Secretos de despacho

Rollo positivo en Ikea

Peter Betzel pone humildad y optimismo frente a la crisis económica.

Donde caben dos, caben tres. O bienvenidos a la república independiente de mi casa. Son dos lemas publicitarios que se han hecho populares en España y que reflejan un estilo fresco de la marca Ikea. Las oficinas centrales de la compañía sueca también intentan destilar ese espíritu de buen rollo.

Pocas oficinas podrán ser tan cómodas y estilosas como las de Ikea. A las afueras de Madrid, en San Sebastián de los Reyes, la sede está vestida internamente con el mobiliario más de moda de la empresa. Cada rincón es como un apacible y moderno hogar, con multitud de sofás, sillones, mesitas, alfombras y zonas de descanso, como un catálogo de lo que se puede ver en las tiendas. Pero, sobre todo, como lugar cómodo de encuentro para los empleados donde celebrar reuniones.

"No soy muy formal. Me voy moviendo por aquí charlando con unos y otros. Me siento a hablar en algún sofá mientras me tomo un café", confiesa Peter Betzel (Kuelsheim, Alemania, 1961), director general de Ikea en España. Para él, el ambiente y el equipo de trabajo que desea es el de "gente humilde, muy normal y muy positiva", además de un interés por la decoración, "pasión por el retail y abierta a la gente". Algo que encaja con los valores provenientes de la matriz sueca: claridad, diseño, simplicidad, positividad, trabajo conjunto, motivación, humildad y bajos precios.

"Nuestra publicidad hace un guiño a la historia de España de una forma simpática y divertida", cree Betzel, por ejemplo con el lema republicano e independentista. "Incluso en tiempo de crisis hemos aprovechado la cultura tan familiar española para contar que donde caben dos, caben tres. El apoyo que se da a los hijos en casa es fantástico. Nosotros lo traducimos como una visión positiva y ayudamos a crear ese espacio".

Betzel ocupa el cargo en Madrid desde 2007. Y dice sentirse encantado con la cultura que ha encontrado, de gente "amigable y a la que le encanta salir". "Este país tiene una actitud muy positiva. Y me gusta mucho que el hogar y la familia sea tan importante para los españoles". Una costumbre muy conveniente para quien vende mobiliario.

"En Alemania, todo es más estricto. Me gusta la vitalidad de Madrid", asegura mientras va dejando el inglés de la conversación hacia un aceptable castellano con el que se siente algo inseguro y que solo utiliza, dice, en restaurantes. "La gente aquí habla muy rápido", bromea, "y para una persona de más de 40 años aprender un idioma es difícil". El español es idioma cooficial en las oficinas, junto al inglés.

Otro asunto que ve diferente respecto a Alemania es la falta de puntualidad. "Aquí se convoca una reunión a las 9.00 y es a partir de esa hora cuando la gente empieza a llegar, y encima se van a buscar un café", se ríe acusador mientras mira a una colaboradora. Pero también tiene un momento serio para mostrar su apoyo a la fortaleza de su país de acogida. "Creo que España tiene la fortaleza para salir de esta crisis. Soy una persona optimista".

Las tiendas, el corazón

Gran parte de su trabajo es visitar sus centros comerciales. "Para mí es importante estar en las tiendas. Allí están los clientes. Hablo con la gente, miro las presentaciones, busco buenos ejemplos, apoyo las necesidades que tengan, hablo con los clientes", explica. Incluso señala la importancia que tiene en su trabajo y en el de sus colaboradores ir a visitar las casas de sus consumidores, para saber qué buscan y qué necesitan.

"Amo lo que hago. Me encantan las visitas a las tiendas y hablar con los clientes", reconoce. De hecho, él se define como un comercial, sin estudios universitarios. Aunque realmente cuenta con un título de Económicas por la universidad de la armada alemana.

Y para que nadie se olvide de los valores de la empresa, cada lunes escribe él mismo una frase con tiza en una pizarra a la entrada de las oficinas. Allí queda para que todo el mundo la vea. La semana en la que abre a este diario su despacho toca una cita muy comercial: "No hablamos sobre las ventas, sino sobre el arte de convencer para que la gente compre".

Un director general sin despacho

Una simple mesa, en un espacio abierto a la oficina, sin ningún tipo de objeto personal, es el lugar de trabajo específico del director general de Ikea. "Mi sitio está abierto a todo el mundo".

Solo otorga una concesión a los recuerdos en la decoración: un reloj que le regaló un amigo hace tres años y que sirve para sujetar imágenes de su familia. "Las fotos las tengo en casa o en el portátil", señala en un gesto que denota su carácter práctico. Su mesa ocupa una esquina de la planta. Al lado, su secretaria. "Ella es quien realmente manda", bromea. Detrás del escritorio decidió contar con una frase del fundador de Ikea escrita en la pared: "Aún quedan muchas cosas por hacer. ¡Un futuro maravilloso!".

El futuro sí parece espléndido para la firma en España. Siguen creciendo en facturación, a pesar de la coyuntura, y tienen previsto abrir 10 tiendas hasta 2015. "Con la crisis, la gente ahora pasa más tiempo en casa. Nosotros queremos hacerle la vida más fácil".