Se desploman desde 2000

Solo China se salva de la década 'horríbilis' de las 'telecos' en Bolsa

Deutsche Telekom y France Télécom suman hoy una capitalización bursátil inferior a la mitad de lo que valía la alemana sola en 2000. Vodafone ha perdido casi 200.000 millones por el camino. Los últimos diez años y medio han constatado la debacle en Bolsa de las telecomunicaciones europeas y el nacimiento del poder de China.

Donde antes había una operadora europea, ahora brilla una firma china; donde figuraba una empresa japonesa, ahora hay una estadounidense; donde estaba Europa, ahora hay varios huecos que llenan las potencias emergentes.

China, Latinoamérica y una Estados Unidos que ha apostado por la consolidación han ganado a Europa la batalla de las telecomunicaciones en la última década. Un panorama dominado por firmas del Viejo Continente está ahora salpicado de nuevos nombres, con China Mobile al frente y la mexicana América Móvil en lugar destacado. De las europeas, solo Vodafone resiste en lo más alto y solo Telefónica ha escalado posiciones.

En todo caso, el resumen de diez años y medio deja pocos ganadores por el camino. Las 14 mayores operadoras del mundo hoy valen en Bolsa un billón de euros menos -sí, con B- que las que lo eran a mediados de 2000. Y muchas son las mismas. A finales de mayo de 2000, el sector llevaba ya tres meses de retroceso desde sus máximos históricos de marzo de ese año, pero todavía nadie pronosticaba la dureza de la caída que traería consigo el pinchazo de la burbuja tecnológica.

Telefónica ha llegado a ser la tercera mayor operadora del mundo

Las firmas europeas fueron las más castigadas. Deutsche Telekom y France Télécom pasaron de ser gigantes a meros actores de la industria. Telecom Italia, KPN o Swisscom, simplemente, han desaparecido del mapa bursátil.

Solo dos compañías se mantienen en lo más alto. La principal es Vodafone, pero su camino tampoco puede considerarse un éxito. Ha perdido casi 200.000 millones de euros de capitalización bursátil en este tiempo. Y puede que hoy sea la tercera mayor operadora del mundo, pero en 2000 era la primera.

La segunda firma europea en lo alto es Telefónica. Hace diez años y medio solo comenzaba a asomar la cabeza en la clasificación: era la decimosegunda entre las catorce mejores. Pero eso fue justo antes de las opas latinoamericanas -la operación Verónica- y la compra de Endemol. Ambas se pagaron con acciones y dispararon la capitalización bursátil de la española. Con ese apoyo y un crecimiento basado en grandes compras -como la multimillonaria adquisición de O2 por 26.000 millones-, alianzas y el potencial de Latinoamérica, Telefónica ha llegado a ser la tercera mayor operadora del mundo, por delante de Vodafone y a muy poca distancia de la segunda, AT&T.

Pero su último año bursátil no ha sido bueno -es la peor entre las grandes europeas-. La española perdió primero la tercera posición a manos de Vodafone y luego cedió la cuarta a la mexicana América Móvil, una de las principales sorpresas de la década. Y ahora Telefónica ve amenazada incluso su quinta posición. Verizon, a la que la española superó hace años, vuelve a reclamar su puesto y está ya a menos de 1.500 millones de euros de distancia.

El segundo grupo de perdedoras lo forman las operadoras japonesas. NTT Docomo y NTT iniciaron el año 2000 como la segunda y la tercera mayor operadora del mundo, respectivamente. Ahora están la séptima y la octava, a miles de millones de capitalización de distancia y tras haber recuperado mucho en los últimos años, porque han llegado a estar realmente desaparecidas de la clasificación.

Al otro lado del océano, un vistazo a la situación de las operadoras estadounidenses puede dar la impresión de que han perdido peso entre las grandes. Es cierto que en 2000 había cuatro compañías entre las mayores telecos del globo y ahora solo hay dos. Pero las que han desaparecido lo han hecho para reforzar a las que están. De ahí que AT&T pase de ser la quinta del mundo a la segunda y que sea, junto con Telefónica, la única que gana en capitalización -lo hace en dólares, aunque pierda en euros por efecto de los tipos de cambio- en parte gracias a la compra de BellSouth.

Por su parte, Bell Atlantic/GTE se convirtió en Verizon y se hizo con MCI, tras el escándalo financiero -el mayor de Estados Unidos hasta que apareció Madoff- y la quiebra de MCI WorldCom, que terminó con Bernard Ebbers, antiguo presidente de WorldCom, condenado a 25 años de cárcel.

Dos desconocidas irrumpen en lo más alto del ranking

Hace diez años nadie contaba con China Mobile y América Móvil. La mayor operadora celular de China y la operadora más grande de Latinoamérica tuvieron que hacerse sitio poco a poco, una hasta lo más alto y la otra hasta la cuarta posición.

Aunque proceden de mundos muy distintos, la evolución de ambas ha tenido ciertas coincidencias. China Mobile se ha hecho fuerte con la incorporación de operadoras locales y ahora es un gigante de casi 600 millones de clientes.

Su camino ha sido fulgurante: en 2000 no estaba entre las más grandes, en 2005 estaba ya entre las tres mayores y desde 2006 está en lo alto del podio.

América Móvil ha llegado a su actual posición a base de comprar operadoras baratas por toda Latinoamérica e impulsar al máximo la captura de clientes. El resultado es un crecimiento constante y una plaza entre los gigantes.

Cómo sacar partido a las quiebras y huir del proteccionismo

Una de las principales diferencias entre Estados Unidos y Europa en materia de telecomunicaciones es la libertad de las empresas para unirse o comprarse unas a otras.

Mientras que el Nuevo Continente ha mantenido la fuerza de dos de sus representantes gracias a las adquisiciones, en Europa las fronteras están cerradas. Así, AT&T ha vuelto a los más alto gracias a sucesivas compras y Verizon ha aprovechado la quiebra más escandalosa del sector para hacerse con MCI. Las dos han logrado quitarse rivales de encima y ganar en resultados financieros y capitalización.

En Europa, mientras tanto, todos los intentos de traspasar las barreras nacionales han fallado. Telefónica no pudo hacerse con KPN y la fusión entre Telecom Italia y Deutsche Telekom se frustró. La única integración ha sido mediana, Telia con Sonera, y la compra más sonada fue la de Telefónica con O2.