Apuesta por la nueva tecnología

Orange da un paso al frente y acelera la marcha en fibra óptica para 2011

Orange se ha convertido en la primera operadora en desmarcarse de las dudas del resto y diseñar un plan para 2011 que apuesta por reforzar sus planes de despliegue en fibra óptica, según fuentes de la compañía. Y lo hará en todos los frentes, ya que mezclará desarrollos con red propia, acuerdos con organismos públicos, con otras operadoras y con dueños de infraestructuras.

Un hombre pasa por delante de una tienda de Orange
Un hombre pasa por delante de una tienda de Orange

El último informe de la OCDE lo dejaba claro. En España hay tres conexiones de fibra óptica por cada mil internautas, una de las cifras más bajas de los países desarrollados. En Japón, por ejemplo, más de una de cada dos líneas de internet es de la última tecnología. Más cerca de España también hay ejemplos de un impulso a las nuevas redes no tan intenso como el asiático, pero mayor que en el nacional. En Portugal, cuatro de cada cien conexiones son de fibra, en Italia lo son dos de cada cien y en Alemania lo es el 1%.

La crisis financiera mundial es una de las causantes de esta situación. Telefónica tenía hace tres años un plan de despliegue más ambicioso que el actual. Pero la crisis es global y no puede decirse que Portugal no esté tan afectado por ella como España, como mínimo. Según fuentes del sector, la clave del subdesarrollo nacional está en la falta de competencia entre las operadoras. Telefónica ha frenado el despliegue y ninguna de sus rivales ha desarrollado planes alternativos, así que no ha habido necesidad para ellas de entrar en la lucha.

Todo apunta, sin embargo, a que en 2011 va a cambiar este escenario. Ya en los últimos meses de este año Telefónica ha comenzado a acelerar la comercialización de la fibra que tiene tendida. Para el futuro más próximo, fuentes de la industria aseguran que también va a intensificar el despliegue.

Y a ello se unirán las intenciones de Orange, que se ha convertido en la primera operadora alternativa con un plan para crecer en esta tecnología. Jazztel y Vodafone han renunciado por ahora a destinar inversiones a fibra, mientras que Ono mantiene su red coaxial y tampoco tiene planes públicos de llegar con fibra óptica al hogar de los abonados.

Orange sí quiere hacerlo, según explican fuentes de la compañía. "Estamos mirando todas las oportunidades que hay de despliegue y queremos aprovecharlas", añaden.

Según el plan de Orange, la fibra en España se desarrollará como un puzle. Solo Telefónica tiene la capacidad de hacer un despliegue masivo y en solitario. Por eso, la operadora filial de France Télécom usará todas las vías que existen en estos momentos. Una es el despliegue propio, como el que está haciendo en determinados barrios de Madrid. En estos momentos tiene 4.000 conexiones -2.000 con red propia y otros tantos con la red del operador de infraestructuras Ufinet-. Para 2011, el objetivo es duplicar esta cifra.

Otra de las fórmulas de extensión de la fibra es llegar a acuerdos con ayuntamientos o Gobiernos regionales para colaborar con ellos y convertirse en el operador de sus redes de fibra óptica. Orange ya ha firmado con el Ayuntamiento de Viladecans un acuerdo de este tipo y espera seguir con más.

La tercera opción es negociar con las distintos operadores de infraestructuras, compañías que son dueñas y gestoras de redes. Por último, Orange está convencida de que las telecos alternativas deben unirse y compartir el despliegue. Jazztel y Vodafone han hecho también llamamientos en este sentido, en la línea de lo que se ha hecho en Portugal e Italia, por ejemplo. "El objetivo es dar un salto significativo en todos los frentes", añaden fuentes de Orange.

Un riesgo de 3.000 euros por abonado

La inversión en fibra óptica es una apuesta arriesgada por el alto coste que tiene el despliegue. Pasar un hogar -conseguir que la fibra esté a su alcance, aunque nunca decida hacerse cliente- cuesta entre 250 y 350 euros, según las cifras que maneja la industria.

Si se calcula una penetración del 10% -diez de cada cien hogares pasados se convierten en clientes-, el coste medio por abonado efectivo es de 3.000 euros, una cifra difícil de rentabilizar.

A eso hay que sumar los costes variables, como la comisión del vendedor y la instalación, que supone llevar la fibra desde la caja de la fachada hasta dentro del hogar y luego poner al cliente los equipos necesarios.

Otro factor de incertidumbre añadido es la demanda de los servicios de fibra. El coste de despliegue implica un precio más alto por el acceso a internet que el actual y con el clima económico imperante no está clara la respuesta de los clientes.

Para evitar las dudas de los abonados, las operadoras están trabajando en nuevos servicios diferenciales que solo pueden dar la fibra, una conexión de 100 megas o más que, además, son simétricos, de forma que la capacidad de subida es la misma que de bajada.

Uno de los productos en los que está trabajando Orange es un disco duro multimedia físico que se conecta a internet y que permite acceder a él de forma remota con una contraseña y ver los contenidos desde cualquier lugar del mundo. También se sigue avanzando en el vídeo bajo demanda, en la televisión de alta definición y en tres dimensiones, que necesitan conexiones potentes para funcionar. Pero, sobre todo, está la certeza de que cada vez más dispositivos se conectan a internet -portátil, televisión, iPhone, iPad, la Wii...- y que todo eso requiere caudal.

Dificultades

-Las operadoras que quieren invertir en fibra se están encontrando con algunas dificultades.

-Una de ellas son las trabas de las comunidades de vecinos a permitir la instalación de la red de fibra por la fachada.

-También hay algunos problemas a la hora de que Telefónica permita la utilización de sus conductos como exige la legislación, según denuncian sus rivales.

-Por último, queda pendiente la regulación de las verticales, las redes dentro de los edificios.