Ficción financiera de las pensiones
El saldo positivo de las cuentas de la Seguridad Social se consume a marchas forzosas en los últimos trimestres, y su manoseado superávit comienza a ser una auténtica ficción financiera. En 2010 ha logrado mantener los números negros únicamente por los rendimientos del capital del Fondo de Reserva. Sin contabilizarlo, la Seguridad Social estaría con déficit de explotación de más de 2.000 millones, por utilizar terminología contable. Está, pues, en el punto crítico de giro de sus finanzas, en el que deja de generar ahorro y comienza a consumirlo, aunque sea a cámara lenta. Esta es la luz de alarma que cuando parpadea reclama una reforma sin dilación de los parámetros de cotización y prestaciones, puesto que la generación de empleo que dará nuevos ingresos está aún muy lejos.
En 2010 se ha producido por vez primera desde 1994 un descenso de los ingresos por cotizaciones (0,82%), señal inequívoca de que no se genera nueva ocupación, de que las bases de cotización descienden y de que los perceptores de prestaciones de paro que cotizan empiezan a decaer. Dado que las pensiones nuevas, además, son más cuantiosas que las que causan baja, no queda otro remedio que acelerar la reforma para no agotar la seguridad relativa que proporciona el Fondo de Reserva y no añadir otro problema a la deuda soberana.