Premium. Automóviles excepcionales

Porsche lanza el 911 Speedster, su modelo más caro y minoritario

Se trata de un biplaza de producción limitada a 356 ejemplares y cuyo precio supera los 226.000 euros

Al actual Porsche 911 (tipo 997, lanzado a finales de 2004) le queda poco tiempo de vida, ya que el año que viene llegará una nueva generación. Quizá por ello y a modo de despedida en la marca de Stuttgart han decidido lanzar una versión Speedster, un 911 biplaza con el techo rebajado y muchos otros detalles que enamoran. La denominación Speedster (resultado de sumar speed y roadster) tiene mucha tradición en Porsche; el primero llegó en 1954.

A principios de los años cincuenta Porsche era un marca nueva que comenzaba a hacerse un nombre en EE UU gracias a la competición. Max Hoffman, que era importador de Mercedes-Benz, vio rápidamente el potencial comercial de aquellos pequeños deportivos basados en el Volkswagen Escarabajo. El 356 Speedster se concibió como una edición barata y espartana del 356 Cabriolet, con una nueva carrocería y que incluía ventanillas de plástico insertables. Paradójicamente, con los años se han convertido en una de las versiones más valoradas, con precios que actualmente rondan los 140.000 euros para una unidad en perfecto estado.

El nuevo 911 Speedster, en cambio, está concebido como un capricho para coleccionistas millonarios, con todo tipo de detalles proporcionados por la división Porsche Exclusive, los encargados de hacer realidad las peticiones más extravagantes de los clientes. De hecho, el Speedster es el modelo más caro disponible en la gama. Cuesta en España 226.000 euros, 53.000 más que un 911 Turbo Cabrio e incluso 10.000 más que un Ferrari 458 Italia. Solo se fabricarán 356 unidades como homenaje al modelo clásico de los años cincuenta. A principios de 2010 Porsche lanzó al mercado 250 unidades del 911 Sport Classic y se las quitaron de las manos a pesar de costar 222.000 euros. A la vista del éxito, ahora han repetido la jugada con el Speedster.

Las diferencias del nuevo Porsche con un 911 Cabrio S son numerosas. Exteriormente la receta es sencilla, y para darle un aspecto aún más plano y agresivo ha bastado con hacerlo más bajo y más ancho. El parabrisas es seis centímetros más corto y va más inclinado, y la carrocería es cuatro centímetros más ancha en la parte trasera. La forma del techo ha hecho necesarios unos cristales laterales especiales. La capota es de accionamiento manual, y el sistema también es específico para este modelo. En Porsche consideran que a los fanáticos de la marca que comprarán este modelo les gusta la liturgia que implica descapotar ellos mismos su coche. La tapa de la capota, con la doble protuberancia, incluye dos trampillas desmontables por las que saldrían las barras protectoras que se disparan en caso de vuelco. Para reducir el peso y potenciar su exclusividad no incluye asientos traseros, lleva las puertas de aluminio del 911 turbo y los frenos con discos cerámicos, así como las preciosas llantas Sport Classic de 19 pulgadas. Todos los aficionados reconocerán su diseño, que remite a las Fuchs de los años setenta y ochenta.

El motor seis cilindros de 3.8 litros desarrolla en esta versión 408 CV (23 más que el Carrera S) y va asociado únicamente a la magnífica caja de cambios PDK de doble embrague con siete marchas y levas en el volante. Este modelo es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,4 segundos y alcanzar los 305 km/h. El motor sube como un cohete hasta las 7.500 rpm y emite el genuino sonido de los motores boxer, la banda sonora perfecta para una experiencia de conducción extraordinaria. El interior también está trabajado al detalle, con asientos especiales con los perfiles en azul.

Incluso las rendijas de las salidas de aire están forradas en cuero, y también el tirador para abrir las puertas, el retrovisor interior o el gancho de detrás de los asientos. Además lleva de serie todo lo que en otras versiones es opcional, como el navegador o el equipo de sonido Bose.

Las cuatro fases de un estilo inmortal

Con la llegada del nuevo modelo ya son cuatro las versiones Speedster que Porsche ha comercializado a lo largo de su historia. Todos son descapotables, pero también biplazas y con una altura menor que el resto de la gama. Desde que nacen de la fábrica están considerados como futuros clásicos. El primero fue el 356 de 1954 pensado para EE UU (en el centro de la foto) y el segundo llegó en 1988, sobre la base del 911 modelo G y con la misma mecánica que el 3.2 Carrera de 231 CV. Como en el 356, el parabrisas era más bajo, y lo más característico era la tapa de la capota con la doble bóveda (a la derecha en la imagen). Estuvo disponible con dos versiones de carrocería: estrecha y otra ancha tomada del 911 turbo. Se fabricaron 2.103 unidades. El siguente Speedster llegó en 1992, sobre la base del 911 (tipo 964) Carrera 2. Una vez más se recurrió al parabrisas corto y a la tapa de la capota bulbosa. Llevaba de serie llantas Cup de 17 pulgadas pintadas en el mismo color que la carrocería. Es bastante raro porque se fabricaron 930 unidades, y es el único que no aparece en la imagen.