COLUMNA

Los cuatro jinetes de Reino Unido

Reino Unido se enfrenta a tiempos difíciles con cuatro jinetes amenazadores: crecimiento, inflación, cuentas fiscales y la política. Si unen sus fuerzas, 2011 será un año para no recordar. El crecimiento es ahora tibio, más de lo que se pensaba tras la revisión de los datos del 22 de diciembre. Y podría ser más negativo si el Gobierno aborda el déficit fiscal con más seriedad. Los riesgos para el crecimiento serían aún mayores si el Banco de Inglaterra reaccionara al aumento de la inflación elevando los tipos. La situación fiscal es pésima y la debilidad de los bonos podría empeorar. Y ¿quién está a cargo? Una coalición que está en disputa.

Las últimas cifras de crecimiento parecen sugerir que las cosas no son tan malas. La producción industrial británica se elevó solo un 0,5% en el trimestre, menos que el PIB, lo que ayuda a explicar por qué el déficit por cuenta corriente -la medida más amplia del comercio- casi se duplicó en el segundo trimestre, hasta 9.600 millones de libras, por la subida de las importaciones. Pese a la libra barata, las exportaciones no lo están haciendo muy bien. El recomendado reequilibrio británico está en espera.

La Confederación de la Industria Británica espera que el crecimiento caiga apenas un 0,2% en el primer trimestre de 2011. Pero estima que los tipos de interés podrían subir en primavera porque la inflación seguirá elevándose. Un aumento del IVA en enero y el barril de petróleo a 90 dólares provocarán un incremento de la inflación casi con seguridad. Pero es muy pronto para concluir que los tipos deben elevarse. El Banco de Inglaterra se enfrenta a un incómodo y dividido 2011.

Inquieto y dividido podría ser también una buena descripción para el Gobierno de coalición. Pero tiene que lidiar con el caballo más peligroso, el fiscal, que solo puede ser domesticado mediante medidas dolorosas. Un requisito crediticio del sector público de 23.300 millones de libras tan solo en noviembre es asombroso. Se pone en duda la noción de que la deuda británica está en un lugar seguro y señala el desafío que enfrenta Gran Bretaña.

I. Campbell