Viajes

La ciudad invadida por la naturaleza

Sídney, imagen del año nuevo, reúne modernidad y un entorno único.

Hay muchas ciudades con grandes parques, pero en pocas se puede dar de comer a los canguros que pasean por ellos Hay muchas ciudades con playas, pero en casi ninguna pueden verse las ballenas pasar en invierno. Lo que diferencia a Sídney, una ciudad por lo demás cosmopolita y vital, es esa inserción todavía no invasiva de lo urbano en la naturaleza salvaje de Australia, menos conquistada que en cualquier otro lugar del primer mundo.

Este es un buen momento para repasar las bellezas de una ciudad que se convierte cada 31 de diciembre en la imagen del cambio de año, como primera gran urbe del mundo reconocible que alcanza la medianoche. A esa imagen de fuegos artificiales -acompañada del ruido atronador que gusta a la parroquia local en los festejos- ha contribuido como referente icónico el edificio de la âpera, Patrimonio de la Humanidad y punto de arranque de la arquitectura orgánica que luego ha producido obras tan conocidas como las de Frank Gehry.

Aunque el perfil en forma de conchas del edificio originalmente diseñado por el danés Jorn Utzon resulte mundialmente famoso e impresionante, lo cierto es que la Opera es mucho más; su interior alberga cuatro salas de conciertos, una de ellas con el mayor órgano del mundo -10.000 tubos-, y unos interiores de formas sorprendentes.

La estampa habitual de Sídney se completa con el espectacular puente sobre el puerto, inaugurado en 1932 y desde cuyo punto más alto, a 131 metros de altura sobre su característico arco, se disfruta de una vista que permite comprender la singularidad del lugar. Como una suerte de Venecia planeada para gigantes, la bahía de Sídney y sus vericuetos marinos definen el mapa de la ciudad, en el que no faltan viviendas en las que el medio de transporte habitual es la lancha o el yate.

El puente, además, sirvió para unir el norte residencial, donde también se encuentra el Parque Nacional Ku-Ring-Gai, con la zona más antigua y fundacional de la ciudad, el primer asentamiento occidental en el continente fundado en 1788. El casco viejo no tiene edificios de esa época, pero sí un aire novecentista presente sobre todo en la zona conocida como The Rock, de aire inequívocamente europeo.

Una de las zonas más tradicionale s de The Rock ofrece una curiosa sorpresa para el viajero: el único barrio español del mundo, el Spanish Quarter. La emigración fue aquí numerosa a mediados del siglo pasado y, a diferencia de lo ocurrido con los emigrantes españoles en otros lugares, mantuvo un sentido de unidad que permanece de la mano de numerosos restaurantes y algunos festejos anuales a los que contribuye el consulado. Algo más alejado del centro se encuentra otro barrio digno de visita, el alternativo y cosmopolita Newtown.

La visita no puede estar completa sin pasar por alguna de las 50 playas de la ciudad -que es muy extensa-. De inmediato el observador captará aquí un ambiente propio, repleto de surfistas, bellezas en bañador y alegría por vivir en un lugar privilegiado. Bondi Beach es la visita más clásica, pero no valen menos la pena las playas de la zona de Manly. Si alguien tiene dudas de por qué esta es una de las diez mejores ciudades del mundo para vivir según The Economist, se despejarán finalmente aquí.

Guía del viajero

Cómo ir

No existen vuelos directos entre España y Australia. Cualquier alternativa supone dos descensos del avión: una escala y una parada técnica para repostaje en el Sudeste Asiático. Emirates ofrece la escala en Dubái y la parada en Bangkok, mientras British Airways o la australiana Qantas proponen escalas en Londres y parada en Singapur.

Dónde comer

En el propio edificio de la Opera se encuentra el restaurante más prestigioso de la ciudad, Guillaume at Bennelong, regentado por el tres estrellas Michelin Guillaume Brahimi, que emplea técnicas francesas para los productos locales (www.guillaumeatbennelong.com.au). La cocina oriental tiene aquí mucho peso, con chefs de prestigio internacional como Tetsuya Wakuda (www.tetsuyas.com). Para los añorantes, el local más célebre del barrio español es la Casa Asturiana (www.casaasturiana.com.au)

Para dormir

El hotel del momento es el Blue, perfectamente situado en el lujoso puerto deportivo de Woolloomooloo y con unas espectaculares vistas de la bahía (www.tajhotels.com/sydney). Las cadenas de lujo orientales, como Amora, cuentan con establecimientos (www.amorahotels.com.au/jamison/), así como las de hoteles de negocio estadounidenses.