A fondo

Aviso a EE UU y Alemania en el mercado de bonos

Primer aviso del mercado. El fuerte castigo que ha sufrido la deuda a 10 años de EE UU y Alemania en las últimas semanas -con el consiguiente aumento de las rentabilidades- esconde un mensaje claro. Los refugio seguros en la deuda estatal a día de hoy escasean y el mercado ya empieza a mirar con recelo los problemas potenciales de dos países que hasta ahora parecían intocables.

El tipo del bono a 10 años en EE UU ha pasado del 2,49% al 3,2% en un mes, con una escalada vertical en las últimas sesiones -excepto ayer-, mientras que el bono alemán al mismo plazo ha repuntado del 2,39% hasta el 2,93%, y pasando incluso por el 3%, pese al recorte de la última sesión.

La extensión del controvertido recorte fiscal de George W. Bush que el presidente Barack Obama pretende sacar adelante y el previsible coste futuro para Alemania de la crisis de deuda soberana están detrás del nerviosismo suscitado en el mercado de bonos. Movimientos que se han visto acentuados, además, por la falta de volumen.

Disgusta la falta de rigor presupuestario en Estados Unidos tras el recorte fiscal

"El mercado interpreta que EE UU va a dejar de ingresar por las exenciones fiscales, algo que a su vez implica que no se realizarán avances en el terreno de la consolidación presupuestaria. Esto unido a una mejora de las expectativas económicas como consecuencia de la medida ha provocado que el mercado exija una mayor rentabilidad. El argumento para Alemania es similar. La economía está fuerte y si hay más rescates al final alguien los va a tener que pagar y a Alemania le conviene el euro", explica Ángel Olea, socio de Abante.

El consenso espera que el paquete fiscal de Obama tenga un impacto positivo en el crecimiento de EE UU. Algo inesperado hasta hace poco y que unido a la buena evolución de los indicadores recientes ha provocado que muchas casas de análisis hayan revisado al alza sus previsiones para 2011 entre el 0,5% y el 0,7%. "Unas mayores expectativas de crecimiento resultan positivas para la Bolsa y negativas para la renta fija. Las últimas estimaciones de la Fed conocidas en noviembre ya hablaban de un crecimiento para 2011 entre el 3% y el 3,7% cuando el consenso está en el 2,5%. A esto hay que añadir ahora otro 0,5% de media", explica Marian Fernández, responsable de estrategia de Inversis Banco.

La duda para muchos está en ver si la tendencia a la baja en el mercado de renta fija se prolongará hasta situar los tipos de la deuda en niveles inquietantes. "Caídas adicionales podrían poner en peligro la recuperación económica al perjudicar a la Bolsa y disparar los tipos hipotecarios a niveles preocupantes", comenta Paul Brain, del equipo de renta fija de Newton, una de las gestoras de BNY Mellon. De momento, los retrocesos se frenaron ayer y lo cierto es que la Reserva Federal ya ha mostrado su intención de poner toda la carne en el asador. Su presidente, Ben Bernanke, ha comentado que si es necesario aumentará el programa de expansión cuantitativa, un paquete de compra de deuda que no ha logrado contener toda la caída de la deuda. Además, está por ver si se modifica el paquete de estímulo fiscal antes de su aprobación final.

Pese a todo, tanto el tipo del bono alemán como del de EE UU están en niveles inferiores a los que iniciaron el año. "Las expectativas de inflación están controladas. El movimiento no debería ir mucho más allá porque es peligroso. Hay que estar alerta porque las grandes deudas están ligadas al largo plazo", dice Virginia Romero, de Ahorro Corporación. "Niveles entre 3% y 3,5% son asumibles. Lo preocupante sería que se mantuvieran altas mucho tiempo", añade Fernández.