacionadas con su soporte para smartphones. Los primeros espadas del sector representarán a sus empresas, una evidencia más de la importancia del MWC, el primer salón mundial para las telecos. En Barcelona se espera, entre otros, a los primeros ejecutivos de Nokia, Twitter, Microsoft, Yahoo, Vodafone o Telefónica, entre otros.

Semejante tarjeta de presentación exige que Barcelona se vuelque en cada detalle, especialmente en el año en que los organizadores (GSMA) han de decidir la sede de los próximos encuentros hasta 2017. Barcelona, que ha acogido con éxito de organización la mitad de las ediciones del congreso celebradas hasta ahora, se juega el futuro frente a durísimos rivales como París, Múnich y Milán. Sería más imperdonable que nunca que se den problemas de movilidad (se ha aumentado el servicio de taxis), hospedaje (los hoteles han garantizado moderación en los precios, aunque en los últimos días se han denunciado abusos) o seguridad (300 mossos cubren la Fira). El impacto económico de MWC merece la pena. Se calcula que las cinco ediciones anteriores han generado ingresos de 1.200 millones de euros y este año podría aportar otros 225 millones. Pero más valioso es aún el capital intangible que despliega esta feria para la ciudad y para toda España.

Por eso España y Cataluña deben aportar más que buenos servicios y una excelente infraestructura. Aunque los organizadores no lo consideren determinante, es necesario que en Mobile haya cada vez más expositores españoles. Esta edición suma 67, un 5%, una proporción razonable; sin embargo, el tamaño medio de las empresas demuestra la potencialidad de las TIC en el PIB nacional.

El reto está a la vista, porque el Viejo Continente ha empezado a perder competitividad en un mercado en el que las estadounidenses Apple, Google y Microsoft y las asiáticas Samsung o LG han tomado la batuta. Operadoras aparte, Nokia es la única europea de peso, pero se está descolgando de la cabeza. Europa, y especialmente España, debe acelerar las inversiones en tecnología, lo que garantizará unos servicios de calidad -contribuyendo al mejorar la productividad empresarial- y además incentivará el asentamiento de una industria fundamental para el futuro.

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